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Los viñateros del Este hicieron el reclamo al INV. Piden que esté perfectamente visible el origen o procedencia para evitar engaños.

Viñateros exigen que los vinos de afuera estén bien identificados

El Centro de Viñateros y Bodegueros del Este de le elevó un reclamo formal al Instituto Nacional de Vitivinicultura para que estén "perfectamente visibles" para el consumidor los vinos que se comercialicen en el país y que sean importados. Hasta marzo pasado ya han ingresado casi 40 millones de vino a granel, como estrategia de las grandes compañías para pagar el litro a los productores locales por debajo de los $12.

En una nota firmada por el director ejecutivo del Centro, Mauro Sosa, y dirigida al presidente del INV, Carlos Tizio, la entidad le exigió "en forma urgente, tomar los recaudos para evitar que el consumidor pueda ser engañado y velar además por una sana competencia, verificando la legibilidad y procedencia de los números de análisis impresos".

El reclamo fue basado en la legislación que establece que "los vinos a granel que se importen para ser fraccionados podrán ser comercializados con la marca en uso de la firma, indicando su origen o procedencia en forma perfectamente visible en el marbete".

También se apoyó en la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor, que establece que "la información debe ser clara y detallada a fin de que el consumidor no sea engañado o inducido a error".

Para el Centro de Viñateros y Bodegueros "el mercado ofrece hoy vinos de marca argentina con procedencia de Chile que entendemos inducen a engaño al no informar con claridad dicha procedencia o utilizar una leyenda ilegible".

La importación de vinos a granel ya ha llegado a las góndolas en botellas y tetra brick y en muchos casos hay que revisar el envase y agudizar la vista para detectar su origen.

"El consumidor naturalmente no atiende esos detalles si no están visibles y compra sin saber que está llevando un vino importado y no nacional", indicó ayer uno enólogo que, además de tener una postura crítica, también detalló números de importaciones realizadas durante 2016 y hasta marzo de este año, que suman casi 40 millones de litros de vino a granel, la mayoría de Chile, pero también de Sudáfrica, España y Australia.

Para el Centro esta cantidad es mayor, e indicaron que oportunamente "hemos expresado nuestra preocupación desde el comienzo de la llegada de estos volúmenes que a la fecha se estima en 55.000.000 litros según información del país trasandino".

Los expertos consultados aceptaron dar datos pero eligieron no hacerlo con nombre y apellido y el motivo es simple: como los productores, ellos también terminan dependiendo de las firmas que hoy importan vino a granel y una crítica pública puede dañar la relación comercial.

El análisis general que se hace es que las bajas cosechas de los últimos dos años tendían a elevar el precio del vino.

"Los medianos y pequeños productores esperaban que esto hiciera que pudieran mejorar un poco el precio de venta y recuperar algo de los precios bajos de años anteriores. Se estimaba que el precio iba a rondar los $15 o $16 el litro. Pero los grandes decidieron importar a granel y así lograron mantenerlo en $12, con flete incluido", sostuvo un enólogo de la región este. Como ejemplo hoy Fecovita está pagando $11,60 por litro.

Los mayores volúmenes ingresaron de Chile "y en marzo iban por unos 38 millones de litros, pero este número sigue aumentando", dijeron. Además se indicó que "ya se trajo vino hasta de España y se planeaba traer más, pero ha habido fuertes heladas en Europa y esto va a producir un alza en los precios que ya no lo va a hacer conveniente".

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