El Morro García marcó a fuego el fútbol argentino con sus goles y su carisma, pero su partida también nos dejó un mensaje desgarrador: hay dolores invisibles que no se pueden superar. Sin embargo, su recuerdo es eterno y volvió a decir presente, en esta oportunidad, en los festejos de Atlético Tucumán tras eliminar a Independiente Rivadavia.
Dos ex Godoy Cruz recordaron al Morro García
El 14 de septiembre de 1990 nació Santiago Damián García en Montevideo, Uruguay. Con el tiempo, sus nombres pasaron a un segundo plano y el mundo del fútbol comenzó a conocerlo por dos palabras: "Morro" y "goleador".
Tanto es así que se convirtió en el máximo goleador de Godoy Cruz en Primera División, con 51 tantos, y en el cuarto de la historia del Tomba. Con la número 18 en la espalda, marcó una era en el fútbol mendocino y argentino.
En el cruce de cuartos de final de la Copa Argentina entre Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, estuvieron presentes dos ex compañeros suyos en el Expreso vistiendo la camiseta del Decano: Renzo Tesuri y Gianluca Ferrari.
Fue el mediocampista del conjunto tucumano quien, como acostumbra hacer, celebró el triunfo exhibiendo una remera en recuerdo al jugador uruguayo, demostrando que el Morro siempre vivirá en los corazones de sus amigos y de los amantes del buen fútbol.
"No somos robots, no somos máquinas", manifestó el Morro alguna vez
El 4 de febrero de 2021, el Morro García paró la pelota para siempre; el 4 de febrero, pero de 2026 así lo homenajeé y recordé:
Más allá de tratarse de un delantero letal con un olfato goleador impecable, también fue el encargado de comunicarnos que detrás de una sonrisa ancha hay un humano, con sus luchas, silencios y sombras.
Cada vez que Godoy Cruz sale a la cancha las tribunas se llenan del número 18 en la espaldas de hinchas que lo vieron jugar, pero también en pibes que apenas lo recuerdan o que no lo conocieron y recibieron por herencia el amor por el Morro.
El sentimiento no se negocia: el uruguayo jugaba con el corazón en la mano y el cuchillo entre los dientes. Qué diferente sería todo si aún vistiera la de Godoy Cruz, me permito reflexionar.
Han pasado cinco años, pero el vacío que dejó el Morro en el fútbol no se llenó. El delantero se transformó en bandera, en mural, en memoria; dejando una enseñanza que muchas veces se arraiga del fútbol: "No somos robots, no somos máquinas."