El coordinador de la sección Infecciones Pulmonares de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Alejandro Chirino, señaló a este medio que “existen estudios que muestran que usar máscaras faciales aún por tiempo prolongado no reduce los niveles de oxígeno ni aumenta los de dióxido de carbono”. Por lo tanto, dijo que “como el uso del barbijo no genera hipoxemia, no existe razón para pensar que pueda ocasionar algún problema metabólico”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los tapabocas son esenciales para eliminar la transmisión del coronavirus y salvar vidas y recomienda que “una vez puesta la mascarilla, comprobar que está bien colocada y que permite respirar con normalidad”. Además, el organismo internacional destacó que “utilizar mascarillas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia”.
Al final del video, Nadal vuelve sobre una afirmación que previamente ya fue verificada por este medio. “¿Sabés por qué te enfermás? Porque no liberás emociones”, dice en el posteo. Afirmar que las enfermedades son puramente emocionales no sólo es falso, sino que también puede ser peligroso. En salud mental, sobre todo, esto es altamente estigmatizante y no contribuye a que las personas pidan la ayuda necesaria a tiempo.
“El mensaje que se transmite es que la persona elige estar deprimido. Pero la depresión tiene determinantes complejos que incluyen carga genética y factores ambientales”, dijo a Chequeado Marcelo Cetkovich, director del Departamento de Psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).
En otros casos, como en las enfermedades oncológicas, esto acarrea también una sensación de culpabilidad, asociada a la autogeneración o incluso a cierta búsqueda inconsciente de la enfermedad, lo cual no es cierto.
Si bien la dimensión emocional tiene un impacto en distintas enfermedades, afirmar que todas son emocionales es, como mínimo, un error. Hay factores genéticos, ambientales y hasta aleatorios que contribuyen a alterar de forma leve o grave el funcionamiento normal del organismo.