Cuando era chico, mi habitación era mi lugar en el mundo. Ahí tenía mis cosas, esas que abrían el camino a una imaginación inextinguible. Mi papá un día me pegó una calcomanía en la ventana de ese cuarto de fantasía: "Todo tiempo futuro fue mejor", decía. Y yo, que por entonces solo resumía Lengua a una parte del cuerpo, me quedaba mirando el vidrio sin poder entender de tiempos verbales.
Pero en esto de volver al futuro, lo que más entusiasma de Independiente Rivadavia es el día después de mañana. Hay una estrella que asoma desde un cielo que pasó de ficticio a tangible, algo que al fútbol mendocino no le pasó ni en tiempos de pretérito perfecto simple. Podrá ganar o perder pero nada cambiará el cimiento de un horizonte claro y bien rumbeado.
Por eso, el hincha de Independiente Rivadavia no puede detenerse en la nostalgia de lo conseguido, simplemente porque a la vuelta de la esquina lo espera otra aventura. Y si ahora viene una final de Copa Argentina, luego será jugar un certamen internacional y vaya uno a saber qué. A fin de cuentas, se parece mucho a mi habitación, donde los límites siempre eran el cielo. Ahí, donde todo tiempo futuro siempre fue mejor.
La marca de Independiente Rivadavia en Copa Argentina
La Lepra logró meterse en la gran final de la Copa Argentina tras eliminar a River Plate y ahora va por la gloria. El Azul es el primer equipo de Mendoza en alcanzar dicha instancia. Hasta hoy, el mejor registro era de Godoy Cruz, llegando a semis en 2021 (perdió con Talleres).
