El pedido del ENPA se enfoca en el inciso G del reglamento de convivencia habitacional de 1976 que prohíbe a los inquilinos de las propiedades del Vaticano tener mascotas.
El Vaticano, que controla centenares de propiedades en los alrededores de la Plaza San Pedro, gestiona sus inmuebles a través de la Administración Patrimonial de la Sede Apostólica (APSA), una oficina que concentra las inversiones de la Santa Sede y que maneja una caja estimada en más de 5.000 millones de euros.
Sin datos oficiales, la última estimación publicada en un libro de 2019 sostiene que el Vaticano tiene 4.421 edificios repartidos por varios países, como Inglaterra, Francia y Canadá, que suman en total más de 500.000 metros cuadrados y un valor de mercado superior a los 2.700 millones de euros.
En Roma, las propiedades del Vaticano fuera de los muros de sus fronteras se reparten entre edificios puestos a disposición de congregaciones religiosas y fundaciones pontificas, locales de alquiler a bares y restaurantes, y viviendas destinadas a trabajadores y familiares, precisaron fuentes del Vaticano.