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La historia detrás del parricidio de los hermanastros que eran pareja: vivieron diez días con los cuerpos calcinados y descuartizados y hacían vida normal

Leandro Acosta y Karen Klein son hermanastros y también eran pareja cuando sus padres aparecieron muertos y calcinados en 2015 su casa de Pilar. Ambos están acusados y siendo juzgados por haber asesinado a Ricardo Ignacio Klein (54), padre de Karen, y a Miryam Esther Kowalczuk (52), madre de Leandro.

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Los unía el amor -estaban de novios hacía tres años- pero también el odio que compartían hacia Ricardo Klein. La fiscalía cree que ese odio los llevó a idear un plan macabro que acabaría con la pareja muerta, calcinada y descuartizada.

Convivían y vivían con sus hijos (uno de cada uno de parejas anteriores) y sus hermanastros mellizos, que en ese entonces tenían 11 años.
"Karen no quería a Miryam y tampoco se llevaba muy bien con su padre.

Ella –por Miryam– nos contaba que Leandro había cambiado mucho desde que se había puesto en pareja con Karen. Ella lo dominaba, por eso me parece raro que ahora declare que fue obligada a limpiar la escena", contaba un testigo a Perfil en el momento en el que se descubrió el doble homicidio.

Los investigadores creen que el parricidio fue planeado, al igual que la coartada que plantearon los acusados. "Dieron diferentes versiones desde que se les empezó a preguntar por Ricardo y Miryam. A uno de mis hermanos le dijeron que se habían ido a un casino en Uruguay, mientras que a un amigo de Ricardo le inventaron otra cosa. Después a los vecinos les dijeron que mi sobrina y Leandro habían denunciado a sus padres por maltratar a los mellizos y que se les había dictado una restricción de hogar", contaba un pariente al diario Perfil.

Sin embargo, tanto Leandro como Karen convivieron con los cuerpos descuartizados y calcinados durante 10 días. Mientras tanto, hacían vida normal, ella continuó trabajando y llevando a los chicos a la escuela.

Fueron los hermanos de Ricardo Klein quienes denunciaron la desaparición de él y de su esposa. Un chatarrero amigo de la víctima les avisó que Leandro estaba vendiendo las cosas de la casa y durante la investigación, un changarín declaró que le pagaron para sacar "bolsas pesadas y tirarlas en un basural".

Además, se comprobó que Acosta compró herramientas que habrían servido para descuartizar e incinerar los cadáveres.

El hecho fue descubierto el 13 de septiembre de 2015, cuando a raíz de aquella denuncia por paradero, la Policía allanó la casa familiar situada en Sarratea 2726 de Manuel Alberti, Pilar, y allí encontró restos humanos quemados de Ricardo Klein y Miryam Kowalczuk.

Luego, en un baldío ubicado a ocho cuadras de la casa, se hallaron 16 bolsas con cenizas, huesos y más restos calcinados.

De los dos imputados, sólo Acosta llega preso al debate. Karen Klein acusa a Acosta de ejecutar a su padre de un tiro en la cabeza cuando estaba en su cama y a su madre de tres disparos cuando llegó de llevar a los chicos al colegio y que luego se deshizo de los cuerpos haciendo varias fogatas.

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Un informe psicológico destaca que Acosta presentaba "sentimientos de odio y ansiedad hacia ambas víctimas, en especial hacia su madre", a quien acusaba de "permanentes vejaciones desde los 3 años" y de "entregarlo" a sus parejas para ser abusado sexualmente.

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