Los "haters" (enemigos, traducción literal; "odiadores seriales", traducción de quien suscribe) no te dan respiro.
Están cada vez peor. Basta poner algo en las redes, a esta altura en cualquiera (antes era en Facebook nada más), o que pase alguna situación de nivel planetario para ver dos posturas antagónicas, comentarios agresivos por doquier y discusiones sin sentido que sólo agigantan una grieta que a esta altura ya parece la falla de San Andrés.
Y ya no se trata de macristas vs. kirchneristas, o la Lepra vs. el Lobo... ya trasciende a niveles insospechados.
Esta semana pasó con el incendio de Notre Dame. Gente festejando el incendio, otros haciendo chistes, algunos que no entendían que era un chiste, gente pidiendo que no donaran para reconstruirla y que sí donaran para África, y otras personas contestándole que... y así "bardo" permanente.
Teorías conspirativas también hubo y también se armó en este sentido: ni se te ocurra buscar "Notre Dame" en YouTube porque vas a ver mil videos de "la verdad sobre Notre Dame" con mil flacos/as contándote la misma teoría conspirativa sobre lo que pasó y cuando ellos/as visitaron Notre Dame vanagloriando el "yoyismo" (yo, yo y yo). Ojo, llaman atención los millones y millones de euros que se donaron mágicamente en cuestión de horas, pero esa es otra historia...
¿Puede ser que nos odiemos tanto entre nosotros? ¿Puede ser que a esta altura, y en este año, 2019, no sepamos distinguir entre un edificio que puede considerarse patrimonio de la humanidad más allá de cualquier religión o ideología?
¿Será posible algún debate abierto más allá de cualquier postura? ¿O seguiremos odiándonos para que vaya a saber qué fuerzas se alimenten de tanto odio?
¿Podremos parar 5 minutos a reflexionar que el de adelante puede ser tu vecino y no necesariamente sea un enemigo? ¿Tendremos algún vestigio de sociedad civilizada alguna vez?
Y ojo, que no es acá en la Argentina. No no no, no se crean esto porque es a nivel global. Hasta hace unos años esto sólo pasaba en Facebook donde veías gatitos, oraciones y peleas sin sentido... y quizás por eso explotaron las otras redes. Después este odio se extendió a Twitter y ya está en Instagram y YouTube. Gente odiando porque sí, haciendo bullying porque sí o pidiendo quema de iglesias porque sí.
Tampoco pasa sólo con personajes famosos (de la farándula, el espectáculo, la política o el mundo empresarial) a los que atacan por deporte (hay un par de ejemplos insólitos pero mejor no darlos) sino que le pasa a tu vecina, a tu mejor amigo, a una compañera de laburo y también te puede pasar a vos.
Basta plantear una idea o algo que pensás para que otro te descalifique. Y ninguno de nosotros está libre en este aspecto. Todos alguna vez lo hicimos pero... ¿será posible resolver las diferencias con un café? Claro que sí, basta con dejarnos de odiar un ratito, largar el telefonito y debatir "face to face". Siempre algo nuevo saldrá o seguiremos en nuestras posturas, por algo enriquecedor: un buen debate.
Lo cierto es que Notre Dame sufrió un daño significativo y según las autoridades francesas se había descartado un atentado hasta el momento de publicar esta nota. Ahora, si fue un accidente es igual de grave que un atentado. Porque si fue un "accidente" estamos viviendo momentos dignos de un capítulo de Los Simpson (repasar temporada 5, capítulo 7 ante cualquier duda). Ha pasado en otros lugares del mundo y también del país, esa desidia a la hora de hacer un trabajo con piezas históricas o lugares importantes.
Notre Dame es un edificio que resistió casi 900 años varias guerras e invasiones, tuvo refacciones y demás, pero esta vez no resistió el fuego... ni a los "haters" de un bando o de otro.
