Jesús Alejandro Rosas (37) y Rodrigo Ismael Moya (26) conocerán este viernes si son declarados culpables por el crimen del finquero Juan Carlos González (78), a quien prendieron fuego vivo adentro de una camioneta en San Martín a principios de 2025.
Juicio por el crimen de un finquero: "¿A quién se le puede ocurrir quemar a un viejo atado adentro de una chata?"
Este viernes se realizaron los alegatos finales en el juicio por jurado contra dos sospechosos por el crimen de Juan Carlos González (78)

Los dos acusados del crimen del finquero.
Luego de una semana donde se reprodujeron todos los testimonios en el juicio por jurado, incluido el descargo de los dos sospechosos, este viernes el debate ingresó en la recta final. El jefe fiscal de San Martín, Oscar Sívori, solicitó un veredicto de culpabilidad por homicidio agravado criminis causa y por alevosía. El abogado querellante Mariano Talquenca adhirió al pedido.
"Lo que le hicieron es obra del diablo. No puede haber tanta maldad. ¿A quién se le puede ocurrir quemar a un viejo de 78 años atado adentro de una chata", consideró el fiscal durante los alegatos finales del juicio. "¿Saben lo que tiene que haber gritado cuando lo prendieron fuego vivo? Nadie merece morirse de esa manera", agregó.
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El defensor oficial Federico Allisiardi, representante de Rodrigo Moya, planteó que "no es lo mismo ser autor de un crimen que ser testigo". "No hay dudas que estaba presente cuando Rosas atacó a Juan Carlos González.
"No estamos negando la muerte, fue injusto. Pero Jesús Rosas quiso robar, no quiso matar", dijo la otra defensora, Edith Bujnel, sosteniendo que el incendio de la camioneta se produjo por un desperfecto técnico y no por intención de su cliente.
El crimen en una finca de San Martín
Juan Carlos González fue hallado calcinado en el interior de una camioneta que se estaba prendiendo fuego en calle el Médano, entre Costa Canal y Montecaseros, en la mañana del 31 de enero de 2025. Yacía en el asiento trasero y en un primer momento los Bomberos detectaron que tenía un orificio en el cráneo, por lo que sospecharon que había sido ultimado con un arma de fuego. Sin embargo, el primer adelanto del trabajo que realizó el Cuerpo Médico Forense (CMF) descartó ese causal del muerte.
La teoría fiscal es que el encargado fue abordado por Jesús Rosas quien lo golpeó y lo redujo en el suelo. Luego lo maniató y lo subió a la camioneta. Rodrigo Moya se subió como acompañante y comenzaron a manejar. Alcanzaron a recorrer 500 metros hasta que el vehículo se atascó en el barro. Para eliminar la evidencia, decidieron prenderlo fuego con Juan Carlos González todavía maniatado en su interior. Los autores del crimen huyeron no sin antes llevarse una batería, el frente del estéreo y dinero en efectivo que tenía la víctima fatal.