Nicolás Vázquez fue uno de los invitados a este obligado nuevo formato de PH Podemos Hablar, por Telefé, debido a la cuarentena obligatoria. El querido actor sorprendió a todos en una de sus intervenciones al contar una anécdota con la que reveló cómo puede llegar a ponerse en un estado de emoción violenta y de enojo, en este caso, causado por el robo de su teléfono celular en unas vacaciones en México con su pareja, Gimena Accardi.
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Tras la pregunta del conductor Andy Kusnetzoff a sus invitados por videoconferencia, sobre si alguna vez estuvieron presos o detenidos, el actor contó lo que le pasó en lo que él considera uno de los peores viajes de su vida.
“La habitación y la atención eran un desastre. Gime se había enfermado, tenía como 39 de fiebre, la medicación decían que me la cubrían pero al final no, y antes de irnos, yo tenía un celular que desapareció”, relató ante la atenta mirada de Andy, la actriz Noelia Marzol, el también actor Joaquín Furriel y el futbolista Darío Benedetto.
"En uno de las primeros viajes que hicimos con Gime a México estuve detenido en un hotel ", reveló. "Fue una semana en donde todas las cosas salían absolutamente mal. Habíamos gastado mucha plata para pasarla bien, pero la habitación era un desastre y la atención también. No se hacían cargo de absolutamente nada. Eran como vacaciones de pesadilla", indicó Vázquez.
La situación que colmó su paciencia ocurrió el último día. "Había puesto a cargar el celular en la habitación, antes de irnos a otro punto de México para seguir el viaje, pero desapareció. Bajé y le pregunté a la gente del hotel por el teléfono, diciéndoles que ahí tenía toda mi vida y me pidieron que me tranquilice, asegurando que si lo dejé ahí, iban a encontrarlo", contó.
Y siguió: "Empiezan a hablar, le preguntan a las personas que estaban haciendo la limpieza, todo esto con una sonrisa, y me miran. 'Me dicen las chicas que no hay ningún celular, usted se lo llevó consigo'. Les repito que no, que no lo tengo, les cuento que me estaba poniendo nervioso porque necesitaba el teléfono para trabajar, entonces me aseguran que se van a fijar en las cámaras para ver si había entrado alguien a la habitación. Al rato llaman de nuevo y me dicen otra vez que el celular no está".
Ante esta respuesta, el actor se dirigió a uno de los responsables del personal de hotel: "'Escuchame una cosa maestro, te la voy a hacer fácil. Yo soy muy copado, muy tranquilo, pero a su vez me pongo muy nervioso con las injusticias. Mi celular estaba ahí adentro, te pido por favor que lo busquen', les dije. Al rato, me cuentan que tenían un sistema que podía ubicar el GPS para saber dónde estaba, pero que seguro lo tenía yo en el bolso. 'No, me lo olvide ahí y me estoy poniendo nervioso', les repetí".
Imitando la pronunciación del país norteamericano, Nico dijo que el empleado le volvió a decir que “estaban seguros que él tenía el teléfono”, por lo que siguió acumulando bronca y pidiendo que revisen de verdad.
El tiempo seguía pasando y, para ese entonces, el colectivo que tenía que recoger a Nicolás y a Gimena en el hotel para llevarlos al aeropuerto estaba por llegar. "Lo único que te quiero pedir es esto: Yo me subo al transfer porque voy a perder mucha plata, pero si ustedes lo encuentran, porque yo sé que está acá y a lo mejor sin querer lo agarró alguien, me lo mandan a donde voy yo", les dijo Vázquez, pero la respuesta volvió a ser negativa. Luego de hablar con el ejecutivo de ventas, el de la conserjería le contestó al actor: "De ninguna manera nos vamos a hacer cargo, usted lo tiene adentro'".
Esta nueva respuesta desencadenó la inaudita y violenta reacción del actor. “De la nada, giro en slow motion, agarro un sillón de este tamaño (abre sus brazos) y lo revoleo en el medio del hall. No lo olvido más, grité '¡Quiero mi celular! Me acuerdo que había una famllia americana jugando al backgammon que me miró y siguió. Automáticamente salieron dos monos que me cazaron y me metieron en tiempo récord en una habitación. Me dijeron que podía ir preso”, reveló Nico Vázquez.
Finalmente, los empleados se fijaron en el GPS del teléfono y las grabaciones del circuito de cámaras de seguridad del complejo, y efectivamente el celular había sido robado. “Fue ahí mismo. Me pidieron mil disculpas. Me lo devolvieron y al final de todo estaba grabado con cámaras, menos mal que nunca llegó el video a Intrusos”, terminó relatando entre risas.
