Por Selva Florencia Manzur
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A pesar del éxito, Tan Biónica se sigue definiendo como una banda de amigos cuyo vertiginoso ascenso a la fama –tras el lanzamiento de Obsesionario, en 2010– los convirtió en el último fenómeno del pop argentino. Aunque venían peleando por un lugar en las radios desde 2002, fue con el corte Ella y éxitos como Beautiful y Loca que desataron el furor adolescente, llenaron teatros en todo el país y colmaron tres Luna Park.
Para tener una idea de cómo un disco inspirado puede cambiarle la vida a una banda, basta con comparar cómo vivieron estos cuatro chicos porteños el último Mundial de Fútbol y cómo vivirán el que se viene.
“El anterior nos agarró grabando Obsesionario. Me acuerdo de estar en la casa de Chano y de frenar la grabación para ver algún partido. Tratábamos de bajar programas de internet que nos permitieran ver los partidos en la web. Esta vez, tenemos muchas ganas de ir a Brasil, ya sea para alentar a la Selección o para tocar”.
Esa anécdota es una de las tantas que compartió con Escenario Diego Lichtenstein, baterista y programador del cuarteto, desde la sala de ensayo que los músicos tienen en Buenos Aires.
Por esas horas, Tan Biónica se preparaba para ofrecer el recital gratuito que dieron ayer en Rosario y para cerrar hoy, cerca de las 23, la Fiesta de la Cerveza en el Espacio Verde de Godoy Cruz.
Si bien la banda está en medio del Tour Destinológico, con el que promueven su tercer trabajo de estudio, Lichtenstein prometió que habrá sorpresas esta noche. Una de ellas los tendrá haciendo un segmento acústico y cerca del público. Seguramente, también tocarán el tema que compusieron para el Mundial de Fútbol: El mundo es nuestro.
“La premisa para este tour era que en todos lados hiciéramos el mismo show en cuanto a la calidad escenográfica, vestuario, pantallas y sonido. Lo estamos cumpliendo, pero justo antes de Mendoza vamos a hacer un show gratuito en Rosario, por lo que el recital de la Fiesta de la Cerveza va a tener mucho de eso. En ese show le dimos mucha importancia a lo escénico, tanto desde las pantallas como desde la lista de temas”, dijo el también programador del grupo.
El show de hoy no será el primero que Tan Biónica ofrezca en un predio al aire libre en Mendoza. Nuestra provincia es ya un destino obligado de su ruta.
“Mendoza es una provincia que nos vio crecer, en la que dimos desde shows acústicos chiquitos hasta el último recital, que fue en el Bustelo y al que fue mucha gente y estuvo buenísimo. Ahora, la idea es seducir al público en general, sabemos que hay gente que no va a vernos específicamente a nosotros sino que cae de rebote o va solamente a tomar cerveza y pasar un buen rato”, agregó Lichtenstein.
Chicos biónicos
Destinología es el trabajo con el que tenían que consolidar el éxito alcanzado con Obsesionario. ¿Qué se propusieron antes de grabarlo?
Cuando terminamos de grabar Obsesionario, incluso antes de empezar a girar, habíamos empezado a componer este disco. Estábamos pensando en cómo sería lo que vendría. Sentíamos, claro, cierta presión, porque hay gente que quería que nos equivocáramos o que pensó que éramos una banda de un éxito y que nos íbamos a extinguir, como ha pasado con miles de bandas que tienen un solo hit. Con el tiempo, sin embargo, demostramos que teníamos más material y llegaron Beautiful, Loca, Obsesionario en La Mayor y Ciudad mágica. Pudimos demostrar que somos una banda a la que le gusta trabajar, que no nos pesó tanto esa presión y pudimos editar otro disco del que estamos orgullosos. Nos propusimos seguir haciendo la música que nos gusta.
Tan Biónica es una mezcla de pop, rock y sintetizadores, ¿cómo definen ustedes su sonido?
Tan Biónica te puede gustar o no, pero no podés negar que es algo distinto y que tiene su estilo propio. Por eso es difícil encasillarlo y se genera polémica porque vivimos en tiempos en los que la gente quiere ponerle un rótulo a todo. Si sos rock, no podés mezclarte con otra cosa. Pero hoy, ya quedan muy pocas bandas de rock puristas. ¿Qué grupo de rock no tiene algo de pop o un estribillo pegadizo? Todos coquetean en algún momento con el pop, el folclore, la cumbia o la música electrónica.
¿Habría que definir de nuevo qué es pop y qué es rock?
Ahí está el problema: nadie sabe definir eso hoy. Porque el rock no es tocar un tema para mayores de edad y hablar sobre motos, autos y camperas de cuero. También hay gente que cree que el rock es tomar cocaína y andar con prostitutas, pero tampoco es eso. En nuestro caso, se trata de que la gente venga a escuchar nuestra música, vean nuestra vida de ruta y de sacrificios, que no necesariamente tiene excesos o nos tiene tomando whisky todo el día. No nos interesa pertenecer a ningún género, nos encanta tener un sonido propio y si se ha generado polémica en torno a la banda es porque la gente está hablando de nosotros. Cuando nadie nos criticaba era porque nadie nos estaba escuchando. Al que sienta la necesidad de encasillarnos, que invente un nuevo género.
¿Es difícil lidiar con la fama?
Como nos dedicamos a la música desde hace muchos años, esta etapa nos agarró más maduros y con la cabeza fría en cuanto a nuestras responsabilidades. Entendemos mucho lo que implica dar un mensaje y hablarle a cientos de miles de pibes. La época de reviente la vivimos cuando nos iba mal y después entendimos cómo teníamos que actuar para que esto empezara a funcionar y responder acorde a las demandas de un grupo de estas magnitudes. Que nos paren en la calle o nos esperen a la salida de un show, lo vemos como una forma de agradecimiento del público.
Pero a veces, el furor de sus fans desencadena la histeria…
A veces se va de las manos porque la gente idealiza y piensa que somos estrellas, pero somos pibes de barrio que siguen yendo a los mismos lugares y siguen siendo amigos del quiosquero de la esquina. No nos cambió la fama en ese sentido. Por ahí, tenemos que pensar un poco más si vamos al cine, a qué hora vamos a ir, o quizás no se puede ir al supermercado como antes porque te sacan fotos. Pero peor sería que no nos pase. Es el precio que pagamos.
¿Y cómo te afectan las críticas? Porque cuando se supo que iban a hacer la canción del Mundial 2014 hubo detractores…
Sabíamos que la hiciera quien la hiciera iba a gustar o la iban a matar a la canción. Hasta yo hubiera estado escuchando con mucho detenimiento y con ganas de opinar si le hubiera tocado a otro grupo. Lo hablamos mucho porque es una gran responsabilidad, que va más allá de si te gusta la música o no, era algo que teníamos que hacer para todos los argentinos. Hacía tiempo que pensábamos en el Mundial y queríamos hacer algo relacionado, pero la propuesta terminó llegando a nosotros. Es una versión adaptada de un tema que está compuesto en varios idiomas, está la versión brasileña y de otros países. Sabemos que El mundo es nuestro es un tema que a mucha gente puede no gustarle, pero los argentinos somos así. Si nos va mal en primera ronda del Mundial, también nos van a echar la culpa a nosotros (risas).
¿Les gusta el fútbol?
Al estar de gira ahora no podemos seguir mucho los campeonatos, pero sí nos gusta. Incluso, todos somos de equipos distintos y se generan una que otras peleas (risas). Algunos hasta tienen tatuado el escudo de su equipo. Nos gusta mucho y el Mundial nos vuelve locos.
Fuente: Diario UNO Mendoza
