PALMAS, Brasil (AP) — Adelma Simoes Madeira ajustó su tocado con plumas y respiró hondo antes de salir a la alfombra roja. Después de todo, esta incursión a los reflectores no era sólo acerca de ella. Madeira representaba a su gente.Simoes Madeira, una joven de 16 años de los indígenas terena del centro de Brasil, con ojos grandes y una sonrisa aún más amplia, era una de más de 60 mujeres y jóvenes que participaban en el "desfile de la belleza indígena" en los Juegos Mundiales Indígenas de Brasil.
Celebran en Brasil la belleza de la mujer indígena
