Tras la apelación presentada por Boca Juniors, cuando River Plate le ganó la final de la Copa Libertadores 2018 en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid por 3-1, el TAS mantuvo el resultado deportivo pero le impuso una pena por los incidentes acaecidos fuera del estadio Monumental cuando llegaba el autobús del Xeneize, que fue atacado por hinchas del club millonario antes de disputar el partido de vuelta de la final.
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Sin embargo, uno de los aspectos más llamativos que se observaron en el fallo se basó en los argumentos que expuso el colegio de abogados que defendió a River. Según lo expresado en el documento, "los jugadores de Boca actuaron de mala fe, distorsionando la verdad sobre sus heridas físicas y psicológicas. Por ejemplo, el señor Pablo Pérez fue visto entrando al estadio sin ninguna herida o problema en su ojo y en el primer reporte médico de Boca, el doctor reportó que no tenía semejante lesión".
El descargo continuó con la explicación que expusieron desde la entidad boquense. "Irritación de la mucosa por inhalación de gas irritante y corte en el antebrazo derecho (traducido textualmente del español)".
En su postura, la descarga de River continuó con las acusaciones sobre su clásico rival: "Fue incluido en la lista como titular para el partido de las 19:15. El señor Lamardo (juvenil), por otra parte, fue fotografiado con un parche en su ojo izquierdo, a pesar de que había sido diagnosticado en su ojo derecho. Los jugadores tampoco sufrieron daño psicológico, como evidencian las fotografías del equipo en el campo de juego en un estado de calma y paz. Los doctores de la Conmebol concluyeron en el reporte de su junta médica que las heridas no ameritaban la cancelación del partido y que el reporte debía ser tomado como válido".
