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El secretario electo del SUTE, Sebastián Henríquez, dijo que uno de los ejes de su gestión es el de sumar afiliados. Habrá tres semanas de transición y asume el 25 de este mes.

Lucha gremial "con humor"

El ambiente es de alegría, pero no de euforia. De victoria, pero no de triunfalismo. En la sede del Sindicato Unido de los Trabajadores de la Educación () hay cientos de personas que esperan ver la proclamación de las nuevas autoridades que llegan desde la izquierda. No hay bombos ni papel picado que vuele en el aire. Están ahí para asumir la dirección de uno de los gremios más importantes de y están contentos, obviamente, pero parece que todavía no terminan de creerlo. Festejan, pero con cautela.

Sebastián Henríquez, el nuevo secretario del SUTE, de 37 años, lleva una camisa azul marina con lunares blancos, un pantalón beige y sobre uno de sus hombros una mochila gris. Atiende a los medios de prensa, saluda a los candidatos y se va al frente del salón antes de que la acumulación de afiliados en los pasillos no lo deje pasar.

En el acto de proclamación hay también muchas caras conocidas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), la línea política a la que adhiere la nueva conducción del sindicato. Noelia Barbeito, Soledad Sosa y Lautaro Jiménez son algunos de los referentes del FIT que viven el triunfo en el SUTE como una victoria más en su lucha. Y también hay caras conocidas, pero no de la política, sino del humor. El papá de Sebastián, Franklin Henríquez, uno de los integrantes del dúo Los Cumpas, dio el presente para acompañar a su hijo en este momento.

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Henríquez y las nuevas autoridades asumirán su cargo el 25 próximo. Estas tres semanas serán de transición y en ese contexto, uno de sus principales objetivos es lograr más afiliados. Por eso, la sede del sindicato está lleno de mesas con carteles y fichas de afiliación.

"La búsqueda de afiliados tiene que ver con que los trabajadores dejaron de creer en el sindicato. Queremos que se afilien no por los servicios, sino que vean el sindicato como herramienta de lucha y de organización", explica Sebastián. Cuenta que tienen 25.000 afiliados, de un total de 60.000 trabajadores de la educación.

"En términos de tasa de afiliación no está mal a nivel país, pero a nosotros no nos conforma. Hay miles que no estaban afiliados por desconfianza, queremos atraerlos a un sindicato que te defienda, que te organice y que te haga sentir orgulloso cuando sale a hablar a la sociedad y sale a mostrar lo que está pasando en las escuelas", dice, vehemente.

En el acto de lo que marcará una nueva etapa para el SUTE, también hay caras conocidas -y mucho- del sindicalismo. Está la ex dirigente de ATE, Raquel Blas, y el hasta ahora dirigente del SUTE, Adrián Mateluna, que dejará ese cargo a fines de este mes. Están apenas a unos pasos de distancia, pero no se saludan. Raquel apenas le lanza una mirada de reojo. Él la ignora.

Mateluna pasa una media hora en el acto y se va mucho antes de que termine. Dice que no tiene nada que ver con la lista Celeste -a la que representó al ganar el sindicato- y que fue el ítem aula lo que afectó su conducción. "Es una idea de Cornejo y no mejora la salud de los trabajadores", afirma.

La junta electoral da los datos oficiales de la elección: votó el 59,42% del padrón y la lista número 4, Furs, ganó con el 34,93% de los votos. Comienza el acto. Comienza la era de la izquierda en el SUTE.

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Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO.
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Foto: Horacio Altamirano / Diario UNO.
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