Selva Florencia Manzur
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La peor pesadilla de todo sacerdote se le cumple a Santiago Murray, el personaje que interpreta Gonzalo Heredia en Omisión, cuando un psiquiatra hastiado de la sociedad se convierte en asesino serial y le confiesa sus crímenes aprovechándose del secreto sacramental.
El cura queda entonces paralizado entre la obligación de guardar su secreto y su necesidad moral de salvar a las futuras víctimas. Carlos Belloso ocupa el rol de asesino en la ópera prima del mendocino Marcelo Páez Cubells.
La cinta, que se define como un “thriller con tintes de suspenso”, se estrenó ayer en Mendoza y su título evoca el pecado de omisión, premisa eclesiástica que condena cuando un feligrés “deja de hacer aquello que debe”. Es decir, no hacer nada para impedir pecados del prójimo.
“Empecé a escribir esta película porque quería dirigir. Siempre a la hora de encarar un guión me imagino cómo le daría vida yo a la historia”, contó a Escenario el director,quien también estuvo a cargo del guión de Boogie, el aceitoso.
Páez Cubells tiene 40 años, es mendocino y vive en Buenos Aires desde los cinco años. Estudió cine en Miami y vivió en Los Ángeles, donde adquirió experiencia detrás de cámaras y colaboró en el rodaje de videoclips.
Sobre su primer trabajo en la industria cinematográfica nacional contó: “Estaba recién asentándome de nuevo en Argentina, pero ya estaba tratando de ver cómo podía hacer Omisión. Conocía a uno de los productores de Boogie, el aceitoso y a través de ese contacto pude ofrecerme para escribir ese guión. Les dije cómo lo escribiría y lo terminó aprobando Fontanarrosa. Fue una gran experiencia”. Sobre cómo llegó hasta él la idea de esta película recordó: “Siempre me interesó cómo funciona la mente de una persona que comete un homicidio, sobre todo porque todos justificamos lo que hacemos. Nadie sale a decir: ‘Voy a ser malo’. Por otro lado, soy católico y el hecho de que uno pueda ir a decirle a un cura cualquier barbaridad y él no pueda hacer más que escuchar siempre me llamó la atención”.
De galán de TV a sacerdote Omisión es la segunda incursión de Gonzalo Heredia en el cine; la primera fue Felicitas, en 2009. Su personaje, Santiago Murray, regresa a Buenos Aires tras 10 años de ausencia, convertido en sacerdote y decide llevar adelante su labor parroquial en el barrio en el que se crió.
“Para preparar el papel hablé con curas que me contaron que tuvieron historias de gente con temas muy personales, que los tocaban muy de cerca y les costaba despegarse de eso. Era interesante ver cómo quedaban frente a esas experiencias”, explicó el actor a la agencia Télam.
El filme también aborda un dilema ético para un profesional de la religión.
“Si los curas denuncian algo, por ejemplo a la policía, desde ese momento dejan de ser curas porque se rompe el círculo sacramental”, agregó el actor, quien se prepara para su regreso a la televisión con la tira Mis amigos de siempre, la semana que viene por Canal 7 Mendoza.
El thriller, un género inagotable El universo del thriller es tan amplio que hay decenas de películas o series a las que puede hacernos acordar esta historia. La más obvia es quizás la miniserie de internet
The Confession, escrita y protagonizada por Kiefer Sutherland, en la que conocemos la historia de un sicario a través de sus charlas con un cura.
En este caso, el villano se llama Patricio Branca y es un psiquiatra que a través de los problemas de sus pacientes experimenta de primera mano lo peor de la humanidad y llega a la conclusión de que una “purga” es la única salvación. Una historia similar podría ser la del show Dexter, que aquí se vio por el canal FX.
Sin embargo, Páez Cubells advierte de que el guión de Omisión es previo a todas estas producciones, sólo que el camino que le tocó recorrer fue más largo.
“Cuando empecé a escribir el guión, Dexter aún no había sido adaptada a la televisión. Lo que pasa es que demoré muchos años en concretar este proyecto, en conseguir el apoyo y los fondos para hacer una película. Hace más de seis años que estoy pensando en esta historia y recién ahora se estrena. Está en la misma línea que películas como Pecados capitales y El coleccionista de huesos, pero es otra cosa”, advierte.
En cuanto a si el policial negro es su género favorito, el cineasta no lo confirma de plano, pero sí adelanta que su próximo proyecto también caerá dentro de este mundo.
Sobre si existen mandamientos a la hora de hacer un thriller, el mendocino precisó: “Siempre hay que sorprender. Algo que no puede pasar es que la audiencia sepa más que los personajes. Cuando la audiencia descubre algo que nuestro protagonista todavía no sabe, entonces se adelanta al héroe y se aburre. La audiencia tiene que sentir lo mismo que nuestros personajes”.
