En Hollywood, como en todas partes, hay jerarquías que existen sin estar escritas pero se perciben cuando los obreros del cine se dejan ver en sus desfiles de alfombras rojas, donde además de llamativos vestidos se lucen los invisibles galones que demuestran quién es quién.
Es un espectáculo de cámaras y flashes, invitados desconocidos, profesionales respetados y rutilantes estrellas cuya fama suele exceder su talento y que representan la cúspide de una sociedad, donde el negocio se impone al arte, que vive de proyectar un ideal inalcanzable a una audiencia que quiere soñar despierta.
Ese mundo de luces, maquillaje, cirugía y cartón-piedra tiene también su propia realeza, una sin coronas, cetros, ni palacios, y que tampoco se hereda, que se gana siendo protagonista en la pantalla y revistas.
Esa circunstancia permitió el ascenso a ese trono ficticio de un actor de Oklahoma llamado Brad Pitt que cumplió 50 años este lunes y que a pesar de su sangre plebeya –su padre era empresario del transporte y su madre conserje– supo abrirse camino con tenacidad y una cara bonita.
Aunque era el chico guapo, condujo su carrera sobre la base de dramas, acción y suspenso. Muchos más crímenes que escenas románticas lo alejaron del perfil de galán tradicional.
Fue el ladrón seductor de Thelma y Louise (1991)pero el paso definitivo en Hollywood llegó con Entrevista con el vampiro (1994).
Ese largometraje escenificó el cambio de un ciclo. Coincidió en pantalla con Tom Cruise, aún en plenitud, y al que pronto usurpó el rol de hombre más deseado de Hollywood, algo a lo que contribuyó su personaje en Leyendas de pasión.
En el nuevo milenio, Pitt era ya un gigante. Comenzó sus colaboraciones con su amigo George Clooney, como la saga La gran estafa, y apostó por la épica Troya al convertirse en Aquiles.
En la próxima temporada de premios, que empieza con los Globo de Oro en enero, Pitt volverá a pisar las alfombras rojas ya que su filme 12 años de esclavitud –la produjo y en la que actúa– suena para los galardones más importantes. Nada mal para un rey que sigue vigente.
Fuente: Efe.
