Hay historias que comienzan casi por casualidad y terminan convirtiéndose en parte de la identidad cultural de toda una región. La de Los Cumpas es, sin dudas, una de ellas. No se imagina el humor en Mendoza sin referirse a este dúo que celebra 50 años de carrera reviviendo anécdotas que van desde actuar apenas un minuto en un festival hasta ser convocados por el expresidente Carlos Menem para que le anotaran un par de chistes en una servilleta de hotel.
Los Cumpas y sus 50 años de humor: "Nunca pensamos que esto fuera una profesión"
Entre guitarras e imitaciones, el dúo Los Cumpas festeja medio siglo de trayectoria cargada de viajes, risas y mil historias por revelar

Oscar Henríquez cumple 70 años en noviembre, su hermano Franklin cumplió 76 el viernes 18 pasado. Ambos forman Los Cumpas, una marca registrada del humor mendocino.
Foto: Gentileza Los CumpasHace medio siglo, los hermanos Oscar y Franklin Henríquez comenzaron a compartir escenarios entre guitarras, imitaciones improvisadas y relatos cotidianos, sin imaginar que aquella complicidad fraterna se transformaría en una extensa carrera capaz de llevar el humor mendocino por todo el país y el exterior.
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La clave de la permanencia en este camino de 50 años está, para ellos, en la edad del público que los sigue y al que ellos buscan llegar: "En principio, no nos tenemos que aggiornar porque se ha estirado la edad de nuestro público; los jóvenes no nos van a entender", explica Franklin en esta entrevista con Diario UNO.
El humor de otras épocas que no va más
Y reconoce que sí han transformado el arte de hacer reír. "Lo que sí hemos cambiado es la mirada que teníamos en otra época del humor, y que no te dabas cuenta de que hacía mucho daño", analiza el cómico que el viernes 18 cumplió 76 años y lo celebró sobre el escenario junto a los 50 de su dúo.
Al recordar aquellos viejos recursos humorísticos destacó: "El mejor ejemplo eran los cuentos con los gallegos, hirientes y ofensivos, o la suegra como tema monotemático. Los temas sobre la tartamudez o el gangoso eran muy utilizados sin darnos cuenta de que eran cosas agresivas", asume.
De ahí que hoy el foco de Los Cumpas está puesto en la cotidianidad para crear sus scketchs: "Hay mucho para contar hoy y de lo que la gente se ríe. Antes, a los 50 años, una abuela estaba sentada en una hamaca tejiendo en la puerta de la casa. Hoy, personas de 70 salen más que pibes de 30 o 40; es muy difícil dejarle el nieto al cuidado de la abuela como antes porque la abuela tiene las 24 horas ocupadas. Cuando contás eso, la gente se divierte muchísimo porque lo vive en familia", considera.
Gauchitos de apuro, conserjes incrédulos y un presidente fan
Detrás de 50 años de humor se esconde un archivo incalculable de anécdotas disparatadas que reflejan la mística del arte itinerante de Los Cumpas.
Los hermanos Henríquez supieron vestir trajes de gaucho improvisados porque era lo único que tenían a mano antes de salir a escena, o dar presentaciones récord de apenas un minuto en festivales multitudinarios de Santiago del Estero. Y por el contrario realizaron 28 actuaciones sólo durante en enero de 1991.
Entre sus recuerdos más insólitos figura aquel conserje de un hotel en Formosa que, al verlos de shorts y ojotas para subirse de nuevo a la ruta y continuar la gira de verano, se negaba a pedirles un autógrafo porque no les creía que eran los mismos artistas que, 15 minutos antes, habían hecho ovacionar a miles de personas.
También revelan un momento que vivieron en Chaco: "Actuamos en la Fiesta del Algodón, en Saénz Peña, y estaba Carlos Saúl Menem en primera fila, era presidente en ese entonces. Nos fuimos al hotel a dormir y nos depiertan temprano para decirnos que el presidente nos esperaba en el lobby del hotel a desayunar. Creímos que era un chiste, no le dimos bola. Insistieron más tarde y entonces nos vestimos y bajamos. Ahí estaba el presidente, pidiéndonos que le contemos de nuevo dos de los chistes que habíamos hecho en el show mientras él los iba anotando en una servilleta".
Del banco y el Cricyt, a los escenarios
Los orígenes del grupo se remontan a septiembre de 1976. Ambos integraban Los Algarrobeños, un conjunto folclórico tradicional que completaban Chichino Papparini y el Negro López, hasta que Franklin quedó como animador en el ya desaparecido restaurante Magoya de Chacras de Coria y Oscar comenzó a acompañarlo recibiendo las reservas al teléfono del local gastronómico.
La dupla surgió de forma espontánea para cubrir los "baches" cuando otros artistas demoraban en llegar. La respuesta del público fue inmediata: la gente empezó a pedir por "los hermanitos que hacen imitaciones".
De allí pasaron a La Posta y el salto a La Casona fue "como jugar en primera", dice el dúo en aquellos tiempos de actuaciones en cenas show de Mendoza.
El nombre definitivo Los Cumpas nació de una expresión familiar de Franklin, quien llamaba afectuosamente "cumpita" a su hijo Nicolás que hoy tiene 52 años.
Durante sus primeros años, los Henríquez mantuvieron sus profesiones paralelas: Franklin trabajaba en el Banco de Mendoza y Oscar era profesor de Ciencias Naturales en la Facultad de Medicina de la UNCuyo e investigaba en el Cricyt.
La era dorada de Los Cumpas
En 1985 grabaron su primer disco, un longplay grabado en los estudios Zanessi al que titularon "Los Cumpas de buen humor", y para marzo de 1986 tomaron la decisión de dedicarse exclusivamente al mundo del espectáculo.
Así comenzó una era dorada de giras constantes por pueblos recónditos de todo el país, que ellos nombran como si el mundo los conociera. No debe existir fiesta popular o encuentro folclórico que no los haya tenido en sus grillas festivaleras. "Hemos tenido la suerte de ser turistas pagos, de conocer los lugares más lindos de la Argentina", confirma Oscar, el alto y "bigotudo" del dúo.
Incluso, una plaza de la pequeña localidad formoseña Palmar Largo lleva su nombre.
Durante 18 años consecutivos pisaron el escenario del Festival Nacional de Folclore de Cosquín y engalanaron varias ediciones del Festival de Jesús María.
Compartieron tablas con figuras internacionales de la talla de Paloma San Basilio, El Chaqueño Palavecino, Paz Martínez, José Vélez y Valeria Lynch, mientras que en su provincia natal tejieron lazos afectivos con referentes como Markama, Los Trovadores de Cuyo, Julio Azzaroni, Stan & Lasky, Pocho Sosa y Jorge Sosa.
Orgullo cuyano y un viaje de regreso a las raíces
Su estilo inconfundible -sazonado con la tonada mendocina, la observación minuciosa de la vida cotidiana y la calidez de la guitarra criolla- llevó a Los Cumpas a traspasar fronteras. Recorrieron Uruguay, Bolivia, Paraguay, Chile, Estados Unidos y Canadá.
Y hasta desembarcaron en el cine nacional en 1998 con "La herencia del tío Pepe", junto a Rodolfo Ranni, Miguel del Sel y el Negro Álvarez. "Esa película podría haber sido un éxito pero se estrenó el mismo día que Titanic", lamenta con su humor característico Franklin Henríquez.
A pesar de instalarse un tiempo en Buenos Aires para expandir sus horizontes, la nostalgia pudo más: "Nos cansamos de Capital Federal y nos pegamos la vuelta a Mendoza porque extrañábamos", confiesa el mayor de los hermanos.
"Habíamos ido solos, sin la familia, quizás ese fue el error. Cuando nos pegamos la vuelta surge Midachi, ellos tenían mucha más capacidad que nosotros para adaptarse a Buenos Aires e instalarse en el público, nosotros no dejamos de ser nunca provincianos", reconoce el humorista y cantor.
El humor que se hace camino al andar
Los Cumpas nacieron abrazados a una guitarra, el folclore fue su primer amor. Pero las imitaciones y el humor marcaron el pulso de su carrera para conquistar escenarios a lo largo de 50 años.
"Nunca pensamos que esto fuera a ser definitivamente una profesión, que nos iba a permitir conocer lo que conocimos, viajar lo que hemos viajado, compartir escenarios con figuras espectaculares", se sincera el dúo cómico más longevo de Mendoza.
Y atesora en el camino las largas charlas con Horacio Guaraní, con Juan Carlos Saravia, con Teresa Parodi o con Soledad Pastorutti. "Hemos compartido con ellos momentos increíbles, desde jugar partidos de fútbol a guitarrear y estar en la casa de cada uno de ellos", agrega Franklin Henríquez.
Y destaca los vínculos afectivos que cosecharon así como el ingenio de "reciclarnos de la mejor manera posible sin abandonar nuestra identidad en todos estos años". Esa identidad cuyana que han llevado a la televisión, invitados en programas como "La peña del morfi" conducida por el recordado Gerardo Rozín.
Distinción legislativa por los 50 años de Los Cumpas
Lejos de una despedida, Los Cumpas inician una gira nacional con "50 años con humor de buenas cepas", espectáculo que crearon para la ocasión, que ya tuvo su estreno el viernes en el Teatro Quintanilla y a través del cual buscan íntimamente agradecer a sus familias "que siempre nos apoyó y nos entusiasmó para continuar pese a habernos perdido tantos momentos de nuestras esposas, de nuestros hijos".
En este contexto, antes que acabe este mes aniversario la Cámara de Diputados de Mendoza le entregará un diploma al dúo humorístico en reconocimiento legislativo a su trayectoria.
Así las cosas, 50 años después de aquel primer aplauso improvisado, los hermanos Henríquez vuelven a su casa para confirmar que la risa, cuando se hace de buenas cepas, no pierde jamás su vigencia.
En pocas palabras
- 50 años de humor: El dúo Los Cumpas celebra medio siglo de trayectoria con anécdotas de viajes y actuaciones, incluyendo un encuentro con Carlos Menem.
- Evolución del humor: Los hermanos Henríquez adaptaron su estilo, dejando atrás chistes ofensivos para centrarse en la observación de la vida cotidiana actual.
- Trayectoria nacional e internacional: Han recorrido Argentina y países como Uruguay y Bolivia, actuando en importantes festivales y compartiendo escenario con figuras destacadas.