Ruslan Rakhimovich Khamarov, conocido como "el femicida ucraniano", fue un asesino serial muy temido y sanguinario de ese país, ya que entre 2000 y 2003 mató a 11 mujeres, originando un profundo temor. Una vez detenido, fue condenado a cadena perpetua.
Ruslan Khamarov, "el femicida ucraniano" sanguinario que mató a 11 mujeres
Conocido como "el femicida ucraniano", Ruslan Khamarov fue un asesino serial que mató a 11 mujeres y luego de ser detenido fue condenado a cadena perpetua

Ruslan Khamarov, "el femicida ucraniano" sanguinario que mató a 11 mujeres.
Foto noticiasargentinasKhamarov nació en Berdiansk en 1973, y a los 8 años sufrió el abandono de su padre, quien se convirtió al islam trasladándose a la ciudad rusa de Majachkalá, mientras que cuatro años después su mamá se suicidó al tirarse abajo de un tren.
Ante esta situación, el múltiple femicida pasó la mayor parte de su infancia en un orfanato y en la escuela secundaria, donde se graduó en 1991.
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Pero curiosamente, al mismo tiempo que terminaba el colegio secundario fue juzgado por robo y condenado a dos años y medio de prisión, hasta que fue liberado en 1993.
Entre 1993 y 1997 vivió en la ciudad ucraniana de Zaporizhia, donde siguió con su ola de asaltos y luego, entre 1997 y 2000 se mantuvo en calidad de condenado en un hospital psiquiátrico.
Khamarov fue liberado en 2000 y regresó a Berdiansk, donde sus familiares le habían comprado una habitación, aunque nunca trabajó en ningún otro lugar durante un tiempo.
En noviembre de 2000, este hombre arrancó con una serie de femicidios y su primera víctima fue una mujer de 47 años, aunque luego optó por elegir chicas más jóvenes para asesinar.
Khamarov buscaba acercarse a las chicas en un parque cercano, en bares o en fiestas a las que asistía, luego charlaba con ellas, entablaba una relación amistosa y las invitaba a su casa.
Una vez dentro de la vivienda, "el femicida ucraniano" bebía vodka para ponerse borracho, mantenía contacto sexual con la víctima o simplemente se disculpaba por no poder hacerlo, luego salía al pasillo, tomaba un cuchillo casero, un martillo o una botella, según la ocasión, regresaba a la habitación y le mataba de manera violenta.
Para completar sus malvadas intenciones, el homicida mantenía relaciones sexuales con el cadáver, que luego arrojaba a un pozo.
Allegados al femicida señalaron que este hombre no se lavaba desde hacía semanas y parecía un indigente, pero eso no le impidió continuar con la seducción de mujeres.
De ese modo, y lejos de corregir su comportamiento, Khamarov mató a 11 mujeres y niñas entre noviembre y febrero de 2003.
La última víctima de este criminal fue Polina Izvekova, una madre de 17 años, a quien este sujeto asesinó el 24 de febrero de 2003. La madre de la joven contactó a la Policía tres días después del homicidio y el 1 de marzo, una patrulla llegó a la casa de Khamarov.
Los uniformados descubrieron el cadáver de Izvekova en el pozo, pero el femicida reveló que había "diez más", por lo que fue detenido, mientras los peritos sacaban a la superficie el resto de los cuerpos de las víctimas.
"Khamarov no es un imbécil, sino un esquizofrénico. Su inteligencia es bastante alta y su construcción de frases es culta. Recuerda perfectamente dónde, qué, cuándo y con quién se acostó. Conocía fácilmente a las chicas. Ellas acudían voluntariamente a él y tenían relaciones sexuales", remarcó el jefe del Departamento de Asuntos Internos de la ciudad de Berdiansk, Viktor Burmakov.
El jefe policial agregó: "Normalmente, la víctima no tenía tiempo de resistirse. Envolvía el cuerpo en una sábana, lo arrojaba al pozo y lo espolvoreaba. El pozo es tan profundo que incluso en el calor del invierno el agua está fría y los cadáveres yacían como en un refrigerador. No había olor. Estaba en medio de la nada. Así que no había señales de los vecinos".
El examen psicológico al que sometido el asesino serial precisó que el femicida estaba "cuerdo" en el momento de los asesinatos, por lo que el 9 de febrero de 2004 se inició el juicio a puertas cerradas, porque una de las víctimas era menor de edad.
Khamarov finalmente fue condenado y recibió el castigo más alto de ucrania, que fue la cadena perpetua.