Cristian Grassi un joven argentino fanático de los deportes y sin experiencia en modelaje, conquistó el mundo de la moda y fue tapa de las revistas más importantes del mundo. Sin embargo, en pleno éxito, un diagnóstico lo golpeó: tenía cáncer de Timo.
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Hoy, a sus 37 años, Cristian se animó a contar su historia de superación convirtiéndose en motivador y ejemplo de miles de personas alrededor del globo.
“Durante años oculte esta historia por vergüenza o no creer que sería importante darla a conocer, recién hace un tiempo la comparto porque creo que ahora puede servir para inspirar a otros” dice Cristián que fue diagnosticado en México tras diez días de dolores en su pecho.
“En 2011 me diagnosticaron cáncer de Timo, tenía una masa de diez centímetros detrás del esternón. Cualquier persona les tiene miedo a las enfermedades, aunque en mi caso ya lo había vivido con mi mamá en el 2000… en cinco meses el cáncer la mató”.
Tras ser diagnosticado, Cristian volvió a su Rosario natal donde afrontó el duro tratamiento. “Cuatro largos ciclos de quimioterapia de lunes a viernes durante cinco horas. Te mirás al espejo y no te reconocés, se te cae el pelo, perdés peso, estás pálido… todo lo mismo que le había pasado a mi mamá, aunque los médicos me daban buenas noticias. En ese tiempo lo único que hacía era estar en familia, visitar amigos e ir a respirar aire fresco al río”.
Le siguieron otros cuatro meses de radioterapia. “Fue angustioso, el cáncer destruye el ego, no queda otra que dar lo mejor de uno, y eso es lo que hice.”
Un día, su doctor vino con buenas noticias: “El tumor se achicó, ya no es un riesgo”, le comunicó. “Me sentí solo, sin saber qué rumbo tomar, es una sensación extraña”. Entonces, tuvo que tomarse tres meses para recuperarse, tanto anímica como físicamente. Viajó a Puerto Morelos, y allí se alquiló una cabaña frente al mar: “Sol, mar, yoga y una alimentación a base de plantas'‘, un proceso que duró unos tres meses.
Una vez listo retomó su carrera internacional. Lo convocaron Garnier, Trident, Piz Buin, Land Rover. “Después de los 35 años el modelo recibe propuestas importantes laborales, las más interesantes, así que pienso seguir… hasta que pueda”.
Previo a su enfermedad, en un viaje laboral de tres días a Goa, Cristian descubrió el mundo holístico. “Decidí quedarme seis meses. En ese tiempo aprendí sobre esta técnica milenaria, me interioricé de la medicina ayurveda y lo puse en práctica. Creo que sané el duelo irresuelto de mi madre. Venía con muchos años de dolor”.
Superada la enfermedad, se formó como maestro de yoga, y planea construir un centro de sanación holístico en pos del bienestar. El lugar elegido fue Tulum, en la Riviera Maya. “Es bonito regresar a Rosario, visitar a mi médico y también hablar con otros pacientes. El contacto con otros es fundamental”.
Tras toda su lucha, Cristian vive en Los Angeles, Estados Unidos, donde continúa con su nueva vida.
