El gobierno de Javier Milei ya arrancó el operativo reelección, mientras también hay varios anotados en la vereda de enfrente. Y hay otros interesados en competir, no en las filas propias del oficialismo, pero sí entre los aliados.
El año electoral, a la vuelta de la esquina
El oficialismo ya puso en marcha la reelección de Javier Milei, mientras Axel Kicillof asoma como su principal rival y crece la lista de aspirantes

No falta mucho para que volvamos a votar.
Foto: Axel Lloret/Diario UNOA los amagues de Mauricio Macri, se han sumado en forma explícita otros prealistados, como el ex ministro de Economía bajo la presidencia del líder del PRO, Hernán Lacunza, y quien aspiraba a serlo en un eventual gobierno de Patricia Bullrich, Carlos Melconián.
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Mientras las consultoras miden las posibilidades de hipotéticos outsiders, en el amplio espectro peronista está lanzadísimo Axel Kicillof. Además se ha postulado el ex gobernador sanjuanino, Sergio Uñac y seguramente se harán un lugarcito el justiciero Juan Grabois y el inefable Guillermo Moreno, y hasta Cristina está pidiendo a la ONU que interceda para poder presentarse a las PASO.
En el oficialismo, el camino para intentar la reelección por parte del presidente Javier Milei está bastante allanado. Solo podría complicarlo algún candidato potable del centro que sea capaz de ampliar el espacio vacante de quienes no se sienten representados por los extremos de la grieta política; un experimento que no cuajó con la liga de los gobernadores en las elecciones legislativas. En tal caso, se aliviaría el panorama para los libertarios si una representación centrista incluyese una pata peronista que logre arrastrar votos menguando a la oposición más competitiva.
Las encuestas coinciden en que nadie tiene nada asegurado y deberán remar, tanto unos como otros, contra la corriente de los rechazos que superan holgadamente a las adhesiones. El oficialismo corre con la ventaja de contar con los resortes del Estado para diseñar políticas que satisfagan a los votantes pero, al mismo tiempo, es su fuente de debilidad por los resultados económicos que no están llegando al común de los ciudadanos.
La condición de ser gobernante-candidato también le cabe al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, con sus pros y las contras que se agudizan en tiempos de vacas flacas.
Salvo Cristina Kirchner y Mauricio Macri -famosos por razones obvias-, los demás anotados tienen las dificultades de abrirse paso como postulantes por el bajo nivel de conocimiento.
Otro costado a ponderar, teniendo en cuenta que cada elección opera como un plebiscito de gestión, es inherente a la personalidad de Javier Milei, tan disruptivo y novedoso en su momento, como remanido y menos eficaz a esta altura. Sus peleas con los medios, los políticos opositores, empresarios industriales, el presidente del principal socio comercial -Lula Da Silva-, y con otros frentes abiertos, e interviniendo con un alto perfil en los asuntos de la geopolítica tiene más costos que beneficios. En dirección opuesta, ahora está de parabienes con el Vaticano, y celebrando la anunciada visita del Papa al país, lo que se convertirá en un acontecimiento excepcional, concitará la atención internacional y augura una convocatoria masiva, aunque la prédica papal no se condice con el ideario libertario.
El fracaso oficialista en el proyecto que pretendía aumentar los límites a la venta de tierras a extranjeros es un llamado de atención que exhibe la falta de timing político de los decisores, al intentar un avance que los enfrenta al clima argentinista, tras los acontecimientos en torno del Mundial de Fútbol. Otra más del ministro Federico Sturzenegger, quien también la pifió fiero con la medida desreguladora que paralizó los puertos por unos días, hasta desistir en el intento.
A priori, el principal contrapeso político de Milei es Axel Kicillof, como gobernador de la provincia argentina de mayor envergadura, y quien se presume candidato natural del peronismo, aunque no tiene una interna sencilla frente a lo que representa Cristina. En el marco de un proceso que empezará a acelerar, algunos de sus allegados arribarán a Mendoza y, junto a dirigentes locales e intendentes, irán preparando el territorio antes de calentar motores camino a las elecciones. La base electoral que ostenta en su provincia Axel Kicillof conforma la plataforma de lanzamiento para proyectarse al país. De lo que más debe cuidarse el gobernador bonaerense, muñequeando políticamente, se encuentra en su propia retaguardia, donde Máximo Kirchner tiene otros planes contrarios a su proyecto presidencial.
De cualquier manera, y más allá de las novedades e imponderables que vayan surgiendo, el año electoral se encuentra a la vuelta de la esquina.
En pocas palabras
- Oficialismo: el gobierno de Javier Milei inició su campaña de reelección, enfrentando potenciales rivales.
- Oposición peronista: Axel Kicillof se perfila como el principal contendiente, con otros dirigentes sumándose a la contienda.
- Perspectivas electorales: las encuestas indican que ningún candidato tiene asegurada la victoria, anticipando una competencia reñida.