Raúl Baglini siempre fue un dirigente claro. Autor de definiciones y conceptos que perdurarán en el tiempo, una de sus construcciones sobresalientes fue lo que en política se conoce como "el teorema de Baglini". Y dice así: "El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder. La responsabilidad de las posiciones políticas es inversamente proporcional a la distancia que te separa del poder". La enunciación del teorema de Baglini data de 1984. Desde entonces, cruzó las fronteras y hoy se lo menciona en muchos países.

Es decir que cuando los políticos llegan al gobierno, se dan cuenta de que no pueden hacer ni decir lo que se les venga en gana. Están obligados a ser responsables y serios, aunque lo que hagan o digan no suene bien a los oídos "bien pensantes".

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En cambio, cuando están en la oposición o en el llano, pueden decir o hacer lo primero que se les ocurra, total no tienen la obligación de gestionar la cosa pública.

Baglini decía hace unos años que lo que él expuso "no es una norma moral, sino una observación de la realidad y, como tal, es virtualmente inexorable que en algún momento se cumpla, con todos los gobiernos".