Análisis y opinión

Los Milei y Macri posponen el desprecio y simulan ir de cogote cruzado

La pérfida realidad le ha bajado al gobierno el copete de la soberbia y le ha mandado a hacer los deberes políticos, es decir a negociar, a debatir, a pactar

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

En política los hechos suelen ser jodidamente provisionales, no duran lo esperado. Es que, como cantó Fito Páez, las cosas tienen movimiento. Y están sujetas a inesperadas mutaciones. Nicolás Maquiavelo parece haber sobrevolado estos lares para anunciar que él no estaba muerto, como algún argentino famoso había asegurado. Además el florentino habría instado a que no le demos excesivo crédito a versiones políticas de tinte austríaco.

Como usted sabe, lector, una desesperada obsesión había afiebrado las ideas de los hermanos presidenciales Javier y Karina Milei. Buscaban hacer desaparecer lo que quedaba del PRO creado por Mauricio Macri. Pretendían licuarlo en las ácidas aguas libertarias. La Libertad Avanza debía ser -en esa visión- el único partido para reeducar liberales.

A pesar de la ayuda electoral que Macri y los ex Juntos por el Cambio les dieron en el balotaje de 2023, los Milei creían que iban -sin resistencia- a "pintar el país de violeta" unificando bajo la brocha gorda del anarco capitalismo todo lo que estuviera del centro a la ultraderecha. "Sí, Juan", nos decían, con sarcasmo, nuestros padres cuando de niños pretendíamos hacerles pasar el río con botas.

Los Milei creían que iban -sin resistencia- a "pintar el país de violeta" unificando bajo la brocha gorda del anarco capitalismo todo lo que estuviera del centro a la ultraderecha. Pero, al parecer, esa idea no se estaría cumpliendo como ellos querían.

¡Hablaron!

Los hechos salientes de esta semana política han sido terminantes. Karina y Macri hablaron por teléfono y coincidieron que había que empezar a sacar las papas del fuego sin que se notara demasiado que la necesidad tiene cara de hereje. La pérfida realidad le ha bajado al gobierno el copete de la soberbia y le ha mandado a hacer los deberes políticos -es decir a negociar, a debatir, a pactar- si es que realmente pretende tener chances en la reelección de Javier Milei del año que viene.

Pero ¡ojo! también lo ha hecho con Mauricio Macri quien tuvo que resignar pretensiones de presentarse otra vez para presidente de la Nación. Es que tener 7% de intención de voto a nivel nacional no parece ser sinónimo de potencia electoral. Y pretender armar otro Cambiemos no es soplar y hacer botellas, máxime sabiendo que en los tramos previos a la caída de Juntos por el Cambio el apoyo de Macri a la candidata presidencial Patricia Bullrich no fue todo lo fervoroso que se esperaba de él.

Sin embargo ese 7% para Macri puede ser oro en polvo a la hora de negociar políticamente. También beneficiará a un gobierno que jugó groseramente a la antipolítica y que ha visto disminuir el valor de sus laureles. Y que ha debido admitir (sin blanquearlo, claro) que hay riesgos peligrosos en los que no puede volver a caer, como la pérdida de los apoyos parlamentarios.

Milei precisa como si fuera agua en el desierto el voto del centro político, sobre todo porque raramente los pobres vuelvan a votarlo para que castigue a la casta. Los políticamente "tibios", que eran lapidados en el lenguaje del libertario por "ser peores que los malvados declarados", ahora son mirados con cierta bonhomía de gestión.

En los tramos previos a la caída de Juntos por el Cambio el apoyo de Macri a la candidata presidencial Patricia Bullrich no fue todo lo fervoroso que se esperaba de él.

Mesas para todo

Karina y Macri tuvieron una charla telefónica de media hora. No debatieron a fondo ningún tema. Pero acordaron armar una mesa política para esbozar los alcances de lo que saldría de esas negociaciones. ¿Quién levantó primero el teléfono? En La Libertad Avanza dicen que fue Macri. Y en el PRO aseguran que el paso lo dio Karina. Las gestiones previas las realizaron, por un lado, el ministro Diego Santilli y los Menem (Martín y Lule), y por el otro los macristas Cristian Ritondo y Fernando De Andreis.

Difícilmente sean Karina y Macri los que jueguen cara a cara este truco. Hay aún demasiada tensión entre ellos. Macri no será invitado a comer milanesas hechas por "la pastelera" como él solía llamarla en conversaciones con su entorno. El presidente la deja hacer. Quizás porque todavía no hay demasiados clavos para sellar el ataúd del kirchnerismo.

El jefe del PRO siempre ha cuestionado la forma encriptada y rústica de hacer política de la hermana de Milei. Y también ha criticado la escasa estructura técnica de muchos sectores y funcionarios del gobierno.

El sueño de Karina es que La Libertad Avanza haga desaparecer al PRO ganándole en la propia ciudad de Buenos Aires, cuna de ese partido. En cambio, donde sí podrían darse acuerdos es en la provincia de Buenos Aires. Santilli saltaría a ese terreno para pelearle la gobernación al candidato de Axel Kicillof.

Poder de presión

Macri entiende que ahora lo más importante es darle gobernabilidad al presidente en ese apasionante campo de batalla que es el Congreso donde los gobernadores, muchos de ellos socios de Milei, vienen adquiriendo un poder de veto -o por lo menos de presión- que tiene en ascuas a Milei.

En ese sentido, los analistas políticos están poniendo el foco en los gobernadores que acompañan críticamente la gestión (radicales, del PRO, líberos e incluso del peronismo no kirchnerista) porque están demostrando, cada uno a su manera, no necesariamente como bloque, una cintura política y una plasticidad para la negociación de la que suele carecer la Casa Rosada.

La alquimia política de Karina y de los Menem -en este caso Martín- siempre fue vista críticamente por Mauricio Macri.

La alquimia política de Karina y de los Menem siempre fue vista críticamente por Macri. Veremos en esta nueva etapa cómo se las arregla. Le fastidia que los MIlei hayan estado más empeñados en dinamitar al PRO que en combatir al kirchnerismo. Y no puede digerir que los modos de hacer política de Karina sean tan poco libertarios y tan vistosamente peronistas.

La movida de Macri y Karina ha puesto a parir a los que sostenían que en 2027 retornarían los tres tercios (mileísmo, kirchnerismo y las distintas versiones republicanas del centro político con Macri como uno de los referentes). Y ha hecho que vuelva a llenarse de aire el globo que preanunciaba la irrupción de un outsider "bueno" (Daniel Haddad, Jorge Brito) como candidato presidencial de la centroderecha.

Hay una frase que ha renacido por estos días. Es la que asegura que el objetivo de Macri y Karina sería el de "blindar el cambio". Los argentinos de buena memoria saben que "blindaje" en política es interpretado como lo contrario a protección. Basta recordar aquel "blindaje financiero" de De la Rúa que en diciembre de 2000, unas semanas antes del crash, prometía que nos iba a salvar de la debacle política y económica.

Preguntamos: ¿Macri y los hermanos Milei usarán mejor los finos hilos de la simulación para actuar, por necesidad, el retorno de un supuesto "cogote cruzado" entre ellos? ¿Se cansarán a poco de andar? ¿Optarán por ser más consecuentes con los argentinos? ¿O les ganará esa costumbre del desprecio que en Macri está mejor vestida y que en los Milei es más chambona?

En pocas palabras

  • Acuerdo político: Karina Milei y Mauricio Macri reabrieron canales de negociación para buscar acuerdos, tras reconocer la necesidad de pactar.
  • Riesgos y necesidad: el gobierno de Javier Milei busca apoyo parlamentario, mientras que Macri resigna pretensiones presidenciales ante su bajo nivel de intención de voto.
  • Puja de poder: se analiza la influencia de los gobernadores en el Congreso y la estrategia de La Libertad Avanza frente al PRO y el centro político.
Resumen generado por Thinkindot AI

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