Relación entre Mendoza y Brasil

El ajo de contrabando y el cultivado de forma inducida traban las exportaciones mendocinas

El gobernador Rodolfo Suarez se reunió con la Asociación Nacional de Productores de Ajo de Brasil para conversar sobre algunos problemas que ponen en riesgo a las exportaciones de la provincia hacia ese país. Aquí, el trasfondo de un conflicto que no debería agravarse

Según explican los locales, lo que en Brasil están llamando "contrabando" tal vez no sea prioritariamente la entrada ilegal de ajo al país vecino, sino el envío de productos argentinos que no reúnen condiciones de exportación y que terminan complicando a todo el mercado.

Guillermo San Martín, gerente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajo, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocamen), le contó a UNO que más que el contrabando en su versión más tradicional lo que existe es "un problema de calidad" relacionado con oportunistas que ponen en riesgo el trabajo de los demás.

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En Brasil valoran el color y el tamaño de los ajos. Pero últimamente les llegan desde Argentina productos que no cumplen con esas condiciones y el mercado se está alterando. Foto: Pixabay.

En Brasil valoran el color y el tamaño de los ajos. Pero últimamente les llegan desde Argentina productos que no cumplen con esas condiciones y el mercado se está alterando. Foto: Pixabay.

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Cuáles son las quejas de Brasil sobre el ajo argentino

"Los brasileños se quejan de que les está llegando un ajo argentino con calidad que no es la óptima. Eso ocurre porque hay algunos que están cultivando de forma inducida, añadiendo horas de frío", reveló San Martín.

-¿Horas de frío? ¿Cómo es eso?

-El ajo se produce en zonas de inviernos marcados. Por eso Mendoza -y sobre todo el Valle de Uco- es una buena ubicación para cultivarlo. La planta se desarrolla durante el invierno y requiere horas de frío para que se forme el bulbo. Pero si vos metés la semilla en una cámara frigorífica y le sumás temperaturas bajas antes de plantarla, el producto crece más rápido, aunque con una calidad menor. Eso es lo que hacen los que se aprovechan y nos está complicando.

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Guillermo San Martín, referente de Asocamen.

Guillermo San Martín, referente de Asocamen.

El referente insistió en que durante los últimos dos años una parte de los envíos que se hicieron desde Mendoza se generó por este método "inducido" y en consecuencia no poseía calidad de exportación.

Y los productos llegaron a destino, además, en el principio de la temporada. Eso hizo que el precio de arranque fuera bajo, lo que complicó a los argentinos pero también a los brasileños, que luego tuvieron que negociar sus stocks a la baja.

"Otra de las quejas que llegan desde Brasil tiene que ver con que en vez de exportar en caja algunos lo están haciendo en bolsas de 20 kilos, con menor valor agregado, ya que el producto se termina de empacar allá. De esa forma, se entra al mercado brasileño con un precio inferior y también se tira todo el precio a la baja", explicó el entrevistado.

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Exportaciones de ajo: la clave del problema y el principio de la solución

Guillermo San Martín coincidió con Rafael Corsino, el titular de los productores brasileños, en que el inconveniente principal radica en los controles.

El gerente de Asocamen lo graficó de la siguiente forma: "A nosotros, para exportar, nos piden un certificado fitosanitario expedido por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Ese control de calidad se puede hacer en Mendoza o en la frontera con Brasil. Pero claro, los técnicos de Mendoza saben mucho más de ajo que los que están, por ejemplo, en Misiones".

En consecuencia, cuando el control de Senasa se hace cerca de la aduana brasileña los criterios tienden a ser diferentes, y Mendoza pierde la oportunidad de controlar la calidad de los productos que exporta al extranjero, poniendo en juego, al mismo tiempo, la "marca provincia".

"Entran ajos inducidos con calidad diferente y eso es parte de la competencia desleal que sufrimos los productores que intentamos hacer las cosas bien", se lamentó San Martín.

-¿Cuál sería, a criterio de ustedes, la solución?

-Deberíamos lograr lo mismo que hizo el sector vitivinícola a través del fraccionamiento en origen. El ajo mendocino tendría que salir con certificación desde Mendoza, porque en la provincia no sólo podría revisarse la calidad sino también las condiciones en las que se está produciendo, la situación impositiva, ver si se les está pagando en negro a los productores, etcétera. Y si el producto tuviera un problema, se lo podría reelaborar acá. No es lo mismo que te reboten en la frontera que a pocos kilómetros de las fincas. El Senasa debería expedir el certificado fitosanitario en origen.

Hacer estos controles en el galpón de empaque "ordenaría toda la cadena para atrás"; llegando, incluso, a las revisiones de la AFIP y a las condiciones laborales.

"Para nosotros es muy triste que la gente de Brasil nos esté diciendo lo que debemos que hacer. Se trata de asuntos que precisamos solucionar en las instituciones argentinas. Si esto continúa, se comprometerá la exportación de ajo, porque el peor escenario sería que los brasileños empiecen a controlarnos allá bajo el concepto de que nuestros certificados no son confiables", cerró el representante de los ajeros mendocinos.

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La alteración de los estándares puede terminar afectando a toda la cadena del ajo.

La alteración de los estándares puede terminar afectando a toda la cadena del ajo.

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La dinámica de la producción de ajo en Mendoza

Más allá de que Brasil viene trabajando fuertemente en el incremento de hectáreas cultivadas con ajo, no logra aún dar respuesta a la alta demanda interna de este producto.

Actualmente, la producción allí alcanza a cubrir solo un porcentaje de su demanda interna, mientras que el resto es importado desde Argentina -entre 6 y 7 millones de cajas, según la temporada- y China, con unos 4 millones más.

En ese contexto, Mendoza juega fuerte. Las estimaciones indican que hay 11.323 hectáreas cultivadas en la provincia con este producto. Esta cifra, en relación con temporadas anteriores, indica que la superficie en nuestra provincia se mantiene estable.

La superficie máxima cultivada con ajo en la provincia fue, en 2011, de 15.914 ha. -164.261 toneladas de ajo de esa temporada-; y la mínima, en 2013, con apenas 7.625 ha., que produjeron casi 93.000 toneladas.

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Qué pasa en el resto de la Argentina con la producción de ajo

Otro de los puntos importantes tiene que ver con cómo se distribuye la producción de ajo a nivel nacional. En este sentido, las principales provincias productoras son Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero, Misiones, Santa Fe, Corrientes, Tucumán, Formosa, Salta, Chaco, Jujuy, San Juan y Río Negro.

La horticultura mendocina ocupa el segundo lugar en el país y es la tercera actividad agrícola de la provincia, después de la vid y los frutales, en cuanto a superficie, aunque es la primera por ocupación de mano de obra.

En Mendoza, el Valle de Uco (San Carlos, Tupungato y Tunuyán) ocupa el primer lugar y concentra el 59 % de la superficie total de ajo (6.710 ha.). En segundo lugar, pero con mucha diferencia, sigue la zona Centro o Cinturón Verde (Maipú, Guaymallén y Luján), con 14 % de la superficie de ajo.

Luego, por orden de importancia, se ubican la zona Este (San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz) y la zona Norte (Lavalle y Las Heras) con 10 % y 9 %, respectivamente. Por último, en la zona Sur (San Rafael, Malargüe y General Alvear) se encuentra el 8 % de la superficie.

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