El israelí Gil Pereg, condenado a prisión perpetua por el crimen de su madre y su tía en enero del 2019, cumple su pena en el Hospital Psiquiátrico El Sauce por orden de la Justicia. Esta semana, debido a fuertes dolores en sus muelas, tuvo que ser atendido por un odontólogo dentro del mismo nosocomio, pero con un estricto y fuerte operativo de seguridad para evitar que se alterara o intentara escapar.
El doble asesino Gil Pereg fue llevado al odontólogo en un extremo operativo de seguridad
El operativo se llevó adelante en la mañana del martes, cuando nada menos que 8 penitenciarios de tres unidades diferentes prepararon todo para llevar a Gil Pereg, también conocido como "el hombre gato", hacia su cita con el dentista.
Los efectivos primero aseguraron que nadie circulara por ningún lado, como un operativo cerrojo, para que ninguna otra persona se topara con el israelí de 42 años, ya que se desconoce cuál puede ser su reacción, o cómo puede actual cualquier otro paciente que se cruce con él.
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Por extraño que suene, el movimiento se hizo en una unidad de traslado, como cuando llevan a cualquier preso hacia un centro asistencial o a una audiencia en el Polo Judicial. La diferencia que en este caso fue que eran solo algunos metros dentro del mismo predio.
El israelí también se hizo su fama como "hombre gato", ya que expresó en varias oportunidades que él era un gato y no un animal de dos patas, en referencia a las personas. Además de no querer bañarse, maullaba cuando se encontraba con la prensa y hasta en su juicio cuando la jueza le hizo algunas preguntas hasta que ordenó sacarlo de la sala.
El objetivo de los penitenciarios era que el condenado a prisión perpetua fuera atendido y regresara a su habitación sin ningún tipo de contratiempo. Y así fue.
Pedidos especiales para atender a Nicolás Gil Pereg
A pesar de estar medicado, estabilizado y hasta dado de alta de la parte psiquiátrica, el aspecto del israelí -que mató a su madre y a su tía en enero del 2019 cuando llegaron a Mendoza para visitarlo- no deja de generar temor en quienes deben tratarlo. De gran contextura física y alto, y sin poder saber lo que pasa por su cabeza, es necesario tomar todas las medidas necesarias para evitar problemas.
Por eso, en el momento que el odontólogo recibió a este particular paciente, les pidió a los penitenciarios que no le sacaran las esposas, como sí hacen con el resto de los detenidos.
Además, solicitó a los efectivos que entraron al consultorio con Gil Pereg que se quedaran allí como custodios mientras lo atendía por cualquier inconveniente o reacción que tuviera.
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La consulta duró 30 minutos. Se pudo saber que el israelí tenía un fuerte dolor en sus muelas y pidió que le hicieran un tratamiento de conducto, pero cuando el especialista lo revisó le dijo que eso era imposible. La muela que le provoca dolor está destruida debido a una enorme caries que tiene por la ausencia total de higiene bucal.
Le explicó que la única opción viable es una cirugía para sacarle las raíces que quedan, y que es la única forma de quitarle el dolor. A pesar de la explicación del odontólogo, Gil Pereg se negó, por lo que solo pudo darle antibióticos para aliviar la infección que tiene y evaluar cómo sigue más adelante.
La vida de Gil Pereg en el Hospital El Sauce
Luego de un corto tiempo de estar en el penal, la situación fue insostenible y fue llevado al neuropsiquiátrico, donde con mucho trabajo, negociaciones constantes con él y la toma de medicación, lograron estabilizarlo, aunque no deja de ser una persona con hábitos poco comunes.
No lograron que se bañe con frecuencia, y al parecer actualmente lleva dos meses sin hacerlo. Siempre se negó a usar el inodoro para hacer sus necesidades por pensamientos fantasiosos que tiene desde chico, pero en ese caso llegaron a un acuerdo que él aceptó. Dejar de hacerlo en el piso y usar un tacho con una bolsa para que el personal de limpieza no esté expuesto y pueda hacer su trabajo más simple.
Pero, tal como es esperable, de vez en cuando rompe las reglas y la única forma de que vuelva a cumplirlas es quitándole cosas que él pide.
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Una de las rutinas que más espera es la visita de una mujer que recibe hace tiempo, quien lo escucha y le lleva algunas cosas que le pide.
En una oportunidad, cuando estaban en el patio de visitas, Gil Pereg se bajó sus pantalones y comenzó a defecar, y los penitenciarios debieron sacar a la mujer rápidamente de allí.
Como consecuencia de ese acto, y a que había dejado de usar ese dispositivo primitivo dentro de su celda, durante varias semanas le fueron suspendidas esas visitas, hasta que retomó las normas impuestas y volvió a ver a su amiga, ya que es un derecho que tiene todo preso, aunque este es muy particular.
El resto del tiempo lee, escucha algo de música y mira noticias sobre Israel, todo en su idioma original.
Condenado a perpetua por matar a su madre y su tía
Su madre, Phyria Saroussy, y su tía Lily Pereg, llegaron a Mendoza el 10 de enero de 2019 para visitar a Nicolás, quien ya llevaba 10 años en la provincia. Ese mismo día, las mujeres fueron a un departamento que habían alquilado en calle España a pocos metros de la Peatonal Sarmiento, en pleno centro mendocino, y luego fueron hasta la casa del hijo de Phyria, quien vivía en un predio en la calle Roca, justo frente al cementerio de Guaymallén.
Luego de la visita, el mismo Nicolás Gil Pereg denunció la desaparición de las mujeres. Dijo que las había acompañado hasta la parada del colectivo y no supo más nada de ellas. Pedía en los medios de comunicación que fueran encontradas con vida.
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Los investigadores comenzaron a trabajar y todos los indicios los llevaban al predio del israelí, donde encontraron que vivía en condiciones muy precarias, rodeado de gatos, de sus excrementos, de desorden y mugre.
Hicieron algunas inspecciones en su casa, hasta que lo detuvieron. Al día siguiente, en un nuevo allanamiento en su propiedad, encontraron los cuerpos de las dos mujeres enterradas en el fondo, bajo una construcción.
En noviembre del 2021, Gil Pereg fue declarado culpable por un jurado popular, y fue sentenciado a prisión perpetua por los dos crímenes.







