A algunos los entusiasma, otros lo toman con pinzas. Expectativa e incertidumbre genera entre varios actores de la economía de Mendoza el probable impacto del acuerdo marco de libre comercio firmado por nuestro país y Estados Unidos.
En principio, se sabe que la lista de preferencias para Estados Unidos es un poco más extensa que las que pueden beneficiar a rubros de nuestro país. A partir de esa certeza, las aguas se dividen.
Mientras la UIA (Unión Industrial Argentina) lo consideró positivo porque "promoverá el comercio, inversiones y empleo", una postura a la que adhiere su referente local, la UIM (Unión Industrial de Mendoza), otros contraponen opiniones.
No son pocos los que aún analizan los probables efectos del acuerdo marco, que implica la apertura de negociaciones para definir alcances en cada caso y conocer la letra chica, mientras otros anticipan su mirada de lo que puede acarrear.
Maquinaria y equipamiento médico son algunos de los sectores incluidos en las negociaciones dentro del acuerdo marco entre Argentina y Estados Unidos
Competitividad detrás del acuerdo: "Es ir en un Fiat 600 contra un Fórmula 1"
El listado de acceso preferencial al mercado estadounidense para Argentina contempla carne, recursos naturales, insumos farmacéuticos no patentados, y acero y aluminio. Condiciones del acuerdo comercial que el presidente Milei celebró.
En la negociación, Estados Unidos pretende ventajas comerciales para medicamentos, productos químicos y autos. Además de equipamiento médico, maquinaria y ganado bovino en pie, que nuestro país también produce.
"El acuerdo genera incertidumbre porque es asimétrico. Debe ser una apertura inteligente, para mantener la capacidad de la metalmecánica", señaló Fabián Solís, presidente de Asinmet (Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza).
Para el empresario, que el acuerdo prevea la importación de equipamiento y maquinaria desde EEUU y no sea un intercambio "es preocupante".
"Por costos impositivos y laborales no podemos competir en bienes de capital con las fábricas estadounidenses. Por eso, nos preocupa que la apertura comercial viaje en Fórmula 1 y la competividad en un Fiat 600", consignó Solís.
Otra mirada del acuerdo: más ganado vacuno, mejor calidad
El de la ganadería, también incluido en la negociación de beneficios recíprocos, es otro caso. La actividad se debate en una falta alarmante de hacienda, que aún con un consumo de carne bastante deprimido, le abre las puertas a la importación.
El sector sostiene su defensa del acuerdo con EEUU en un dato contundente: Argentina cuenta hoy con unas 50 millones de cabezas de ganado, la misma cantidad que hace más de 45 años, pero con casi el doble de población.
Por eso, a criterio de Edgardo Fretes, de la Cámara de Matarifes e Industriales de la Carne, si se materializan los listados entre Argentina (carne) y Estados Unidos (ganado bovino en pie) puede resultar a todas luces favorable para la ganadería.
"Más allá de prometer subir la cuota Hilton, hoy Estados Unidos compra 10 mil toneladas de carne argentina, sobre todo mucha nalga. Los precios son firmes y la demanda sostenida, y eso hace subir los precios del mercado interno", explicó.
En cuanto al ingreso de vacunos norteamericanos, Fretes tampoco duda de sus efectos favorables.
Para el dirigente "si el novillo o ternero llega a precios que el mercado pueda pagar, será positivo. Hoy falta hacienda y sin duda va a mejorar los rodeos. Se trata de oferta y demanda pura".
Una coyuntura que tiene su explicación en retrospectiva.
"Durante 20 años se combatió a la ganadería por cuestiones ideológicas y los productores dejaron de invertir en vientres para mantener su rentabilidad. Por eso creo que este acuerdo nos va a beneficiar", concluyó Fretes.





