El orégano producido en San Carlos atraviesa un momento histórico. Después de tres años de gestiones conjuntas entre productores, el Estado nacional, la Provincia y el Consejo Federal de Inversiones, Mendoza consiguió certificar el primer orégano del mundo con Indicación Geográfica.
El reconocimiento distingue la calidad y el origen del producto elaborado en el Valle de Uco y ya comenzó a generar un impacto comercial en toda la cadena de valor de las aromáticas.
La zona productiva cuenta actualmente con 1.200 hectáreas dedicadas al cultivo y proyecta una nueva etapa de expansión territorial, comercial y turística.
El orégano y un blend mendocino que vale hasta 27% más
El producto que recibió la Indicación Geográfica es un blend que combina dos variedades. El orégano criollo aporta un perfume intenso, mientras que el compacto garantiza una buena calidad de hoja.
La certificación permite que ese producto alcance en las góndolas una valorización de entre 26% y 27% frente al orégano común.
La cadena empresarial está integrada completamente por pequeñas y medianas empresas. Hasta el momento, cinco firmas obtuvieron la certificación y entre seis y siete se encuentran en lista de espera para incorporarse durante la próxima temporada.
Brasil se consolidó como el principal comprador internacional del orégano mendocino. Aunque la mayoría de los envíos todavía se realiza a granel, el sector busca avanzar hacia la exportación de paquetes de hasta un kilo, sellados directamente en origen.
Ese cambio permitiría agregar valor antes de que el producto abandone Mendoza y fortalecer la presencia de las empresas locales en el comercio exterior.
El cultivo de orégano podría sumar hasta 600 hectáreas
El polo productivo tiene actualmente 1.200 hectáreas activas, pero las nuevas obras de irrigación proyectadas en Pareditas y Dumas podrían ampliar considerablemente la superficie cultivada.
Las estimaciones indican que podrían incorporarse entre 300 y 600 hectáreas adicionales.
El crecimiento del orégano también comenzó a impulsar otras especies aromáticas con potencial productivo en la región. Entre ellas aparecen el romero, el tomillo, la albahaca y el azafrán.
De esta manera, el éxito comercial del cultivo funciona como una puerta de entrada para diversificar la producción y ampliar la cadena de valor de las aromáticas mendocinas.
Fincas aromáticas y una nueva propuesta turística
El sector también busca sumar valor mediante el turismo y la gastronomía. Para agosto está previsto cerrar el plan Jardines Aromáticos, una iniciativa que nació hace 25 años en el INTA Castelar.
El proyecto pretende integrar a las fincas más pequeñas dentro de un circuito turístico y gastronómico vinculado con los aromas, los cultivos y los productos característicos de la zona.
La propuesta ampliaría el alcance de la actividad más allá de la producción agrícola y permitiría incorporar servicios y experiencias para los visitantes.
La advertencia para los productores vitivinícolas
A pesar del buen momento de las aromáticas, los especialistas recomendaron cautela ante la posibilidad de reemplazar directamente viñedos abandonados por cultivos de orégano u otras especies.
La principal advertencia es que la actividad requiere conocimientos técnicos específicos que el productor vitivinícola tradicional puede no tener.
Desde el sector consideran que la reconversión no debería realizarse de manera automática ni improvisada, especialmente en un contexto marcado por la crisis de la vitivinicultura.





