Mala praxis

La Corte nacional confirmó la pena contra el cirujano Carlos Arzuza por la muerte de dos pacientes

Uno de los expedientes por mala praxis más recordados de Mendoza tuvo su desenlace final a nivel judicial, ya que se ratificó la sentencia a 11 años de cárcel contra Carlos Arzuza

El caso de Carlos Arzuza tuvo su punto final. Fue el corolario para la recordada investigación por mala praxis contra el médico cirujano que fue condenado por la muerte de dos pacientes que se sometieron a intervenciones estéticas donde no se respetaron los protocolos correspondientes. Ahora, la Corte nacional confirmó la sentencia contra el galeno, quien está cumpliendo la pena en una cárcel ubicada en Lavalle.

La defensa de Carlos Gustavo Arzuza terminó de agotar las instancias judiciales en busca de revertir su situación procesal. Sin embargo, en los últimos días, la Corte Suprema de Justicia rechazó un recurso de queja que presentó su abogado y de esta forma quedó firme la condena a 11 años de prisión que cumple por las muertes de dos pacientes que se sometieron a intervenciones estéticas plagadas de negligencias -ver más abajo-.

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Con la condena firme en su contra, Arzuza se encuentra purgando su pena en la Colonia Penal Gustavo André, ubicada en Lavalle, que es un centro de alojamiento con régimen abierto. Esto se debe a que obtuvo el beneficio de una salida transitoria de 12 horas cada 21 días, según confirmaron fuentes judiciales. El 2 de diciembre de 2027 terminará de cumplir la condena.

Grave denuncia. El médico Arzuza (izquierda). La fiscal Claudia Ríos (derecha) durante el allanamiento.
Arzuza fue condenado por mala praxis. Cuando allanaron su clínica, se estaba operando su propio pene.

Arzuza fue condenado por mala praxis. Cuando allanaron su clínica, se estaba operando su propio pene.

Mala praxis

Carlos Arzuza era un cirujano que atendía y operaba en una clínica ubicada en calle Alem al 388, a metros del Hospital Central. El lugar no tenía la habilitación correspondiente, pero ese dato surgió después de diciembre de 2016. El segundo día de ese mes, su paciente Isabel Beatriz Gattari (48) llegó a la propiedad para someterse a una liposucción lumbar, una demolipectomía y una colocación de implantes de glúteo.

A las pocas horas fue dada de alta y volvió a su domicilio ubicado en calle Urquiza de Guaymallén. Su estado de salud comenzó a desmejorar, principalmente con fuertes dolores. Arzuza la visitó cinco días después de la operación para suministrarle analgésicos. Pero minutos después, la mujer falleció a causa de un trombo embolismo pulmonar.

Dos días después del fallecimiento, la fiscal Claudia Ríos lideró un allanamiento en la clínica clandestina. Se encontró con una escena bizarra: Arzuza se estaba sometiendo a sí mismo a una operación para suturar algunas heridas tras un alargamiento de pene. En el lugar también estaba su pareja, Laura Dutta, quien también terminaría imputada pero terminó absuelta en el juicio. Ambos estaban drogados, aparentemente con opio.

El lugar estaba en pésimas condiciones: hasta había unas empanadas dentro del horno que se utiliza para esterilizar los instrumentos quirúrgicos.

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En 2019, el cirujano fue juzgado y condenado por el crimen de Betty Gattari. Lo condenaron a 4 años de cárcel bajo la figura de homicidio culposo -un hecho negligente-, mismo grado de intencionalidad por la que condenaron al médico Lotocki en Buenos Aires.

La fiscal Ríos apeló el fallo y logró que la Suprema Corte de Justicia cambie la calificación a homicidio simple con dolo eventual -de 8 a 25 años de pena-. Es decir que el médico sabía que al momento de operar lo estaba haciendo sin las condiciones necesarias, conociendo el peligro letal para la víctima y de igual forma continuó con su accionar.

Bajo esa nueva figura, la causa volvió a un Tribunal de primera instancia que en diciembre pasado lo condenó a 10 años de cárcel. La pena se unificó en un total de 11 años de prisión ya que el cirujano tenía una condena anterior a 4 años y medio de cárcel por la muerte de Roberto del Barco, un empresario que el 15 de julio de 2013 se sometió a una liposucción en la Clínica Excéllar pero murió cuando le pusieron la anestesia sin la presencia de un anestesista.

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