Lionel Messi no solo terminó con la rodilla maltrecha tras el encuentro ante el Atlético de Madrid, sino también con un fuerte golpe en la cadera. Lo primero se debió a un planchazo criminal de Filipe Luis pero lo segundo a una caída que protagonizó al querer marcar a Yannick Carrasco.
El jugador colchonero amagó ante la presión de La Pulga, que quedó desparramado en el césped.
