Lo dijo hace un par de semanas Patricia Bullrich cuando el presidente instruyó a los suyos para que no dejaran pasar en el Senado el pliego de una jueza federal por ser cuñada de un periodista que investiga el escándalo $LIBRA: “No soy empleada de Milei, soy su socia”, disparó la ex ministra de Seguridad y ex candidata a presidenta del PRO al desmarcarse de esa intentona.
Milei chocó contra una pared: sus socios gobernadores no eran sus empleados
Cornejo no se manifestó, pero el senador Suarez pensó en ausentarse o votar en contra. Juri sintió alivio cuando hicieron caer la reforma de la Ley de Tierras

Nuevo fracaso de Javier Milei en el Congreso con la Ley de Tierras que se votó en el Senado. Sus socios gobernadores no son sus empleados.
Poniendo los puntos, hizo mucho más que tomar una posición sobre ese asunto: Bullrich es una amenaza real para el presidente y de eso ya han tomado nota varios, sobre todo la pareja de hermanos que conduce el país.
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Socios, no empleados
El gobernador Alfredo Cornejo no se manifestó abiertamente como sí lo hicieron muchos de sus pares, entre otros Rolando Figueroa de Neuquén, Raúl Jalil de Catamarca o Ignacio Torres de Chubut –también eventuales aliados del presidente-, quienes esta vez se mostraron firmes y sin miedo. "No apoyaremos la extranjerización de nuestras tierras”, dijeron casi al unísono.
Cornejo está un poco más involucrado en el proyecto mileísta que esos tres mandatarios que menciono más arriba pero igual han jugado fuerte en el Congreso para sacar proyectos sensibles o de interés para la Casa Rosada.
Milei está comenzando a entender que los gobernadores que le prestan votos a sus ambiciones no son sus empleados ni responden orgánicamente sin poner reparos. Liderazgo flaco el de el león que ha hecho de la forma mandona, gritona y bravucona un estilo propio de liderazgos carismáticos.
Pero sin base firme, ese estilo de dominación política no funciona, y la base de Milei se parece más a una casa sin vigas: puede parecer fuerte por fuera pero demasiado expuesta a caer con el primer viento Zonda, “¡viva la libertad carajo!”.
Los mendocinos, tensos
En el tema Ley de Tierras todo pintaba distinto. El senador Rodolfo Suarez pensó en ausentarse de la sesión polémica o directamente votar en contra del proyecto que buscaba tocar fuerte esa legislación, y la senadora Mariana Juri -nacida en el Sur de la provincia y criada en General Alvear, zona de gran riqueza por sus campos y el desarrollo ganadero- sintió alivió cuando la mayoría de los aliados hizo caer la reforma del artículo 3.
A ese enredo radical se suma el embarazo avanzado de la peronista Anabel Fernández Sagasti, quien pidió seguir la sesión y votar vía zoom, algo que atendió la presidenta del Senado Victoria Villarruel, logrando que la Casa Rosada estallara de ira porque, claramente, Sagasti no acompañaría con su voto el proyecto de extranjerización de la tierra que contaba los votos como gotas y uno más en contra podía ser catastrófico.
Finalmente -en un acuerdo todavía difícil de entender- el pleno del Senado por unanimidad rechazó la posibilidad de que Sagasti votase en lo poco que quedaba de la descuartizada reforma.
Presidentes eran los de antes
Lejos quedaron los tiempos de presidentes poderosos que mandaban cosas al Congreso y que con un poco de diálogo y consenso hacían salir las leyes.
Tales son los casos de Raúl Alfonsín, sobre todo hasta 1987; Carlos Menem durante casi todo su mandato con un liderazgo férreo y caudillista y más acá en el tiempo Néstor Kirchner, quien supo armar mayorías sólidas para encarar las reformas que vinieron después del desastre de 2001.
Milei juega siempre al fleje: su diatriba busca boca y pendenciera 24/365 ya ha colmado la paciencia de varios, no termina de comprender que sus aliados no le pertenecen, que no lidera una fuerza homogénea sino una alianza que podría resquebrajarse con un pequeño empujón.
Un Titanic en el Senado
La furia con la que pensaba sacar la ley Federico Sturzenegger del Senado naufragó como el Titanic el miércoles pasado. Para muchos, incluso varios analistas políticos, la rebelión bañada de conciencia social con el asunto del territorio empezó con el trapo que ayudaron a desplegar los muchachos de la Selección argentina de fútbol apenas terminado el partido con Inglaterra del último mundial con la leyenda: "Las Malvinas son argentinas".
La fuerza que la gente le puso a las redes sociales y a la conversación pública con este tema fue impresionante, hasta Tini Stoessel –de padres identificados con Macri y Milei- corrió al presidente saliendo a militar el fracaso de la Ley de Tierras.
Los artistas argentinos vuelven a mostrarle a Milei que tienen cosas para decir y que sus chicanas e insultos en contra de artistas populares no calan tan hondo. A esa fuerza se sumaron deportistas e influencers de gran exposición.
No se le podrían haber empastado más las bujías al mileísmo esta semana. El triunfo de la lucha por la reelección no está tan claro hoy para un presidente que cae en las encuestas y al que todavía le esperan unos cuantos meses de quilombos por delante.
En pocas palabras
- Socios, no empleados: Javier Milei busca imponer su agenda, pero gobernadores como Alfredo Cornejo marcan diferencias y rechazaron la injerencia en la Ley de Tierras.
- Rechazo en el Senado: la reforma a la Ley de Tierras naufragó ante el rechazo de senadores de la oposición y la falta de apoyo de aliados clave.
- Debate público: la discusión sobre la Ley de Tierras generó un fuerte debate en redes sociales con la participación de figuras públicas y artistas, evidenciando el malestar social.