Con una batería de argumentos, los 5 condenados por el secuestro y posterior crimen de Diego Aliaga (51) intentaron revertir su suerte. Pero desde Comodoro Py, se lo negaron. La Justicia Federal confirmó las penas -cuatro prisiones perpetuas y una a 17 años- contra el quinteto de asesinos que ahora le queda una última instancia para apelar el fallo.
En Comodoro Py confirmaron las penas a prisión perpetua contra la familia que asesinó a Diego Aliaga
La Cámara Federal de Casación Penal ratificó las condenas contra los 5 sospechosos de cometer el secuestro y crimen de Diego Aliaga, una de las causas más sensibles de los últimos años
En octubre de 2023, Diego Barrera, recibió una condena a prisión perpetua, al igual que su expareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer, Gastón y Lucas Curi. En tanto que un empleado familiar, el chofer Yamil Rosales, recibió una pena de 17 años, beneficiado por haber colaborado en la investigación, ya que fue quien permitió hallar el cadáver de la víctima.
En el juicio se consideró que todos planificaron el secuestro extorsivo y crimen de Diego Aliaga, ocurrido a mediados de 2020 -ver más abajo-. Se trata de un caso más que sensible ya que está fuertemente vinculado con el juicio que se lleva adelante contra el ex juez federal Walter Bento. La teoría es que el hombre asesinado era la mano derecha del entonces magistrado para gestionar coimas en Mendoza.
Todos los condenados por el crimen de Diego Aliaga presentaron sendos recursos ante el fallo condenatorio. Pero este martes la Cámara Federal de Casación Penal, que es el máximo Tribunal de Justicia Penal antes de la Corte nacional, rechazó todos los planteos y confirmó la sentencia. El escrito fue firmado por los camaristas Diego Barroetaveña y Daniel Petrone.
Los argumentos de los asesinos de Diego Aliaga
Diego Barrera, quien confesó haber cometido el crimen, planteó varios argumentos en busca de revertir la sentencia a prisión perpetua en su contra. Por un lado consideró que no se trató de un secuestro extorsivo ya que se trató de una pelea que mantuvo con su entonces socio donde se le fue la situación de las manos. Por este motivo, pidió rebajar la pena a delitos más leves como homicidio preterintencional, homicidio culposo o privación de la libertad con muerte no querida.
Por otro lado, en aspectos más técnicos, Diego Barrera solicitó la nulidad del allanamiento en su casa del barrio Dalvian, la invalidez del requerimiento de elevación a juicio y la inconstitucionalidad de la pena a prisión perpetua.
Su expareja, Bibiana Sacolle, y los hijos de la mujer, Lucas y Gastón Curi, argumentaron que ellos no tuvieron ningún tipo de participación en el crimen. "Lejos de haber organizado un secuestro, fueron sorprendidos por el hecho y solamente ejecutaron torpemente actos de encubrimiento", aseguró su abogada.
En tanto que el empleado Yamil Washington Rosales también pidió una serie de nulidades y argumentó que no existió un "plan criminal" para ejecutar el secuestro y crimen de Diego Aliaga.
El crimen de Diego Aliaga
El 28 de julio de 2020, Diego Aliaga fue visto por última vez con vida. El hombre salió de su casa ubicada en el coqueto barrio Palmares a bordo de una camioneta de un vecino. Lo acompañaba una joven con la que había estado reunido horas antes. Paró en una estación de servicio y finalmente se dirigió hasta una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz. En ese lugar pensaba montar un emprendimiento junto a su socio en otros negocios, Diego Barrera. Sin embargo, no volvió a ser visto con vida.
Horas después, el hermano de Diego Aliaga se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición. En ese momento, recibió un supuesto llamado extorsivo donde le pidieron una suma de un millón de dólares para volver a verlo con vida. El caso despertó la alarma de las autoridades y comenzó a investigarse en la Justicia Federal como un secuestro extorsivo -delito de competencia federal-.
Las evidencias fueron cercando al socio de Diego Aliaga hasta el 4 de agosto siguiente, cuando fue detenido junto a su entonces pareja Bibiana Sacolle y los hijos de la mujer. Las comunicaciones telefónicas que mantuvo el clan familiar el día de la desaparición, sumado a las cámaras de seguridad que grabaron a Diego Barrera entrando a la propiedad en Rodeo de la Cruz y luego ingresando al barrio Palmares en la camioneta que manejaba Diego Aliaga fueron claves para la pesquisa.
El 10 de septiembre de 2020 se encontró el cadáver de la víctima enterrado en un descampado ubicado en Costa de Araujo. Fue gracias a la declaración de Yamil Rosales, un hombre que era empleado de la empresa de transportes que tenía la familia de sospechosos. El sujeto aportó datos claves para hallar los restos y además quedó comprometido por unas conversaciones que mantuvo con uno de los hermanos Curi, por lo que también fue detenido y procesado al día siguiente.
El 5 de octubre de aquel año, Diego Barrera declaró por primera vez como acusado y confesó haber cometido el hecho de sangre. Descartó que se haya tratado de un secuestro, sino que aportó la versión de que se peleó con Diego Aliaga por temas económicos y que "se le fue la mano". También quiso desvincular al resto de los sospechosos. Poco y nada le creyó el fiscal Alcaraz, ya que ese testimonio no cambió absolutamente nada en el expediente.
Si el caso ya de por sí era complejo, a mediados de 2021 sería todavía más sensible al quedar estrechamente vinculado con la megacausa que investiga el presunto cobro de coimas por parte de una banda que lideraría el juez federal Walter Bento. De hecho, Diego Barrera ha declarado varias veces en ese expediente y ha aportado detalles sobre la mecánica de los sobornos para liberar a presos, aunque luego dijo que era todo mentira durante el juicio por las coimas. Para el fiscal Dante Vega, Diego Aliaga era la mano derecha del juez para gestionar los pagos.






