La paradoja en su máxima expresión. Era una famosa periodista de televisión. Su programa abordaba crímenes sin resolver. Pero a fines de los '90 fue asesinada y, justamente, su caso quedó envuelto en un misterio que nunca tuvo respuestas concretas.
Conducía un programa de TV sobre crímenes sin resolver, la asesinaron y nunca se supo quién fue
El crimen ocurrido a fines de la década del '90 sigue siendo un gran misterio policial

El crimen de la periodista que se volvió un misterio en Reino Unido.
El 26 de abril de 1999, el Reino Unido se estremeció con la noticia del asesinato de Jill Dando, una de las presentadoras de televisión más queridas del país. Conocida por su carisma y profesionalismo, era la cara de Crimewatch, un programa de la BBC que se dedicaba a reconstruir crímenes sin resolver.
Irónicamente, su propio crimen se convirtió en uno de los casos sin resolver más notorios de la historia británica, dejando tras de sí un misterio que aún hoy, más de dos décadas después, sigue sin respuesta.
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El crimen de la periodista
Jill Dando, de 37 años, fue asesinada a plena luz del día frente a su casa en Fulham, Londres. Aquel lunes por la mañana, había salido de la casa de su prometido y regresó a su hogar. Alrededor de las 11:30, mientras se encontraba en la entrada de su domicilio, un hombre la abordó y le disparó un solo tiro en la cabeza con una pistola de 9 milímetros.
El disparo fue preciso, ejecutado a quemarropa, lo que sugería una intención clara y una planificación meticulosa. No hubo testigos directos del crimen, aunque algunos vecinos reportaron haber visto a un hombre corriendo desde la escena poco después.
La noticia del crimen conmocionó al público británico. Su imagen pública era la de una mujer cálida, profesional y comprometida con causas sociales, lo que hizo que su asesinato fuera aún más impactante. La policía de Londres, bajo una presión inmensa, lanzó una de las investigaciones más extensas de su historia.
El misterio tras el crimen
Desde el inicio, el caso presentó desafíos. No había un motivo claro para el crimen. La policía exploró múltiples teorías, cada una más compleja que la anterior. Una de las líneas de investigación más prominentes fue que el asesinato pudo haber sido una venganza relacionada con su trabajo como periodista en Crimewatch.
Otra hipótesis apuntó a un posible sicario profesional. La ejecución del crimen sugería un nivel de profesionalismo poco común. Esto llevó a especulaciones sobre conexiones con el crimen organizado o incluso con conflictos internacionales, aunque esta teoría fue ampliamente descartada por falta de evidencia.
También se investigó la posibilidad de un acosador obsesionado. Jill Dando, como figura pública, había recibido cartas inquietantes de admiradores en el pasado, y la policía no descartó que el crimen pudiera haber sido cometido por alguien con una fijación personal. Sin embargo, ningún sospechoso claro emergió de esta línea de investigación.
En el año 2000, la policía detuvo a Barry George, un hombre con antecedentes penales menores que vivía cerca de la escena del crimen. Fue acusado y, en 2001, condenado por el asesinato, basándose en pruebas circunstanciales, como una partícula de residuo de disparo encontrada en su ropa. Sin embargo, la condena fue controvertida desde el principio. Muchos cuestionaron la solidez de las pruebas, y en 2008, tras dos apelaciones, fue absuelto tras pasar 7 años en prisión. Su absolución dejó el caso sin un culpable y reavivó el interés público en el misterio.