Entrevista

Matías Carbone, el mendocino que llegó a Lego para hacer realidad sus sueños de infancia

La historia del diseñador que superó varios rechazos hasta entrar a la fábrica Lego en Dinamarca. ¿Cómo se vive en una ciudad dominada por bloques de colores?

En el corazón de Dinamarca, donde los sueños cobran forma de plástico y color, hay un mendocino que transforma la fantasía de su infancia en las piezas con las que juega el mundo entero: los famosos bloques o ladrillitos de Lego.

Es la fábrica de juguetes danesa reconocida internacionalmente por sus piezas de plástico para encastrar y construir figuras de las más variadas. Lego, acrónimo del término danés leg godt ("jugar bien"), fue fundada en 1932 y hasta la actualidad se mantiene como la compañía juguetera con mayor volumen de negocio en el mundo gracias a ventas que el año pasado se estimaban en 10.800 millones de dólares.

En su infancia en Mendoza, rodeado de montañas y tardes infinitas, Matías Carbone pasaba horas sumergido en universos pixelados de Nintendo y cómics. Mientras otros veían simples objetos, él avistaba vehículos del futuro y criaturas fantásticas esperando cobrar vida.

Hace 4 años que el mendocino es el Element Designer de Lego, en Billund, Dinamarca.

Hace 4 años que el mendocino es el Element Designer de Lego, en Billund, Dinamarca.

Impulsado por esa magia que lo movilizaba, un día dibujó en una servilleta el frente de un auto deportivo; era su primer conjuro visual, el presagio de que su destino estaría ligado al arte de dar forma a los sueños.

Ya cursando la escuela Secundaria, Matías descubrió que existía un camino para materializar sus inquietudes de infancia: el Diseño Industrial.

El diseño y un horizonte de oportunidades

Al cruzar las puertas de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, el horizonte de Matías Carbone se expandió más allá de las ruedas y los motores. Un docente apasionado que le prestó un libro de dibujo técnico y un taller de escultura digital se convirtieron en las llaves secretas para encender su curiosidad, revelándole que con las herramientas adecuadas podía moldear cualquier universo posible.

Sin embargo, para ingregar al reino donde sus ideas se volvieran materia tangible había que atravesar un largo y sinuoso recorrido, no excento de piedras y desencantos, a miles de kilómetros de distancia de su hogar.

Decidido, cruzó el océano para llegar a la gélida Dinamarca. Allí, entre castillos nórdicos y paisajes nuevos, la vocación se transformó en promesa al completar su máster en Design for Play, donde comprendió que los juguetes no son simples objetos sino reliquias capaces de despertar la imaginación de millones de niños en todo el planeta.

Minifigures para Lego Fortnite que Matías Carbone diseñó en formato digital para el videojuego.

Minifigures para Lego Fortnite que Matías Carbone diseñó en formato digital para el videojuego.

Mientras vislumbraba lejos la cima, creó un dragón rojo que la marca Kinder le compró, su proyecto Flux resultó finalista en el Danish Design Award 2021 y desarrolló un concepto para controles de videojuegos que fue admirado por estudios de diseño daneses.

Como en las gestas, conquistar la fortaleza de las piezas de colores en formato ladrillitos de Lego exigió una prueba de perseverancia casi insospechada. Durante 4 años, los mensajes de rechazo llovieron como tormentas de invierno, probando la templanza del viajero.

Persevera y triunfarás

Pero Matías Carbone perseveró: perfeccionó su arte digital en la penumbra, esculpió prototipos sin descanso y tejió alianzas en la distancia. Hasta que un día, al teléfono llegó el llamado que derribó los muros y convirtió la insistencia en triunfo.

Hoy, establecido en Billund -la cuna de los bloques de juguetes más popular de todos los tiempos-, Matías con 34 años es Element Designer de Lego. Ese niño que soñaba en Mendoza crea piezas originales, rostros y accesorios de personajes legendarios como Link de The Legend of Zelda, guerreros de Ninjago y héroes de Mario Kart.

Los vestigios de la imaginación lúdica del diseñador mendocino navegan ahora por el mundo entero encerrados en pequeños bloques de plástico, recordando que no hay sueño demasiado lejano cuando se tiene la paciencia de construirlo pieza por pieza.

Primeros años en Lego

-¿Qué escena de tu infancia te viene primero a la cabeza? ¿Qué tipo de niño eras?

-Me acuerdo de las incontables horas que pasaba jugando con mis amigos en la Nintendo 64 y la Play. Los juegos de cartas, figuras coleccionables y juguetes son algo con lo que tuve el privilegio de crecer y que siempre me ayudó a mantener mi imaginación andando a full.

Me encantaba dibujar, pasaba mucho tiempo tratando de copiar dibujos de cómics y álbumes de stickers. Todo lo que pudiera entretenerme y llevar mi cabeza a otro mundo me atrapaba casi de manera instantánea. La idea de crear algo me fascinó de muy chico.

-¿Qué te dio esa infancia mendocina que hoy seguís llevando con vos? ¿Hubo alguien que haya visto antes que vos tu vocación?

-Con mi familia nos mudamos a Mendoza cuando yo tenía 7 años, es difícil saber cómo hubiera sido mi vida si no nos hubiéramos ido de Buenos Aires. Mendoza siempre se sintió un lugar donde pude mantener un ritmo de vida muy bueno y balanceado, en mi casa siempre se hizo énfasis en el estudio y la actividad física por igual. Practicaba natación, competía para el Club Regatas; me marcó en mi vida la cantidad de tiempo que pasé en ese club y esas piletas. Y me ayudó muchísimo hasta el día de hoy: cada vez que quiero lograr algo hago el mayor esfuerzo posible, igual que cuando entrenaba en la pileta o iba a una competencia. Me ayudó a mantener el enfoque en mis metas.

Tuve un profesor de Tecnología en primer año de Secundaria, Ernesto Fiorentini, que resultó ser docente también de la carrera de Diseño Industrial de la UNCuyo. Cuando estaba en mi último año me prestó un libro sobre dibujo técnico para que empezara a familiarizarme con las herramientas que iba a aprender en la carrera. Era excelente docente y siempre pude contar con su apoyo. Denotaba una gran pasión por el diseño y la educación.

La repisa del diseñador industrial mendocino con todas las piezas que hasta ahora ha creado para los juguetes de encastre Lego.

La repisa del diseñador industrial mendocino con todas las piezas que hasta ahora ha creado para los juguetes de encastre Lego.

-En séptimo grado le preguntaste a tu mamá qué había que estudiar para diseñar autos. ¿Qué recordás de esa conversación y por qué marcó un antes y un después?

-Me encantaban los autos y la idea de crear mis propios diseños. Le pregunté a mi mamá qué tenía que hacer en un futuro para hacer mis propios autos, y ella como no tenía idea lo llamó a su hermano mayor que es ingeniero industrial. Mi tío le dijo que por lo general los diseñadores automotrices empiezan la carrera de Diseño Industrial y después se especializan. Fue lo único que necesité escuchar, a partir de ese día sabía que quería estudiar esa carrera por más de que no tenía idea qué implicaba.

Mi interés por el diseño automotriz se fue viendo reemplazado rápidamente por el mundo del diseño en general una vez que empecé la carrera y mi cabeza se abrió; vi claramente que podía crear mucho más que autos.

Buenos y malos recuerdos de la formación académica

-¿Cómo fueron tus años en la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuYO?

-Por un lado me dio muy buenas herramientas conceptuales. Pero por el otro pasé momentos difíciles y frustraciones innecesarias que aun hoy no les encuentro sentido. El ámbito académico es muy diferente al mundo real, sobre todo en una carrera como Diseño que te obliga a manejar ciertas herramientas fundamentales para llevar tus ideas a la realidad.

Hoy, si pudiera volver el tiempo atrás, no le daría tanta importancia a lo que te puedan decir algunos docentes, como uno que me dijo que “iba a ser un diseñador de medio pelo”. El camino sigue, y la universidad es un paso más de muchos que se necesitan para seguir adelante en la vida profesional, sin importar cuántos pasos para atrás uno tenga que dar a veces.

El dragón rojo que diseñó Carbone para la marca de chocolates Kinder cuando llegó a Dinamarca y estaba realizando su máster.

El dragón rojo que diseñó Carbone para la marca de chocolates Kinder cuando llegó a Dinamarca y estaba realizando su máster.

-¿Qué aprendiste en Mendoza que hoy seguís aplicando en un estudio de diseño como Lego?

-Las herramientas de modelado digital me parecen geniales, siempre quise aprender a esculpir personajes en 3D. Durante mis últimos años de carrera encontré un curso introductorio de un software llamado ZBrush, que lo daba un estudiante de Diseño Gráfico de la UNCuyo, y me encantó esa herramienta y seguí después por mi cuenta haciendo proyectos que me ayudaron muchísimo a conseguir el trabajo que tengo hoy en The Lego Group. Es la herramienta que más uso en mi día a día en el trabajo; lo que empezó como un hobby terminó siendo una de las razones principales por las cuales puedo estar acá.

De Mendoza a la ciudad del juguete por excelencia

-¿En qué momento entendiste que tu carrera podía tener un alcance internacional?

-Después de mi intercambio en Dinamarca, cuando tuve la oportunidad de hacer una pasantía en Japón. Me di cuenta de que el mundo del diseño no es fácil pero te puede abrir muchísimas puertas.

Control de videojuegos diseñado por Matías Carbone antes de ingresar a Lego en Dinamarca.

Control de videojuegos diseñado por Matías Carbone antes de ingresar a Lego en Dinamarca.

-¿Creés que en Argentina cuesta comprender el verdadero alcance del diseño industrial?

-Mi impresión es que sí, igual hace 8 años que estoy viviendo en Dinamarca y no estoy tan conectado con la realidad del diseño en Argentina. Pero veo que el sector industrial del país no le da un foco al diseño de la manera que se merece.

No hay duda de la diferencia que puede hacer para una empresa integrar de manera sólida el diseño dentro de su estructura y mentalidad. Si uno toma de ejemplo a una empresa como Lego, es lo que es hoy por la claridad que tuvo hace mucho tiempo en la idea de mantener al diseño como eje central. El talento sobra en Argentina; las oportunidades y la confianza en el diseño, no tanto.

El salto al mundo y un país que marcó su concepción de vida

-¿Cómo viviste la decisión de irte de Mendoza por primera vez para hacer el intercambio en Dinamarca?

-Estaba feliz de visitar Europa por primera vez en mi vida, y en un lugar tan particular como es Dinamarca. Fue en la segunda mitad del 2014, y mi cabeza volaba todo el tiempo que estuve allá.

-Después apareció Japón. ¿Qué cambió en tu forma de entender el diseño esa experiencia?

-Japón es mi lugar preferido en el mundo. Me cambió toda la cabeza, no solo desde el diseño: todo me parecía interesante, diferente y al mismo tiempo familiar. Me sentí muy cómodo. Admiro la dedicación que tienen por todo lo que hacen. Sea la tarea que sea, tratan de perfeccionarla lo más posible, y es algo que trato de trasladar a mi profesión, aunque no con mucho éxito… pero la intención siempre la tengo.

Apostar por un sueño

-Cuando terminaste el máster en Design for Play, ¿tenías claro que querías trabajar en Lego?

-En gran parte sí. El máster estaba muy vinculado con la Lego Foundation, ya que ayudaron a crear el programa en conjunto. Y la idea de poder dedicarme a diseñar juguetes creció muy rápido en mi cabeza; mi foco como profesional se puso en esa dirección.

-Fueron casi cuatro años de postulaciones y rechazos. ¿Qué te permitió seguir insistiendo?

-No sé, jaja… una mezcla de cosas. En gran parte la paciencia de mi novia y el hecho de que ella empezó a trabajar antes que yo en la empresa, en el área de Finanzas. Eso me incentivó más a apuntar a estar los dos acá en una empresa que nos encanta.

Estaba enamorado con la idea de entrar en Lego, y sabía por parte de ella de todas las cosas positivas de estar ahí. Me súper enchufé con intentar una y otra vez hasta que saliera una oportunidad. Aun así estaría mintiendo si dijera que no pensé en darme por vencido más de una vez.

Tuve varios momentos de frustración viendo que no se daba nunca ni una sola entrevista. Perdí la cuenta de cuántas veces me llegó el mail automático de rechazo. Tuve varios momentos de frustración viendo que no se daba nunca ni una sola entrevista. Perdí la cuenta de cuántas veces me llegó el mail automático de rechazo.

El llamado esperado sonó en Mendoza

-¿Qué hiciste diferente entre la primera postulación y la que finalmente te abrió las puertas?

-Nunca dejé de hacer networking a través de plataformas como LinkedIn, y no paraba de actualizar mi portfolio con nuevos proyectos personales cada vez más enfocados y relacionados a Lego. Publicar mis conceptos en LinkedIn me ayudó muchísimo a que diseñadores de Lego vieran mi trabajo y empezaran a contactarse conmigo diciéndome que debería postularme para ciertas posiciones porque les gustaba mucho mi perfil y mis ideas.

Me levantaba muchísimo el ánimo saber que desde adentro veían potencial en mi perfil, y eso ayudó porque algo bien estaba haciendo para que eso suceda. La suerte también es parte del camino; es cuestión de que la persona correcta te vea en el momento correcto, por eso fue muy importante intentar una y otra vez… lo aprendí de manera muy clara después de esa larga experiencia.

El mendocino Matías Carbone junto a sus colegas del máster con los que diseñó una cocina modular y rentable.

El mendocino Matías Carbone junto a sus colegas del máster con los que diseñó una cocina modular y rentable.

-¿Dónde estabas cuando recibiste el llamado o el correo que confirmaba que habías sido seleccionado?

-Estaba de viaje para Navidad a la Argentina. Estuve casi todo el tiempo trabajando para la última entrevista que la tuve desde mi casa en Mendoza. Después me llamaron a los dos días. Estaba durmiendo y atendí el teléfono; no tenía idea de quién me estaba llamando, y era mi futura manager diciéndome que me querían ofrecer una posición en el equipo. ¡Me desperté de golpe cuando me di cuenta de lo que estaba pasando!

Entrar a Lego: "No puedo creer que trabajo acá"

-¿Cómo fue atravesar por primera vez la puerta de Lego como empleado y no como visitante? ¿Hay un momento en el que dijiste: "No puedo creer que trabajo acá"?

-Estaba súper emocionado y muy nervioso, pero tienen muy bien organizado el "onboarding", por lo cual también se sintió bastante natural y tranquilo al mismo tiempo. La ficha me cayó más fuerte unos meses después, porque empecé con contrato temporal y nada me aseguraba de que me iba a poder quedar después del primer año.

Me enfoqué en demostrar que podía hacer todo lo que esperaban de mí y más. Unos meses después de haber empezado, mi manager me ofreció un contrato permanente, y recién ahí caí en la idea de “uy, ahora posta estoy trabajando acá”.

Link con la Espada Maestra para el primer set de The Legend Of Zelda que hizo Carbone en Lego en colaboración con Nintendo en 2024.

Link con la Espada Maestra para el primer set de The Legend Of Zelda que hizo Carbone en Lego en colaboración con Nintendo en 2024.

-Mucha gente imagina que en Lego todo es jugar. ¿Qué hay de mito y qué hay de realidad en esto?

-Es un ambiente muy relajado y amigable, te dan mucha flexibilidad para que trabajes a tu manera, pero al mismo tiempo es una empresa enorme y con muchísima complejidad en sus procesos, por lo cual no todo es estar “jugando” en el sentido estricto de la palabra.

Jugar siempre fue y será una forma de aprender y de encontrarse a uno mismo. Jugar siempre fue y será una forma de aprender y de encontrarse a uno mismo.

Es muy fácil disfrutar del trabajo pero el nivel de detalle y calidad que se espera y se maneja es muy alto, así que no todo es jugar. Comparado con otras empresas similares sí es fácil ver una gran diferencia en el ámbito laboral y las oportunidades para encontrar espacios personales; sobre todo el juego es súper común y se incentiva mucho.

Hay un día cada año, que se llama PlayDay, donde todos los empleados de la empresa (sin importar el área) nos juntamos en un mismo lugar para realizar actividades orientadas al juego. Es como un mini festival para todos los empleados.

Diseñar en un universo de juguetes

-¿Cómo le explicarías a un niño qué hace exactamente un Element Designer? ¿Qué tiene que tener una pieza para convertirse en una pieza Lego?

-En simples palabras, creamos las piezas o “ladrillos” con los que ese niño juega. Estamos en el corazón del producto. Hay muchísimas personas y procesos involucrados en la creación de una sola pieza. La calidad tanto visual como material y funcional son el enfoque principal, y no se deja ningún detalle al azar. Eso se ve muy claro en el producto final, y eso es lo que hace a Lego lo que es.

Hay equipos enteros que se dedican a acompañar el proceso de diseño de una sola pieza cuidando que sigan los lineamientos de ADN de Lego y su estilo particular.

Se cuida muchísimo el legado dentro del diseño de cada pieza en Lego, hay guías y reglas que uno tiene que seguir. Se cuida muchísimo el legado dentro del diseño de cada pieza en Lego, hay guías y reglas que uno tiene que seguir.

Matías Carbone con el set del Arcade de Donkey Kong que acaba de salir al mercado y para el que diseñó la pieza de JumpMan (Mario).

Matías Carbone con el set del Arcade de Donkey Kong que acaba de salir al mercado y para el que diseñó la pieza de JumpMan (Mario).

-¿Cuál fue el elemento que diseñaste y que más orgullo te dio ver convertido en un producto?

-Cuando tuve la oportunidad de diseñar varios de los elementos para el primer set de The Legend of Zelda (Nintendo) estaba en las nubes. Justo me tocó diseñar las wigs o cabellos para dos variantes del personaje principal, Link, junto con algunos de los accesorios más icónicos como la Ocarina y la Espada Maestra, y todo el proceso fue un sueño.

Tener charlas con los creadores del videojuego fue una locura. Y el primer Link en el que trabajé (la versión del juego Breath of the Wild) fue también mi primer wig (cabello) desde que había empezado a trabajar en Lego, por lo cual tiene un lugar especial en mi corazón. Hasta el día de hoy sigue siendo uno de mis elementos preferidos.

Me divierte muchísimo ver mi trabajo en personajes o franquicias por las que inclusive de adulto sigo teniendo muchísima fascinación. Me divierte muchísimo ver mi trabajo en personajes o franquicias por las que inclusive de adulto sigo teniendo muchísima fascinación.

-¿Existe una parte artística que debe convivir con restricciones técnicas?

-Totalmente. Sobre todo en elementos más relacionados a criaturas o personajes específicos, en los que el trabajo de diseño involucra mucho el ojo artístico y la capacidad de esculpir en 3D para lograr el estilo y proporciones correctas.

-¿Qué es más difícil: crear algo completamente nuevo o respetar un universo visual que millones de personas conocen?

-Depende, me inclino más para el lado de crear algo totalmente nuevo, no solo por la parte técnica sino también por el hecho de que cuando creás algo nuevo nunca sabés del todo qué tan bien puede resultar desde el punto de vista del consumidor.

Cuando trabajás con licencias ya establecidas, por ejemplo, tenés mucho más respaldo por el simple hecho de que la gente ya está familiarizada con eso, y es más fácil proyectar y establecer expectativas. Pero con algo nuevo, por más que uno investigue y haga muchas pruebas y ajustes, es difícil saber qué tan bien va a aterrizar en los fans o el público en general hasta que sucede. Hay más riesgo en algo nuevo, y eso le da un nivel de complejidad extra.

Creatividad y trabajo home

-¿Cómo es un día normal en tu trabajo? ¿Trabajás con otros argentinos o mendocinos quizás?

-Tenemos un sistema híbrido que te permite trabajar desde casa 2 días a la semana. Y trabajar desde la oficina es diferente, ya que tengo más herramientas y recursos y hay más interacción con otras personas, desde casa hago trabajo más enfocado (excepto cuando mi perro Babu, que es súper mañoso, quiere atención... jeje). Mendocinos no estoy al tanto de que hayan en la empresa, sí hay varios argentinos (mi novia es de San Juan).

-¿De dónde nacen las ideas cuando tenés que diseñar un objeto que debe ser simple, funcional y reconocible?

-Por empezar hay un sistema que rige todo dentro del diseño de piezas, que es de las cosas más importantes a tener en cuenta. Eso condiciona mucho la manera en la que uno piensa o inclusive tiene que resolver desafíos. Por lo general, nos llegan briefs específicos de cada proyecto al que estamos asignados, y cambian mucho si son de un IP (licencia) externa (como Star Wars) o interna (propia de Lego como Ninjago).

Poster de la espada que Matías diseñó para The Legend of Zelda, autografiado por el productor de la franquicia, Eiji Aonuma (Nintendo).

Poster de la espada que Matías diseñó para The Legend of Zelda, autografiado por el productor de la franquicia, Eiji Aonuma (Nintendo).

-¿Qué aprendiste en Lego sobre el trabajo colaborativo que no habías aprendido antes?

-Nunca antes trabajé en una empresa de esta magnitud y que involucre tantas personas con roles tan específicos. Es una máquina gigante, y el ego dura poco en un lugar así. Aprendés muy bien a trabajar en sintonía y a respetar cada paso del proceso. No es fácil, y probablemente sea de los desafíos más grandes, pero aprendés muchísimo.

Mendoza siempre presente

-¿Cada cuánto volvés y cómo sentís el regreso?

-Desde que estoy acá hace 8 años, una sola vez volvimos a Argentina. Nos gustaría volver más seguido, extraño a mi familia y amigos, pero no es fácil: es un viaje largo que implica quedarse bastante tiempo en Argentina, y eso es difícil, sobre todo por nuestro perro Babu. Me cuesta mucho la idea de estar tanto tiempo sin él cerca. Por suerte mis padres vienen de visita cada un par de años y eso ayuda muchísimo.

-¿Pensás que desde Mendoza pueden surgir más diseñadores con proyección global?

-Absolutamente. Yo no veo en mí nada especial como diseñador, para ser honesto; el talento está en todos lados. Yo fui muy afortunado y privilegiado en cuanto a las oportunidades que se me dieron, y lo agradezco muchísimo.

El programa de intercambio de la UNCuyo tuvo una gran influencia en mí. Así que mientras se les sigan dando esas oportunidades a más futuros diseñadores y profesionales no veo ninguna razón por la cual no se pueda tener una proyección global. Aun así, ser proactivo desde las metas individuales es clave.

El talento nunca lo sentí en mí, por lo cual siempre le puse más esfuerzo a intentar constantemente y ser curioso.

El sueño del emprendimiento propio

-¿Cuál fue el sacrificio más grande que implicó construir esta carrera? ¿Hay algún sueño que te quede pendiente?

-Alejarme de mi familia y amigos, y construir mi vida en un lugar tan particular como lo es Billund.

Siempre me quedó la idea de querer empezar algo mío, propio, a mi manera. Quién sabe, tal vez algún día encuentre la forma y el coraje de hacerlo.

-Si hoy un adolescente mendocino te dijera que quiere trabajar en una empresa como Lego, ¿qué le dirías?

-Que lo intente sin dudarlo. Pero la vida acá es muy diferente, y todo está muy vinculado a Lego, tanto dentro como fuera de la empresa; eso es algo a tener en cuenta ya que no es fácil que tu vida y tu trabajo estén tan cercanos el uno al otro, en un lugar tan lejos de donde uno creció. Pero no hay que tener miedo, sólo ganas de probar. En el “peor” de los casos, uno siempre puede dar un paso hacia atrás o en otra dirección.

La vida acá es muy diferente, y todo está muy vinculado a Lego, tanto dentro como fuera de la empresa. No es fácil que tu vida y tu trabajo estén tan cercanos el uno al otro. La vida acá es muy diferente, y todo está muy vinculado a Lego, tanto dentro como fuera de la empresa. No es fácil que tu vida y tu trabajo estén tan cercanos el uno al otro.

-¿Qué significa para vos, después de todo este recorrido, seguir jugando?

-Honestamente, nada cambió desde ese lado para mí. Jugar siempre fue y será una forma de aprender y de encontrarse a uno mismo. Es una constante en la vida, y por eso es tan importante.

-Si pudieras encontrarte con ese chico de séptimo grado que preguntó cómo podía diseñar autos, ¿qué le dirías antes de que empiece este viaje que lo llevaría hasta Dinamarca?

-No le diría nada, a veces está bueno no saber lo que viene y aprender a ajustarse.

En pocas palabras

  • Mendocino en Lego: Matías Carbone superó rechazos y se convirtió en diseñador de la icónica marca danesa de juguetes.
  • Infancia y diseño: Sus sueños de niñez se materializaron en Dinamarca tras estudiar Diseño Industrial en la UNCuyo y especializarse en Design for Play.
  • Proceso creativo: Carbone diseña piezas originales para franquicias como Zelda y Mario Kart, combinando arte y tecnología.
  • Más allá de los ladrillitos: El mendocino también diseñó un dragón rojo que se lo compró la marca de chocolares Kinder, y fue finalista en un importante concurso nacional de diseño en Dinamarca.
Resumen generado por Thinkindot AI

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