Desde febrero, cargó el cuerpo de su cría fallecida dos semanas después de nacer, sin separarse de ella hasta hace poco. Tras siete meses de duelo, Natalia finalmente dejó ir a su cría, en lo que los especialistas consideran un paso crucial en su proceso emocional. El equipo del zoológico respetó su dolor, permitiendo que la chimpancé viviera su duelo a su propio ritmo. Una historia que nos recuerda la profundidad de los lazos emocionales en el reino animal. ¡Mira el video!



