Uno de los aspectos más cuestionados a Franco Armani ha sido su falta de eficiencia a la hora de atajar penales; pero lleva dos partidos convirtiéndose en la figura de River Plate en el último mes. Contra Libertad por Copa Libertadores contuvo uno y contra Unión por Copa Argentina se quedó con dos.
Y esa confianza es responsabilidad del número 1 ya que su postura corporal cambió a la hora de llegar a esos momentos cúlmine de nervios. El lunes por la noche se realizó la Noche Solidaria de Fundación River y Armani expresó una frase que abrió más ese cambio de panorama: "Yo creo que los penales no es suerte, es un juego mental".
La nueva versión del arquero del Millo dio a conocer que la estrategia es otra; ahora él busca ser protagonista en esos momentos que hasta a los más profesionales les tiemblan las piernas. La nueva versión involucra trabajo, estudio de los jugadores, posturas, tiempo de estar frente a los videos donde los jugadores rivales han pateado penales.
Un cambio de actitud
El trabajo no es en solitario y es así que junto con Jeremías Ledesma, arquero suplente, y al cuerpo técnico comenzaron a trabajar en su punto débil. Sus avances ya se hicieron evidentes en la Supercopa Internacional contra Talleres (atajó dos, pero los pateadores no lo hicieron bien) y se reafirmaron en la noche histórica donde atajó uno en la serie frente a Libertad logrando la clasificación a los cuartos de final de la Copa Libertadores.
Y el hito siguió haciéndose más grande frente a Unión por Copa Argentina; con una confianza que le sirve a River, al hincha y, sobre todo, le sirve al mismo Franco Armani.
Por delante habrán más partidos que podrán definirse a través de los penales, pero el nuevo Armani estará bajo los tres palos, preparado para agigantar su figura y llevarle a los fanáticos del Millo lo que más desean: la gloria eterna.
