Optimismo. Ese es el sentimiento que mejor resume la expectativa que hay respecto de las posibilidades de crecimiento de la aviación comercial en Argentina. Si bien aún pega y fuerte la mala infraestructura y los altos costos operacionales y tributarios, está claro que la industria está ávida de progresar, sumar pasajeros, y generar nuevos empleos.
Signo de esa onda en positivo fue la concreción en , después de 10 años de ostracismo, del Aviation Day Argentina, que reunió a los popes de la industria.
En el encuentro, compañías del prestigio de Avianca, Copa y Latam contaron sus proyectos para el mercado de cabotaje, que el macrismo pretende duplicar en tamaño en los próximos 5 años.
De todas esas empresas, Latam es la que tiene operaciones en . La CEO para Argentina, Rosario Altgelt, dialogó con Diario UNO.
-¿Es viable hacer crecer la torta de pasajeros como promete el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich?
-Claro que sí. Si uno mira la regulación tarifaria ha ido licuándose. Y esto es muy auspicioso. Faltan cosas, pero definitivamente vamos hacia ello.
-Ustedes aseguran que notan un giro de 180 grados entre la actual administración y el anterior gobierno. ¿En qué consiste?
-Totalmente. Sin ir más lejos, hemos vuelto a usar las mangas, y eso colabora mucho en la puntualidad. Ahora, cuando planteamos una inquietud o reclamo, aunque no nos dan siempre el ok, nos escuchan, nos atienden. Antes nos veían como en la vereda de enfrente. Hoy estamos trabajando juntos.
-A la vez, es el mismo gobierno el que está permitiendo el ingreso de nuevas líneas aéreas, como Avianca, Copa, que son competencia directa para ustedes, incluso para Aerolíneas Argentinas...
-Sabemos competir y lo haremos. No nos preocupa. Al contrario, si crece la cantidad de pasajeros la porción a repartir es más grande para todos.
-En el caso de Mendoza se anunció la llegada de Sky Airline, que hará el tramo a Chile. Se termina el monopolio para Latam. ¿Cuánto les complica la operación?
-En Mendoza tenemos 3 vuelos diarios y lo usamos para sacar a los mendocinos, vía el hub de Santiago. Que llegue otra compañía puede afectarnos la ocupación, pero evaluamos armar nuevos paquetes con precios competitivos.
-Hay un reclamo por la tarifa. Cuando cierra el paso terrestre hay pasajes que cuestan más de $16.000...
-En esa instancia los vuelos se llenan de golpe, y la verdad es que no tenemos capacidad para duplicar la oferta. El colapso, lamentablemente, encarece los costos. Pero a la vez siempre tenemos tarifas atractivas para los días regulares.
-¿Cómo evalúan el cierre del aeropuerto El Plumerillo por la reparación a nuevo de la pista, entre setiembre y diciembre?
-Es importante hacer la reparación. Si queremos tener una industria que se desarrolle, hace falta infraestructura de primer mundo. Aunque claro, uno como cliente esperaría que los trabajos fueran a más corto plazo, para no estar 3 meses con este inconveniente. La verdad es que en el futuro los cierres así, drásticos, deberían doler menos de lo que duelen.
-Lo bueno es que el ministro Dietrich anunció que el costeo del pasaje terrestre estará a cargo del Estado...
-Estamos bien preocupados en que sea una operación exitosa y que el pasajero sienta esto lo menos posible. Toda ayuda es bienvenida.
-Latam aún no termina de afianzarse como empresa en la mente del pasajero ¿cómo viene el proceso de fusión?
-Faltan al menos 3 años para la unión final. Es un camino largo. Lo importante es que Lan lideraba el mercado en el país, y en la actualidad, transformados en Latam, somos los primeros en Sudamérica. Y eso los pasajeros van a empezar a disfrutarlo en breve, frente a las miles de alternativas que se abrieron.
