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Entrevistamos al cineasta Pablo Agüero antes de que el mundo escuche el guión de su nuevo filme de boca de esa gran actriz francesa. La cinta reconstruye el periplo del cadáver de Evita. Fotos.

Un mendocino en la voz de Jeanne Moreau

Por Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar

“Si uno sabe adónde va y es coherente consigo mismo, lo demás sale todo bien. ¿No?”. La frase la dijo Alba, pero la idea la engendró la mente de Pablo Agüero. Alba es el personaje de Dolores Fonzi en la película Salamandra, de 2008, mientras que Pablo es el director mendocino de esa cinta, que se rodó en El Bolsón y pasó por más de 20 festivales de cine.

Si bien se trata de un minúsculo fragmento de la ópera prima del realizador, bien podría usarse esa frase para definirlo a él.

Agüero supo que su vida estaría ligada al cine a muy temprana edad. Cuando tenía 15 años recibió su primer premio por ubicar su ojo detrás de una lente y dejar que su imaginación cobrara vida. Ese primer experimento se llamó Más allá de las puertas y le valió el premio mayor de la Bienal Patagónica de Cine Joven.

Tras ese primer éxito, la carrera del mendocino siguió como la de cualquier otro aspirante. Estudió en la Escuela Regional Cuyo de Cine y Video de Mendoza, provincia a la que regresó tras mudarse a El Bolsón con su familia cuando tenía siete años.

Lo que vino después se puede resumir en pocas palabras, pero debe entenderse como una línea de tiempo en la que Agüero, de 36 años, se convirtió en uno de los directores argentinos con mayor presencia en Europa.

Esto porque en 2006, su corto Lejos del sol fue galardonado en el festival de cine independiente Bafici (Buenos Aires) y en el Festival de Cannes (Francia) recibió el Premio del Jurado de Cortometrajes.

Participó nuevamente en ese encuentro de cine francés con Salamandra y en 2009, su segunda cinta, 77 Doronship, compitió por el premio Nuevos Directores del Festival de San Sebastián, en España.

Sin embargo, la charla que tuvo con Escenario vía mail se debe a otro proyecto, uno que durante la semana que pasó lo tuvo en boca de cinéfilos y periodistas sudamericanos y europeos. La noticia salta a la vista y sorprende: “Jeanne Moreau leerá el guión de filme sobre Evita de Pablo Agüero”.

La actriz, quien para el fallecido Orson Welles fuera “la mejor del mundo”, difundirá el texto hoy en el programa de radio Teatro y compañía de la estación francófona France Culture.

Con música de Gotan Project y acompañada por el actor Denis Lavant, la actriz grabó el audio en el último Festival de Angers ante 900 espectadores. Entre ellos estaba la primera dama de Francia, Valérie Trierweiler, quien por estos días atraviesa un mal momento a raíz del supuesto amorío de su marido con una actriz de ese país.

“Su presencia generó divertidas ironías, sobre todo cuando el guión cuenta que Evita, nuestra primera dama, volvía llena de piojos de los encuentros que tenía con ‘sus pobres’”, contó Agüero desde Francia.

El texto, titulado Evita pero que como filme aún no tiene nombre (podría llamarse El cuerpo de Eva, dice Pablo),se empezará a rodar en estos meses. La argentina Mía Maestro hará el papel de Evita y el mexicano Gael García Bernal será el militar Emilio Massera.

Además de Agüero, estos dos actores tienen otro nexo con Mendoza: Maestro y García Bernal actuaron en Diarios de motocicleta, cinta para la que el brasileño Walter Salles rodó escenas en Uspallata.

La producción evocará lo que sufrió el cuerpo embalsamado de Eva Perón tras su fallecimiento en 1952.

Pero antes de que Agüero pueda gritar “¡acción!”, las palabras que escribió para esta producción serán transmitidas por France Culture, en el programa que se emite los domingos a las 21 (a las 17 de Argentina). Para oírlo, sólo habrá que ingresar a www.franceculture.fr.

–¿Cómo se dio que Jeanne Moreau leyera el texto de este guión?–La Radio Nacional de Francia compró los derechos para una adaptación del guión. Inmediatamente recordé una maravillosa grabación que había escuchado: un guión de (Luis) Buñuel leído por la legendaria actriz Jeanne Moreau. Jeanne, que también fue una cantante mítica, posee una voz ronca y profunda, inconfundible y casi familiar de Goyeneche. La lectura se grabó en vivo en el Festival de Angers, ante 900 espectadores, entre ellos la actual primera dama de Francia.

–Investigaste durante cinco años para escribir este texto, que habla de lo que ocurrió con el cadáver de Eva Perón hasta ser sepultado en el Cementerio de la Recoleta. ¿Por qué te interesaste por este tema?–En 2008, cuando proyectaba Salamandra en Toronto (Canadá), tuve la suerte de conocer a grandes directores y discutir con ellos sobre el sentido del cine. Ahí, de pronto, descubrí en mí la osadía necesaria para saltar al vacío. Evita es nuestra primera desaparecida. Como argentino y cineasta la historia de su cuerpo es la más fascinante que haya oído. Me la apropié muy rápido, escribí la primera versión en 15 días. Me sorprendía que nadie lo haya hecho antes. Pero de a poco tomé conciencia de la inmensa responsabilidad histórica y política que implica este tema. Así fue como trabajé cinco años más.

–Y todo ese trabajo te valió un importante premio...–El guión Evita recibió el Gran Premio Sopadin al mejor guionista, una de las recompensas más importantes de Europa.

–Moreau dijo que en tu guión el periplo del cuerpo de Evita está “tratado admirablemente, con sentido dramático, cruel y humorístico”. ¿Cómo fue la mecánica que seguiste para escribirlo?–Fue un proceso muy complejo y por momentos caótico: investigación periodística, escritura de varias versiones del guión, lecturas, reflexión sobre el tono adecuado para tal historia y sobre el dispositivo cinematográfico que le corresponde. Luego, vuelta a la investigación, pero con un nuevo punto de vista, vuelta a la reescritura. Y así, una y otra vez, repetí ese circulo decenas de veces. Y todavía continúo.

–Vas a filmar la película este año, con Mía Maestro y Gael García Bernal. ¿Qué otras precisiones podés darnos sobre el rodaje? –Soy un autor; sólo escribo lo que dirijo y dirijo lo que escribo. La película se rodará en Argentina y en España. Además de Gael y Mía, que son encantadores, tengo el privilegio de contar con la participación y el entusiasmo de quienes son para mí, sinceramente, los mejores actores de España (José Coronado), de Francia (Denis Lavant) y de Argentina (Daniel Fanego y Nahuel Pérez Vizcayart). Para todos ellos el desafío es excepcional. Fanego comenzó ya a transformarse en (el ex presidente de facto Pedro Eugenio) Aramburu, Denis Lavant aprende el castellano por fonética y Mía Maestro estudia técnicas japonesas para dar expresión a un cuerpo inerte. –Al igual que en esta cinta, en Salamandra también hablás de la dictadura militar. ¿Es un tema que te interesa en particular?–Somos hijos de la dictadura. Es como si fuésemos alemanes de la generación posnazi. ¿Cómo no hacernos preguntas? ¿Cómo no asumir cierta responsabilidad? La última dictadura fue tratada mucho en el cine, y de manera muy obscena. Yo éticamente no acepto mostrar el horror de la tortura. En Salamandra traté sólo sus consecuencias psicosociales. En Evita trato las causas, los 25 años de guerra sucia que precedieron el golpe de 1976. –Fuiste el primer mendocino en llegar a Cannes, competiste en San Sebastián y sos un favorito del Bafici. ¿No te consume la presión por que tu trabajo sea cada vez mejor?, sobre todo teniendo en cuenta que todo el mundo opina de cine...–La presión es siempre enorme. No por los premios sino por la responsabilidad de realizar una obra realmente vital, necesaria y profunda, teniendo en cuenta que existen por un lado varias obras maestras y por otro lado una cantidad escandalosa de películas vanas. Con Evita, por su complejidad política, el riesgo que asumo es desmesurado, pero el cine no debe ser consensual, sino que debe interpelar a la sociedad. –El Gobierno de Mendoza quiere instalar a la provincia como un lugar ideal para filmar y así atraer grandes producciones. Pero muchos cineastas, en cambio, bregan por que se apoye a los realizadores locales y se genere cine autóctono. Vos, que hacés tu carrera en Francia, ¿te fuiste por falta de apoyo?–Hay que apoyar financieramente la producción de cine, porque trae riqueza cultural y desarrollo económico. Pero no estoy de acuerdo con discriminar a los directores según su origen. El criterio supremo debería ser la calidad artística. Yo he vivido en la miseria. Pero las becas, premios y residencias internacionales me permiten consagrar mi vida al arte. Por eso viajo todo el tiempo. Pero mi domicilio oficial es en El Bolsón. En Mendoza me sostuvieron personas con una maravillosa energía de trabajo, como el director de fotografía Andrés Fontana y otros tantos, pero nunca tuve apoyo institucional. Al contrario, se me repudió, se llegó a prohibirme usar el equipamiento de la Escuela de Cine, que ciertos vivillos usan para filmar publicidades. –¿Filmarías en Mendoza?–Hace falta que el interés sea recíproco. Los directores estamos casi siempre obligados a filmar en lugares en donde se consigue apoyo. –¿Qué otros proyectos tenés en mente? –Estoy terminando Madres de los dioses, un documental sobre las mujeres místicas de El Bolsón. Y sigo escribiendo proyectos, reescribiendo todos los días.

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En la radio. La estación France Culture transmitirá hoy la lectura del guión de la próxima cinta del director mendocino. Moreau lo grabó durante el último Festival de Angers.
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Equipo. Müller, Moreau, Agüero y Makaroff. Müller y Makaroff, cofundadores de Gotan Project, hicieron la música original para esta transmisión radial.
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En 2009 fue nombrado mejor director en el Festival Bafici, de Buenos Aires, por su cinta 77 Doronship. Luego, con ella compitió en el Festival de San Sebastián, en España.
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En 2006, Agüero obtuvo el premio a mejor cortometraje por Primera Nieve, en el Festival de Cannes.
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En su próxima película, Evita, Gael García Bernal será Emilio Massera y Mía Maestro, Eva Duarte de Perón.
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En mayo, la prestigiosa revista Variety, de Estados Unidos, habló del proyecto del mendocino.

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