Condenado por mala praxis

El cirujano Carlos Arzuza, conocido como el Lotocki mendocino, accedió a beneficios carcelarios

Tras la muerte de la modelo Silvina Luna, en Mendoza muchos recordaron al médico Carlos Arzuza. Cumple una pena de 11 años de cárcel por la muerte de dos pacientes que se sometieron a cirujías estéticas irregulares

La muerte de Silvina Luna, ocurrida el jueves pasado, conmocionó al país en el marco de una investigación por mala praxis que tiene en la lupa al cirujano Aníbal Lotocki. El galeno se encuentra en libertad, pese a la condena en su contra por las graves lesiones que le produjo a la modelo y otras colegas en irregulares operaciones. En Mendoza trajo a la memoria el caso de Carlos Arzuza, un expediente calcado pero con una resolución judicial diferente.

Carlos Gustavo Arzuza tiene 55 años y se encuentra privado de su libertad en 2016. El 2 de diciembre de 2027 terminará de purgar una pena de 11 años de prisión que cumple por las muertes de dos pacientes que se sometieron a intervenciones estéticas plagadas de negligencias -ver más abajo-. Se hizo conocido a fines de 2016 cuando fue detenido en un allanamiento con componentes bizarros en su clínica clandestina ubicada en pleno centro y mediáticamente fue nombrado como el Lotocki mendocino, en referencia a su colega bonaerense que ya era investigado en Buenos Aires por casos similares con víctimas famosas.

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Con una condena firme en su contra, Arzuza se encuentra purgando su pena en el complejo penitenciario Almafuerte II. Hace poco más de una semana obtuvo un beneficio carcelario gracias a su conducta "ejemplar", tal como calificaron los organismos penitenciarios. Es que el médico no ha protagonizado hechos de indisciplina y se encuentra estudiando una tecnicatura en Gestión de Políticas Públicas.

Gracias a esto, ingresó al período de prueba que permite que se incorpore a un trabajo al cual podrá acudir en un régimen de semilibertad, es decir, sale durante el día para cumplir su jornada laboral y regresa a dormir al penal.

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El cirujano bonaerense Aníbal Lotocki se encuentra en libertad.

El cirujano bonaerense Aníbal Lotocki se encuentra en libertad.

El Lotocki mendocino

Carlos Arzuza era un cirujano que atendía y operaba en una clínica ubicada en calle Alem al 388, a metros del Hospital Central. El lugar no tenía la habilitación correspondiente, pero ese dato surgió después de diciembre de 2016. El segundo día de ese mes, su paciente Isabel Beatriz Gattari (48) llegó a la propiedad para someterse a una liposucción lumbar, una demolipectomía y una colocación de implantes glúteo.

A las pocas horas fue dada de alta y volvió a su domicilio ubicado en calle Urquiza de Guaymallén. Su estado de salud comenzó a desmejorar, principalmente con fuertes dolores. Arzuza la visitó cinco días después de la operación para suministrarle analgésicos. Pero minutos después, la mujer falleció a causa de un trombo embolismo pulmonar.

Dos días después del fallecimiento, la fiscal Claudia Ríos lideró un allanamiento en la clínica clandestina. Se encontró con una escena bizarra: Arzuza se estaba sometiendo a sí mismo a una operación para suturar algunas heridas tras un alargamiento de pene. En el lugar también estaba su pareja, Laura Dutta, quien también terminaría imputada pero terminó absuelta en el juicio. Ambos estaban drogados aparentemente con opio. El lugar denostaba las malas condiciones. Hasta habían unas empanadas dentro del horno que se utiliza para esterilizar los insturmentos quirúrgicos.

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En 2019, el cirujano fue juzgado y condenado por el crimen de Betty Gattari. Lo condenaron a 4 años de cárcel bajo la figura de homicidio culposo -un hecho negligente-, mismo grado de intencionalidad por la que condenaron al médico Lotocki en Buenos Aires.

La fiscal Ríos apeló el fallo y logró que la Suprema Corte de Justicia cambie la calificación a homicidio simple con dolo eventual -de 8 a 25 años de pena-. Es decir que el médico sabía que al momento de operar lo estaba haciendo sin las condiciones necesarias, conociendo el peligro letal para la víctima y de igual forma continuó con su accionar.

Bajo esa nueva figura, la causa volvió a un Tribunal de primera instancia que en diciembre pasado lo condenó a 10 años de cárcel. La pena se unificó en un total de 11 años de prisión ya que el cirujano tenía una condena anterior a 4 años y medio de cárcel por la muerte del empresario Roberto del Barco, un empresario que el 15 de julio de 2013 se sometió a una liposucción en la Clínica Excéllar pero murió cuando le pusieron la anestesia sin la presencia de un anestesista.

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