Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.arLaura Zuliánzulian.laura@diariouno.net.ar lo hizo otra vez. Igual que en su primer discurso del 1 de mayo del año pasado en la Legislatura (cuando promocionó los cambios en prisión preventiva) , el gobernador no abundó en anuncios, dejó para el último tramo el tema de la seguridad y adelantó que enviará un proyecto de ley para que todos los presos trabajen o estudien. "Queremos terminar con las cárceles de 'máxima ociosidad', resaltó enfático y se ganó no sólo el aplauso cerrado de los asistentes, sino también el interés mediático, instalando el tema del que seguramente se hablará en los próximos días. Como si todo hubiese estado orquestado para que así resultara, el ingreso de Alfredo Cornejo a la Legislatura fue triunfal. Puntualmente, como estaba previsto, a las 9.40 llegó a la peatonal Sarmiento acompañado por su esposa y mientras la juventud radical lo vitoreaba detrás del vallado que lo protegía, un cerco policial lo acompañó hasta la puerta de la Casa de las Leyes, asegurándose de que sólo le llegaran voces de aliento. Muy lejos de allí, la intersindical que reúne a varios gremios provinciales, no sólo no accedió a la peatonal, sino que tampoco pudo montar un escenario, como sí hizo el año pasado, y quedó restringida a las escalinatas de la plaza Independencia, cerca de donde pastaban algunos caballos de la Policía Montada. El orden sobre todo"Orden y buena administración". Esos parecieron ser los ejes que el gobernador le puso a su discurso y que se fueron repitiendo una y otra vez, como suelen hacer quienes quieren adoctrinar a su auditorio.Persiguiendo ese orden en el Estado, el gobernador aseguró que se logró detener el crecimiento del gasto improductivo: "Hoy tenemos alrededor de 4.000 empleados estatales menos sin un solo despido sin causa, sólo agilizando las , organizando tareas y evitando el clientelismo", recalcó y esperó el aplauso que apareció segundos más tarde.También se jactó de que el discutido ítem aula logró que bajara 40% la cantidad de días de licencia de los y que Mendoza sea "la única jurisdicción del país donde el ausentismo docente de la escuela estatal es del 5%, la misma de la privada".El orden reapareció cuando analizó la situación del IPV y resaltó que no sólo se pagaron deudas atrasadas que superaban un año de obras, sino que entre las 3.685 casas que están en ejecución y las 1.576 de 35 barrios anunciados para este año "duplican lo que se construye en un año normal".En las cárceles: presos a trabajarCornejo no dio demasiadas vueltas para anunciar que quiere a los presos de las cárceles provinciales trabajando -para ello deberá modificar la Ley provincial de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad N°8.465- y se las ingenió para demostrar que no sólo hoy tienen el "privilegio" de no trabajar, sino que el ocio de los internos repercute en la inseguridad. Se quejó de la jurisprudencia "garantista", que les otorgó cada vez más ventajas y que eso hizo que el trabajo dejara de ser una obligación y fuese una opción, lo que generó la ociosidad. "El ocio en los penales es el incentivo más grande para la reincidencia. Y la reincidencia, como sabemos, es uno de los grandes males de la seguridad", enfatizó.Cómo se aplicaría El proyecto prevé que de los más 4.600 presos que hoy viven en los penales provinciales, en principio sean los condenados -aproximadamente el 60% de los reclusos- los que estén obligados a trabajar, aunque también será voluntario para los procesados. "Aquel que no trabaje no podrá gozar de los beneficios carcelarios, como puede ser la libertad condicional. En principio, yo le requerí al resto de los ministerios que me digan qué cosas pueden hacer las personas presas para sus áreas, como son muebles de administración pública o refacción de bienes del Estado", detalló el ministro de Seguridad, Gianni Venier.De lo que ganen por sus trabajos, se descontarán los gastos que le insumen al Estado, que según Venier le paga 4 comidas diarias, y un proporcional irá para las víctimas de delito que cometieron. El proyecto también busca delimitar el accionar de los jueces de Ejecución penal: "Ellos deben manejar el conflicto y la decisión de derechos constitucionales, pero el manejo carcelario como tal es del Poder Ejecutivo. Hoy los jueces retocan ordenes penitenciarias y el interno ve que hay dos cabezas y eso no puede ser", concluyó Venier.
El otro 40 por ciento corresponde a los procesados, para los cuales será opcional. Al sueldo que cobren, se les descontará los gastos por las comidas
Presos a trabajar: el 60 por ciento de los internos estaría obligado

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