El paso de Demi Moore por el Festival de Cine de Cannes, donde este año se desempeña como miembro del prestigioso jurado, encendió las alarmas en las redes sociales y los medios internacionales de comunicación.
Preocupación por la extrema delgadez de Demi Moore en Cannes y el impacto de la "cultura Ozempic"
La actriz deslumbró en la alfombra roja, pero su físico reavivó el debate global sobre el retorno de los cuerpos XXS y el uso de fármacos para la diabetes con fines estéticos
Aunque la estrella de Hollywood destacó en cada una de sus apariciones por sus sofisticadas elecciones de alta costura, el foco de la conversación pública se desplazó rápidamente de los diseños exclusivos hacia su fisonomía. Las impactantes imágenes de la actriz acapararon las portadas debido a una evidente y extrema pérdida de peso.
El look de Demi Moore
Durante la ceremonia de apertura, Moore desfiló con un vestido strapless plateado de Jacquemus con falda sirena y un aplique estructurado en la cintura. Este look, sumado a un vestido blanco con lunares multicolor de la misma firma lucido en un evento previo, expuso de manera marcada la zona de sus brazos, hombros y clavícula. El fenómeno visual se repitió en las jornadas siguientes cuando la protagonista de Ghost optó por un vestido violeta de Gucci con escote off-shoulder y drapeados para una de las proyecciones oficiales, y un ceñido diseño rojo de la misma casa italiana con una estructura voluminosa en el cuello durante la premiere del filme Fatherland.
Demi Moore: polémica por su extrema delgadez
En cada una de estas ocasiones, la repercusión en las plataformas digitales fue inmediata. Lejos de centrarse en la confección de las prendas, las miradas y los comentarios apuntaron a los huesos prominentes y a los marcados pliegues de la piel en el área de su cuello y escote, reavivando con fuerza el debate global sobre la denominada "cultura del Ozempic".
Este medicamento inyectable de aplicación semanal, diseñado originalmente para adultos con diabetes tipo 2 con el objetivo de regular la insulina y el apetito, se convirtió en el último tiempo en la herramienta predilecta de las celebridades para conseguir una rápida reducción de peso, muchas veces sin el debido acompañamiento ni control médico. La nueva fisonomía de Demi Moore es señalada por los analistas como el reflejo más crudo de este fenómeno, el cual está desplazando de manera acelerada al movimiento body positive que durante la última década buscó desestigmatizar la diversidad corporal y combatir los estereotipos inalcanzables de belleza.
La prensa europea ya analiza con preocupación este cambio de paradigma. En el diario español El Mundo, la periodista Isabel Espiño citó el ensayo Sobre la belleza de Naief Yehya para explicar el trasfondo sociocultural de la sustancia: "Ozempic es un espejo de nuestros valores y obsesiones. Más que una cura, esta sustancia es imaginada como un antídoto contra la vergüenza, el estigma y la desgracia que representa la gordura en las sociedades obsesionadas con los cuerpos esbeltos".
En sintonía, Laura Estirado advirtió desde las páginas de El Periódico sobre el inminente regreso del "fantasma de la delgadez extrema" que reinó con fuerza durante la década de 1990. Se trata de un retroceso estético que la revista Vogue ya da por consolidado, al constatar cómo la popularización de este tipo de fármacos alteró directamente las tendencias de las pasarelas de alta costura, donde vuelve a registrarse un dominio absoluto y excluyente de los talles XXS.





