Jonathan es el campeón de los podadores

Intervinieron trabajadores de todas las zonas vitivinícolas de la provincia. El ganador (26) es de Tupungato.

"Para que haya una buena cosecha, debe haber una buena poda". Lo dijo uno de los jurados del VII Campeonato Nacional de Poda de Vid, cuya final se desarrolló ayer a la mañana en Bodega López, en Gutiérrez, Maipú.

Fueron 80 los trabajadores de todas las zonas vitivinícolas argentinas que participaron en la final, que había tenido etapas de clasificación por regiones.

El ganador de esta edición 2018 fue Jonathan Agüero, un joven de 26 años, de Tupungato, pero los resultados son casi un dato anecdótico ya que lo trascendental fue la reunión y el agasajo a estos sacrificados hombres, que son la esencia misma de la industria y la tradición del vino.

Jonathan trabaja en los viñedos de la bodega Andeluna y dijo que "comencé a cosechar a los 12 años, con mi padre". Ese hombre se llamaba Germán Agüero y su hijo le dedicó el triunfo, emocionado.

La historia de Jonathan estaba replicada casi cien veces en estos hombres de adobe, de arruga sobre arruga, curtidos de tanto sol y de tanto frío, que parecen tener 50 por más que tengan 20. Que ya han sido paridos ásperos, pero que no han perdido ni perderán nunca la broma, la sonrisa simple y la solidaridad para con sus compañeros.

Ángel Emmanuel Sáez tiene 30 años. Trabaja en Piedra Negra, de Lurton. Es de Tupungato y también acumula surcos desde los 12 años. Fue el ganador de la edición 2017 y ayer fue el subcampeón. Aun así, destaca "lo bueno de compartir con los demás" esta experiencia y la satisfacción de alegrar a sus compañeros y a su familia con estas distinciones.

Los ganadores (se distinguió a los 6 más destacados) se llevaron algunos premios. Herramientas, un televisor el primero, algunos souvenires. Pero lo más importante, como dicen ellos, es el momento del disfrute, que en la viña no abunda.

Mario Alfaro, Daniel Romero, Néstor Cóndori y Juan Carlos Bustos son todos de Tupungato y trabajadores de la bodega Salentein, que cedió sus viñedos el año pasado para la 6ª edición de este campeonato. Son trabajadores expertos, especializados, que saben dónde cortar y lo hacen sin dudar y sin temor, siendo conscientes de que ese corte invernal condicionará la próxima vendimia y posiblemente también la siguiente.

Después del concurso se sientan a comer, disfrutando el agasajo que les da Bahco, la compañía organizadora. Ríen, comparten anécdotas, se interesan por lo que cuentan los otros de la mesa y que no tienen relación con la vid y el vino. Llevan una veintena de años trabajando juntos y son casi una familia, porque no hay nada que los una tanto como el sudor.

Las exigencias

Para decidir quiénes son los ganadores se evalúa la velocidad al momento de podar, en combinación con la calidad y lo prolijo del corte. También se consideran la limpieza del tronco y del alambre, el largo y la forma del corte y la renovación.

Cada podador se plantó frente a una hilera y tuvo 20 minutos de tiempo máximo disponible para resolver el desafío.

Los viñedos que cedió Bodega López fueron los que rodean la champañera, ubicada en la calle Blas Parera, de Gutiérrez. Allí, casi como parte del decorado para las visitas turísticas, hay una importante cantidad de hileras de todas las variedades. Esas fueron las utilizadas ayer, en un día que acompañó la realización del desafío.

7 años de un concurso que hace historia

La firma de herramientas Bahco comenzó esta competencia en el año 2012, en la provincia de Mendoza. Esta actividad forma parte de las acciones de responsabilidad social empresarial, y desde su primera edición han continuado con su realización anualmente.

Para el concurso del 2017, Bahco contó con el apoyo de la Secretaría de Turismo de Mendoza. Esto permitió que por primera vez los turistas pudieran participar en la competencia, y vivir la inigualable experiencia de la época de poda en una viña, así como aprender las técnicas de poda de mano de expertos.

¿Qué es la poda?

La poda es un trabajo milenario y fundamental en el cultivo, el cual se lleva a cabo antes de que la vid despierte de su invierno, y que consiste en cortar las ramas o ramificaciones para darle forma, vigor e incrementar la producción.

La importancia de la poda radica en que de ella depende la próxima y las siguientes vendimias, así como la evolución de la cepa a largo plazo. Es todo un arte complejo y delicado en el que se deben considerar diversos factores.

El arte de la poda se transmite de una generación a otra, y a través de diversas capacitaciones. Lo que resulta de ello, en realidad, es que se trata de un oficio noble y destacado, que requiere de destreza y una pasión. Por ello es que un podador puede catalogarse como un artista cuyas manos moldean y definen el fruto de la vendimia, con esfuerzo, sensibilidad y mucha entrega.

El objetivo de la empresa sueca, es incentivar a estos hombres que con dedicación y trabajo arduo logran posicionar al país entre uno de los mejores productores de vino de la región.

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