En la grabación, le colocaron una minicámara que no le hacía daño a una gallina y comenzaron a moverla suavemente. Como era de esperarse, el cuello del animal se mantuvo completamente firme, generando un efecto de cámara estable... ¡igual que un profesional!
El resultado sorprendió a miles de usuarios en redes sociales que no podían creer lo bien que funcionaba.
Obviamente, al final del experimento le agradecieron a la gallina por sus servicios con unas caricias y un “gracias, por tanto, perdón por tan poco”.
¿Ya conocías este truco casero? ¿Lo probarías?



