Netflix lanzó 365 Dni, una película erótica polaca que en pocas horas alcanzó el primer puesto en Argentina, el sexto en Estados Unidos y el cuarto en México. Este filme polaco, dirigido por Barbara Białowas y basado en la novela del mismo nombre de Blanka Lipińska, genera un ambiente muy polémico entre los protagonistas.
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Anna-Maria Sieklucka interpreta a Laura Biel, una hermosa y exitosa empresaria, con un cargo jerárquico importante, pero con una relación amorosa muy aburrida. En el otro lado está Michele Morrone quien hace de Massimo Torricelli, jefe de la mafia que perdió a su padre tras un atentado, pero segundos antes de ese hecho fue "flechado" por la belleza de Laura.
Desde el vamos tanto Laura como Massimo cumplen absolutamente todos los estereotipos de belleza. Ella es morocha, cutis perfecto, cuerpo ideal y una sonrisa deslumbrante. Él morocho, barba al molde, pelo engominado, alto, con abdominales y muy sexy. Básico, sencillo, sin vueltas ni misterios.
Él es el secuestrador de ella y con muy poca violencia logra convencerla que lo mejor es que intenten amarse y tendrá 365 para lograr eso. Ella, muy sumisa, se prende al juego y hace lo que toda mujer haría (eso da a entender la película) sale de compras y compra, compra y compra. Él, paga.
Sin detenernos en los guiños eternos de machismo e intentando justificarlo (aunque no se puede) en que ella sufre el Síndrome de Estocolmo (enamorarse de su secuestrador), intentaré desglosar -sin spoilear- el desarrollo de la película.
En un intento de erotismo y seducción cae en espacios comunes y absurdos sin un sentido directo de la escena. Por el simple hecho de intentar erotizar logran un absurdo difícil de explicar que no aporta nada a la trama.
Luego, el avance de la película lleva a caminos sinuosos que no tienen un desenlace efectivo. El guión da vueltas sobre lo mismo y queda en una nebulosa abstracta sin explotar ninguna de las ramas que se van abriendo.
Las actuaciones son normales, no deslumbran, pero van acorde al guión y la trama. Quizás algunas escenas de emoción podrían destacarse más, pero tampoco abunda la emoción (cuando debería teniendo en cuenta que ES UN SECUESTRO).
En fin, creo que la cuarentena, la incógnita sobre qué pasará, la soledad, la falta de cariño al no poder ver a los familiares, lograron que una simple película de erotismo llegue al puesto 1 en Netflix.
Ah, y el machismo está sumamente explícito.
