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El Gobierno de Mendoza menosprecia el éxito histórico de la Lepra con una oferta económica irrisoria

Mientras Independiente Rivadavia brilla en la Libertadores y genera millones para la provincia, Alfredo Cornejo desprecia la oportunidad que significa para Mendoza

Editado por Redacción de UNO
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Independiente Rivadavia atraviesa el momento más glorioso y transformador de su historia centenaria. Convertido en la gran sensación del fútbol argentino y protagonista de la prestigiosa Copa Libertadores, el club ha dejado de ser una referencia local para transformarse en una marca internacional que posiciona a Mendoza en el mapa del deporte de élite. Sin embargo, este crecimiento exponencial, que demanda una estructura profesional de primer mundo y un presupuesto anual de 15 millones de dólares para sostener la competencia en el máximo nivel, se topa hoy con una respuesta oficial que roza el desplante y la falta de respeto institucional.

La gestión de Alfredo Cornejo ha intentado acercar una supuesta "ayuda" que, analizada bajo cualquier criterio de mercado, resulta insultante: poco más de 70 mil dólares anuales a cambio de estampar el logo del Gobierno de Mendoza en la camiseta. Esta cifra es insignificante si se compara con la realidad financiera del fútbol profesional. Actualmente, los sponsors privados que buscan asociar su imagen al fenómeno de la Lepra aportan entre 500 mil y un millón de dólares por ese mismo espacio. En términos porcentuales, el Estado pretende beneficiarse de la masividad y el prestigio de Independiente Rivadavia aportando apenas el 0,46% de sus gastos operativos totales. Es, lisa y llanamente, pretender una vidriera de lujo pagando un precio de remate.

independiente rivadavia fluminense

En la Copa Libertadores, Independiente Rivadavia fue el primer clasificado a octavos de final.

La injusticia de la multicompetencia

Es fundamental entender que, en el mapa actual del fútbol mendocino, Independiente Rivadavia no puede ser tratado como un club más. Hoy es la única institución de la provincia que hace frente a una triple competencia simultánea de máxima exigencia: la Liga Profesional, la Copa Argentina, la Supercopa Argentina y la Copa Libertadores. Esta condición de "embajador único" en el frente internacional le otorga un estatus diferencial que el Gobierno parece ignorar deliberadamente. Así, La Lepra es relegada a una oferta marginal que la dirigencia ya rechazó por considerarla inadecuada y fuera de toda lógica comercial. De hecho, lo que el Gobierno aporta como sponsor a Gimnasia y Esgrima y a Godoy Cruz Antonio Tomba es también absurdamente insignificante.

El impacto de la Lepra va mucho más allá de lo que sucede dentro del campo de juego. El club es hoy un motor vibrante de la economía mendocina. Cada vez que juega de local, especialmente en citas internacionales, genera un flujo de turismo extranjero constante, moviliza por completo el comercio de la zona, la hotelería y la gastronomía. Además, su funcionamiento diario da trabajo a decenas de pymes mendocinas, desde servicios médicos y seguros hasta proveedores de vestimenta, seguridad y alimentación. Mientras la institución se profesionaliza y escala como un modelo de gestión elogiado por medios nacionales, el Ejecutivo provincial parece empeñado en asfixiar financieramente a quien más valor le devuelve a la provincia.

Un historial de maltrato: el rigor contra el club y sus hinchas

Este desprecio económico no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón de maltrato institucional que el socio leproso ya identifica como una hostilidad sistemática. Al mismo tiempo que el Ejecutivo retacea fondos de pauta equitativos y transparentes, se muestra implacable y voraz en su faceta recaudadora. Los costos del servicio extraordinario de la Policía de Mendoza siguen representando una carga asfixiante para las arcas del club, sin que exista una contraprestación que facilite el desarrollo de los espectáculos deportivos.

Pero el punto de mayor tensión se vivió recientemente durante una de las noches más importantes de la historia del deporte mendocino. Tras el inmenso esfuerzo de la dirigencia y los socios para organizar un evento de clase mundial en el partido frente a Palmeiras por Copa Libertadores, la respuesta del Gobierno fue una emboscada administrativa: un operativo de multas masivas contra los hinchas. Cientos de simpatizantes que asistieron al parque para alentar al equipo fueron sancionados por estacionar en zonas que, minutos antes de comenzar el encuentro, contaban con el aval y la indicación de la propia Policía Vial.

Esta maniobra recaudatoria, sumada a la oferta económica que no cubre ni una semana de gastos del plantel, deja en claro que para la actual gestión el éxito de Independiente Rivadavia —el único que hoy lleva la bandera de Mendoza a todo el continente— no es un orgullo que acompañar, sino una oportunidad para recaudar a costa del esfuerzo y la pasión de su gente. Mendoza necesita transparencia en su pauta y un trato justo para quienes, con gestión y resultados, la hacen grande.

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