La noche de este sábado en el estadio La Colonia de Junín es sin dudas histórica: primero porque nunca se disputó aquí, no un título Sudamericano, sino tres en la misma velada; y segundo, por la definición categórica y electrizante de los tres boxeadores mendocinos.
Maximiliano Segura y su premio a la paciencia
Quien fue el fondista de la noche, el juninense Maximiliano el Profe Segura (63,200kg), tuvo que apelar a todas sus reservas físicas, paciencia y confianza en el plan de pelea, para poder reconquistar el título Sudamericano de peso superligero que estaba vacante.
Su rival, el espigado y elegante zurdo venezolano Algerbis González (63,500) demostró, junto a su atributos físicos, un boxeo estilizado y efectivo, que puso en aprietos y dominó al pupilo de Fabián Sosa en el inicio del combate. El visitante aprovechó su largo de brazos castigar de lejos y evitar la entrada del local en zona de fuego. Además lució veloces desplazamientos como recurso defensivo, lo que frustraba los intentos de Segura.
Hasta el cuarto asalto todo era control total del venezolano y hacía preocupar al público mendocino, tirando un manto de sombra sobre el desenlace del pleito. Pero el Profe Segura insistió y buscó meterse en "su" distancia de pelea, hasta que logró el objetivo: bombazo recto de mano derecha que hizo mella en González. El foráneo tuvo que abrazar y amarrarse al mendocino para poder mantenerse en pie.
Quinto round: Segura derrumbó la "fortaleza"
En el quinto capítulo llegó la definición y la explosión de alegría del público, que no fue masivamente como se esperaba y apostó la Municipalidad de Junín. Segura fue por todo, cortó la salidas laterales del zurdo venezolano, evitó el jab que trataba de mantenerlo lejos, y con una mano voleada de derecha abrió la ilusión del triunfo. una combinación de derecha y zurda mandó a la lona por primera vez al visitante.
Tras la cuenta de ocho, Segura supo que era el momento esperado -y trabajado- para definir, y con una mano recta y cruzada al hígado los envió a González nuevamente a la lona, esta vez por toda la cuenta.
Ángel Arancibia dio cátedra de efectividad ante un peligroso noqueador
Quien tenía más razones para estar preocupado era el Diablito lavallino Ángel Arancibia (52,900), debido a la peligrosidad de su contrincante, el invicto venezolano Jeremy Díaz (igual peso), con sus seis combates ganados, todos por la vía rápida.
Pero Arancibia y su equipo, encabezado por el entrenador Federico Guiñazú no se preocupó, se ocupó. Y la preparación para el pleito donde defendía su corona de peso gallo obtenida el pasado 3 de mayo fue excepcional, con un campamento de un mes en el gimnasio de Lito Negri, en San Rafael, guanteando con Jonathan Joel Arena y otro pupilos del establecimiento La Isla (del Diamante).
La ecuación del boxeo del Diablito: velocidad, potencia y defensa dinámica
La pelea fue la esperada entre dos noqueadores, y Díaz demostró rápidamente la validez de sus pergaminos. Veloz, potente y despierto, para ir a buscarlo al lavallino, especialmente con directos a la zona baja. Pero su búsqueda frontal no pudo neutralizar la dinámica del Diablito, que descargó con certeza sus ganchos zurdos, para luego dar paso atrás y evitar la contra.
La mejor mano del venezolano llegó en el segundo asalto, un directo que entró pleno cuando Arancibia lo esperaba recostado en las cuerdas. Pero de inmediato llegaron las rápidas réplicas, con combinaciones de dos ganchos y zambullida para no exponerse. El "principio del fin" para Díaz apareció en el tercer capítulo, cuando el movedizo mendocino filtró un potente gancho con su mano adelantada (derecha) y lo mandó a la lona. El rubio visitante pudo levantarse a la cuenta de ocho y seguir.
En el cuarto capítulo Arancibia sumó confianza y cantidad a las combinaciones de sus rápidas arremetidas, metiendo un gancho zurdo, tras un uppercut de derecha, terminó con la resistencia del rival, que se fue a la lona, y el árbitro Luján decretó el nocáut técnico al ver la falta de respuesta del caído.
Coki Soto fue el verdadero "rayo" en Junín
Quien abrió el capítulo televisado de esta jornada titular, fue el medranino Alfredo Luis Coki Soto (61 kg netos), aquel del triunfazo en Panamá -con novela de intento de robo de la pelea contra Núñez- y quien finalmente fue despojado de este título Fedelatin AMB en los escritorios. Sin embargo el nacido boxísticamente en el club Tres Acequias, de la mano de Darío Herrera, habla con los puños y este sábado pudo alzarse con otra corona, el título Sudamericano de peso ligero.
La contundencia del triunfo, obtenida escuetamente con dos potentísimos zurdazos en el primer asalto (un anticipo curvo y un fulminante directo), trajo no pocas preocupaciones por la integridad física del rival, el púgil de Bogotá Carlos Rayo (58,800).
El susto de todos por la caída de Carlos Rayo ante Coki Soto
El golpe que definió la pelea en el primer asalto, hizo que Rayo cayera casi inconsciente y sacudiera con un latigazo su cráneo contra la lona, donde quedó tendido boca arriba y casi inmóvil. de inmediato el árbitro Ariel Álvarez decretó el nocaut técnico para que fuera atendido el visitante. Luego de largos minutos en la lona y atendido por el experimentado médico esteño José Peralta, se dispuso su traslado para estudios más complejos en un hospital.
Caminando lentamente hasta su camarín, el colombiano luego puesto en la camilla con un collarín, y subido a la ambulancia para derivarlo al Hospital Luis Perrupato. Esta partida de la ambulancia hizo que la continuidad de los combates se interrumpiera, y luego la reconexión satelital de la televisación, trajo una demora de más de una hora.
