Pese a estar retirado de los cargos públicos (decisión relacionada con su "vida personal") el radical Ernesto Sanz continúa siendo uno de los "animales políticos" de esta provincia. Su carnet profesional sigue sumando millas porque, según aclara, "me fui de los puestos, no de la política". Es que sus opiniones siguen teniendo peso específico. Y sus habilidades para pactar y acordar siguen bien aceitadas.
Ernesto Sanz, un animal político, incluso "in absentia" de cargos
Ernesto Sanz nunca va a ser alguien con "retiro efectivo". Este radical sanrafaelino dice que dejó los cargos públicos, pero no la política. Es alguien que teje, que arma proyectos, que genera ideas

Ernesto Sanz, ex intendente de San Rafael y ex legislador nacional y provincial. Referente radical.
Foto: La Nueva ProvinciaAhora está empeñado en aportar masa crítica para lograr una opción política partidaria que en 2027 supere la polarización entre mileísmo y kirchnerismo. Para ello, cuenta, hay que superar los errores cometidos en el proyecto "Provincias Unidas" durante las elecciones legislativas de 2025.
A sus 69 años, este sanrafaelino mantiene esa facilidad para convencer con la palabra, algo que fue acumulando en su historial en la UCR, en particular en los 12 años de debates y de trenzas en el Congreso Nacional cuando fue dos veces senador por Mendoza y dejó marcado su sello.
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Mucho antes, este abogado y ex profesor de la UNCuyo, había arrancado como intendente de San Rafael y no le fue del todo bien. Luego fue senador provincial, donde buriló su verdadera proyección provincial y nacional. En dos ocasiones condujo el Comité Nacional de la UCR cuando esa marca política existía en todo el país y tenía peso. Tuvo frustraciones en sus intentos de ser gobernador de Mendoza y presidente, pero siempre actuó como alguien que teje, que arma proyectos, que genera ideas.
Su etapa sobresaliente se ubica desde 2003 hasta 2015. En ese tramo fue una de las voces que más resonaron a la hora de controlar al kirchnerismo desde el Senado nacional. Fue y es un crítico con estilo, de la especie de Raúl Baglini o de gente que no pasó desapercibida en su partido, como Víctor Fayad o Margarita Malharro. Todos personajes que fueron escuchados con atención incluso por sus contrincantes.
El traje
Hoy, zorro, dice no tener aún un precandidato preferido en la UCR de Mendoza para suceder a Alfredo Cornejo. Sugiere que a los lanzados hay que dejarlos actuar para ver cómo se plantan en el escenario público. Esa es la forma -insinúa- para que la ciudadanía compruebe la densidad política que realmente poseen para la precandidatura a gobernador, porque no es lo mismo ser parte de un equipo que liderarlo.
Ventilando al sol su mendocinismo, indica que quien resulte elegido como postulante para suceder a Cornejo deberá ser aquel que pueda demostrar más claramente que va a trabajar por una provincia ordenada, con economía diversificada y respeto por lo institucional. "Con alguien que me asegure esas virtudes, yo dormiría tranquilo", cuenta.
Así, ya sea que el elegido resulte uno del cornejismo puro (Tadeo García Zalazar, Natalio Mema), o un radical exitoso como Ulpiano Suarez hoy apartado -con tacto- de la atmósfera Cornejo, o alguien de La libertad Avanza, como Luis Petri (dentro del acuerdo con Cambia Mendoza), "el traje" que se calce deberá poseer esos atributos mendocinistas.
Sanz habla ahora desde "el llano". Pero el "llano" de este político es muy distinto al de un ciudadano común. Entre las variadas experiencias acumuladas, resalta particularmente la de haber sido uno de los arquitectos de "Cambiemos", aquel proyecto que encabezó Mauricio Macri acompañado por el radicalismo y la Coalición Cívica de Lilita Carrió, un proyecto político que en 2015 cortó la preeminencia kirchnerista.
En 2018, ya de vuelta en San Rafael, donde hasta su silencio tuvo - in absentia de cargos- perfume político, la Fundación Konex lo premió como "legislador de la década". Siempre ha sido de generar consideración en buena parte de la corporación política.
El misterio
Uno de los grandes misterios de la UCR mendocina es por qué Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz nunca se llevaron bien. Para algunos fue por una lucha de egos de dos políticos con cartel de bravos. Eso, de alguna manera, pasó desapercibido porque actuaron en territorios distintos, Sanz casi siempre en el Senado Nacional; y Cornejo, dos veces intendente de Godoy Cruz y luego con dos gobernaciones, a pesar de que éste también tuvo su momento en el Congreso.
Vuelve a comprobarse ahora que el sureño está con ánimo político activo. No, advierte, por los cargos. Es como que el rol de consultor y armador lo puede. De vez en cuando no se priva de darse una vuelta por Buenos Aires u otras ciudades del país donde lo convocan. Hace una semana estuvo en el Club Político Argentino debatiendo sobre política con el peronista Miguel Angel Pichetto, otro que tiene esa impronta de estar pensando siempre en la "polis" y hablando con propios y extraños.
Sanz tiene la obsesión de hallar un camino para salvar lo que queda de radicalismo en las provincias y expandirlo. En Buenos Aires la UCR prácticamente no existe. También pretende juntar a las fuerzas del centro político y de la derecha republicana para ofrecer al electorado una versión política más sensata y efectiva que el ultraliberalismo de Javier Milei, sin desconocer lo que éste ha logrado en algunos aspectos de la macroeconomía.
Asegura que los que no se sienten representados hoy ni por el kirchnerismo populista ni por el anarcocapitalismo gritón deben volver a ponerse de acuerdo. Desde las bambalinas se sabe portador de fibra natural para esa tarea.
Su carácter está moldeado por la política. Por eso suma conceptos y aportes. Rechaza la idea de seguir enganchados con eso de los extremos ideológicos antagónicos que se alimentan entre sí. Eso, dice, ha cansado a los argentinos. Avala las PASO para elegir candidatos y el balotaje porque alejan las hegemonías. Y asegura, con humor, que integra el "club que no compra outsiders políticos".
Otro de sus convencimientos es el de que "los famosos relatos partidarios" sirven para hacer populismo de derecha y de izquierda, pero no para generar una etapa de transición ordenada. "Hay vida fuera de esas narrativas", machaca. Ni los k ni los Milei tienen comprados todos los espacios políticos, es su idea a difundir. Ergo: hay otras historias en la dimensión desconocida.