En épocas navideñas, las recetas abundan y entre ellas una de las más famosas llega: el pan dulce. Muchos creen que es un invento argentino, pero el mundo y los inmigrantes se enojarían, ya que no es se inventó propiamente, pero sí se adaptó al país.
El día en que inmigrantes italianos adaptaron una receta y se convirtió en una tradición argentina
Se trata de una receta navideña considerada un invento argentino, aunque en realidad es una reversión criolla de una maravilla italiana traida por inmigrantes

El día en que inmigrantes italianos adaptaron una receta y se convirtió en una tradición argentina. Fuente Argentina de Antaño y mejorada con Gemini
Ciertas tradiciones y costumbres argentinas sean expresiones, música, festividad o incluso recetas, se las debemos en gran parte a inmigrantes que llegaron al país desde mediados del siglo XIX. El pan dulce es el caso perfecto.
El origen del pan dulce
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El pan dulce ya tiene su historia, antes de llegar a Argentina había tenido un largo recorrido hasta presentarse en el país bajo la manga de inmigrantes. Esta receta tiene su origen en la Antigüedad porque las versiones de panes con miel y frutos secos se usaban mucho en la época del imperio romano.
Luego, en la Navidad de 1945 con el pedido especial del protector de Leonardo da Vinci a un cocinero de amasijo de harina, trigo, manteca, azúcar, huevos, pasas de uva y cortezas de limón se produjo el primer registro del pan dulce. Desde ese entonces, el pan dolce pasó a pedirse como el pan de Antonio o panettone.
También se cree que su origen más duro y humilde. En una ciudadela, solo en Navidad se hacía entrega de un pan blanco con pasas de uvas y miel llamado “pan del señor”, para calmar el descontento de quienes respondían a un señor feudal.
El día en que inmigrantes italianos adaptaron el pan dulce y se convirtió en una tradición argentina
La mesa navideña cambió y se dividió en opiniones desde que dos inmigrantes italianos instalaron una confitería en 1875 al 900 en avenida Corrientes y Suipacha. Giuseppe Reibaldi y Ángelo Gandini fueron testigos de que algunas familias porteñas iban a buscar su bizcochuelo para el té, hasta que todo cambió cuando llegó la Navidad: en el lugar no se podía ni caminar de la cantidad de gente que querían comprar su pan dulce.
Gracias a esa joya de la pastelería que ellos había "acriollado" se hicieron muy conocidos y expuestos a nivel nacional durante la década de los 90. Sin embargo, para la época del peronismo, la poderosa planta industrial llamada Marcolla transformó el pan dulce en sinónimo de argentino y en un pan de consumo masivo.