Revés para los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos

Tras las elecciones en Estados Unidos, en 29 distritos los votantes frenaron obras de centros de datos por el alto consumo de agua y energía

Editado por Luciano Bertolotti
bertolotti.luciano@diariouno.com.ar

La expansión de la inteligencia artificial encontró una fuerte barrera comunitaria en Estados Unidos durante las recientes elecciones legislativas. Al menos 29 jurisdicciones aprobaron restricciones, moratorias y regulaciones urbanísticas para frenar la llegada de centros de datos, ante la creciente preocupación social por el excesivo gasto de recursos hídricos y energéticos.

El resultado de las elecciones en Estados Unidos marca un revés directo para las inversiones millonarias de las empresas tecnológicas. Si bien la infraestructura digital cuenta con el respaldo explícito de figuras como el presidente Donald Trump, los vecinos comenzaron a articular una resistencia local que cuestiona la instalación de estas naves industriales en sus propios barrios.

Las resoluciones adoptadas abarcan desde moratorias temporales hasta la exigencia de aval vecinal para proyectos industriales. En varias localidades, los votantes rechazaron excepciones al código de edificación, priorizando el cuidado de los recursos naturales sobre las promesas de empleo y desarrollo que difundieron las corporaciones del sector digital.

Ohio y el rechazo vecinal a los centros de datos

El estado de Ohio se transformó en el foco de mayor resistencia vecinal contra esta infraestructura informática. En esa región, 14 municipios aprobaron prohibiciones estrictas para nuevos emprendimientos de centros de datos, y la localidad de Wilmington rechazó en las urnas cuatro modificaciones de zonificación que habilitaban predios industriales.

Entre las comunas que votaron medidas restrictivas se encuentran Hubbard, Sunbury, Pataskala, Urbana, Defiance, Upper Sandusky, Piqua, Granville, Conneaut y Trenton. La decisión popular impidió el avance de obras proyectadas en el corazón de esas comunidades locales.

El panorama complica la ejecución de desembolsos ya planificados en la zona. Meta tenía previsto destinar U$S 1.000 millones para un complejo de servidores en Ohio, en tanto que Amazon Web Services proyectaba invertir U$S2.000 millones en nuevas parcelas para computación avanzada.

La ola opositora se extendió a otros distritos estratégicos como Texas y Georgia. En suelo tejano, la demócrata Gina Hinojosa venció al gobernador Greg Abbott con una plataforma basada en aplicar una moratoria estricta a estas plantas y regular el consumo de la red eléctrica.

Las causas del impacto ambiental en los centros de datos

El descontento popular responde al impacto severo que estas construcciones provocan en los servicios básicos. Para operar miles de servidores en simultáneo, los centros de datos consumen volúmenes masivos de energía eléctrica y demandan millones de litros de agua destinados a la refrigeración permanente de los equipos.

A los altos consumos se suman ruidos molestos constantes, el avance sobre terrenos rurales y el temor a que las distribuidoras trasladen los costos operativos a las tarifas residenciales. Los habitantes advierten que los beneficios fiscales quedan en las compañías, dejando para el vecindario el pasivo ambiental.

El fenómeno de rechazo viene en ascenso en todo el país. Un relevamiento de la cadena Euronews constató que 45 proyectos de infraestructura informática quedaron suspendidos durante el segundo semestre de 2026 debido a la movilización de las asambleas vecinales.

En sintonía con estos reclamos, un sondeo de boca de urna de la cadena NBC reveló que más de la mitad de los electores consideró crucial la regulación de estas instalaciones a la hora de emitir su voto, consolidando el debate ambiental en la agenda política.

El futuro empresarial y el debate por los centros de datos

La respuesta de los líderes del sector tecnológico osciló entre la sorpresa y el sarcasmo. Elon Musk, quien aportó cerca de U$S 474 millones a las campañas del Partido Republicano, reaccionó públicamente tras los comicios con una publicación irónica sobre el futuro de los centros de datos: "Los centros de datos en el espacio parecen bastante atractivos ahora".

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el titular de Tesla, Elon Musk. Las empresas tecnológicas enfrentan un revés en sus inversiones, evidenciando un debate creciente sobre el desarrollo sustentable.

El mensaje del dueño de SpaceX apuntó a la posibilidad técnica de trasladar servidores a la órbita terrestre, una variante en estudio frente a las trabas que surgen en la superficie para instalar servidores informáticos.

La postura desafía el discurso oficial de Donald Trump, quien defendió la proliferación de estas instalaciones como motor de la economía nacional. Sin embargo, los comicios demostraron que la expansión digital topó con un límite ciudadano ajeno a los mandatos federales, guiado por la preservación de la calidad de vida.

La jornada electoral del 3 de noviembre fijó así un punto de inflexión para Silicon Valley. El avance acelerado de los algoritmos demanda cada vez más tierra, agua y megavatios, recursos que las comunidades no están dispuestas a resignar sin un debate transparente sobre el desarrollo sustentable.

En pocas palabras

  • Frenan centros de datos: en 29 distritos de Estados Unidos se limitó la expansión de centros de datos por preocupación ambiental.
  • Rechazo vecinal: las comunidades votaron moratorias y regulaciones ante el alto consumo de agua y energía de estas instalaciones.
  • Impacto empresarial: empresas tecnológicas enfrentan un revés en sus inversiones, evidenciando un debate creciente sobre el desarrollo sustentable.
Resumen generado por Thinkindot AI

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