Había una época en la que las cámaras de video pesaban como si llevaran un pequeño televisor al hombro. No existían los drones, ni la inteligencia artificial, ni los celulares que hoy graban en 4K. Había cintas VHS, trípodes enormes y jornadas eternas de edición artesanal. Y en medio de ese universo todavía analógico, un adolescente mendocino de apenas 13 años caminaba por las canchas de fútbol cargando equipos profesionales mientras perseguía goles para programas deportivos.
A los 13 años filmaba fútbol con una cámara al hombro y hoy lidera una productora premiada internacionalmente
Lucas Castro empezó a trabajar en el mundo audiovisual cuando era niño y todo se grababa en VHS. Hoy dirige una productora y acaba de ser reconocido internacionalmente
Ese chico era Lucas Gustavo Castro.
Mucho antes de imaginarse liderando una productora con más de 20 profesionales, trabajando para empresas internacionales o dando conferencias en congresos mundiales de fotografía y video, Lucas ya intuía que el audiovisual iba a ser mucho más que un trabajo. Iba a convertirse en su manera de mirar el mundo.
“Mi viejo arrancó hace más de 30 años con filmaciones sociales. Él hacía eventos, casamientos, cumpleaños. Y cuando yo tenía unos 12 años ya me empezó a enseñar”, recuerda hoy Lucas, sentado entre cámaras, computadoras y pantallas que parecen resumir un cuarto de siglo de transformación tecnológica.
La historia empezó en Maipú, Mendoza, entre cables, videocassettes y equipos que para un chico parecían gigantescos. Su padre había encontrado en la filmación social una salida laboral en tiempos donde registrar un cumpleaños o un casamiento todavía era un lujo reservado para pocas familias.
Lucas observaba fascinado.
Mientras otros chicos jugaban a la pelota, Lucas recorría las canchas con su cámara
Mientras otros chicos jugaban a la pelota, él aprendía encuadres, movimientos de cámara y edición. Sin darse cuenta, estaba creciendo en simultáneo con una industria que atravesaba uno de los cambios más profundos de su historia: el salto del mundo analógico al digital.
Y él quedó justo en el medio de esa revolución.
A los 13 años ya trabajaba para productoras mendocinas vinculadas con contenidos deportivos. Entraba a las canchas con credencial oficial, cámara al hombro y la adrenalina de sentirse parte de algo grande.
“Iba a cubrir partidos del Nacional B y de la Liga Mendocina. Imaginate un nene con una cámara enorme y un trípode entrando a camarines con periodistas para hacer entrevistas”, recuerda y se ríe.
Eran otros tiempos. Más improvisados, más físicos, más artesanales. Todo se grababa en VHS y cada cobertura exigía velocidad y precisión. Había que encontrar las mejores jugadas, anticipar el gol, correr detrás de la acción y volver rápido para editar.
Lucas todavía era adolescente, pero ya trabajaba como un profesional.
A los 15 años empezó a cubrir eventos completamente solo para el emprendimiento familiar. Salía con equipos costosos, organizaba grabaciones y asumía responsabilidades que hoy parecen enormes para alguien tan chico.
Pero había algo que lo diferenciaba: una obsesión temprana por aprender.
Mientras Mendoza comenzaba lentamente a adaptarse a las nuevas tecnologías audiovisuales, Lucas decidió perfeccionarse. Viajó a Buenos Aires y Mar del Plata para capacitarse en sistemas de grabación y edición digital, justo cuando el VHS empezaba a quedar atrás y el video digital revolucionaba el mercado.
“Siempre tuve dos ideas muy claras: estar a la vanguardia en tecnología y conocimiento, y dejar todo en cada producción”, resume.
Esa mentalidad terminó cambiándole la vida.
A los 18 años recibió el desafío que marcaría un antes y un después en su carrera: trabajar en la producción audiovisual vinculada con la inauguración del entonces Hotel Hyatt Mendoza, uno de los proyectos hoteleros más importantes de la provincia.
Más de 25 años junto al mundo de la imagen y lo audiovisual
Lo que empezó como un trabajo puntual terminó convirtiéndose en una relación profesional de 25 años.
“Desde gerencia general vieron el material y me contrataron directamente para hacerles todos los trabajos audiovisuales”, cuenta.
Todavía hoy sigue vinculado con hotel. Y este año, justamente, volvió a vivir una escena cargada de simbolismo.
Hace pocos días le tocó realizar una enorme producción fotográfica con los más de 400 empleados del hotel por el aniversario de los 25 años del establecimiento. La imagen recreará una fotografía histórica tomada durante la inauguración.
Pero esta vez, Lucas no era el joven que observaba desde atrás.
Era quien dirigía toda la producción.
“Yo estuve presente cuando hicieron aquella primera foto. Y ahora, 25 años después, me toca recrearla. De todos esos empleados originales, quedan solo once”, cuenta.
La emoción aparece inevitablemente.
Porque si algo tiene el audiovisual es esa capacidad de congelar el tiempo. Y Lucas lleva un cuarto de siglo haciéndolo.
Con los años abrió el abanico mucho más allá de los eventos sociales. Mientras su padre continuó ligado a casamientos y celebraciones familiares, él apostó fuerte al mundo corporativo, institucional y documental.
Ahí encontró su identidad.
Su productora comenzó a trabajar para grandes marcas nacionales e internacionales como Hyatt Hotels Corporation, Chandon, Doña Paula, IMPSA e YPF, entre otras compañías. Muchos de esos contenidos fueron desarrollados específicamente para mercados internacionales, llevando imágenes mendocinas hacia distintos rincones del mundo.
Su capacidad para adaptarse a cada contexto también lo llevó a vivir experiencias muy distintas entre sí.
A los 22 años fue convocado como camarógrafo personal durante la gobernación de Julio Cobos. Durante varios años acompañó actividades oficiales, actos y recorridas políticas, registrando desde adentro una etapa intensa de la vida institucional mendocina.
“Compartí momentos muy lindos y aprendí muchísimo”, recuerda.
Después llegarían otras experiencias igual de fuertes: trabajos audiovisuales en el Congreso Nacional, recorridas por yacimientos petroleros y producciones en escenarios industriales complejos.
“Conocí muchísimo del sector petrolero desde adentro. Lugares increíbles de Mendoza y otras provincias. Paisajes impresionantes”, cuenta.
Lucas es técnico audiovisual egresado de la UNCuyo
En paralelo, nunca dejó de estudiar.
Se recibió de diseñador gráfico en la Universidad Nacional de Cuyo, cursó una tecnicatura audiovisual impulsada entre la UNCuyo y la Universidad de Buenos Aires y recientemente realizó una diplomatura en Inteligencia Artificial aplicada al cine y la publicidad.
Esa necesidad constante de actualización se convirtió en una marca personal.
Mientras muchos profesionales de generaciones anteriores quedaron atrapados en viejas formas de producir, Lucas entendió que el audiovisual cambia permanentemente y que quien no evoluciona desaparece.
Por eso incorporó drones, nuevas herramientas de edición, automatizaciones e inteligencia artificial a sus procesos de trabajo.
Y también por eso hoy dirige una productora conformada por más de 20 personas capacitadas dentro de su propio equipo.
Junto a su esposa, Yesica Zanetta, lidera cada proyecto apostando a la innovación permanente, la capacitación y el crecimiento colectivo.
La historia de amor entre ambos, curiosamente, también nació gracias a una cámara.
Lucas conoció a Yesica cuando le filmó su fiesta de 15 años. Tiempo después volvieron a encontrarse y comenzaron una relación que terminaría en matrimonio. Apenas una escena secundaria dentro de una vida completamente atravesada por imágenes.
Un momento crucial en su carrera: fue seleccionado como uno de los seis Speaker Corner del FDF 2026
Otro de los momentos más importantes de su carrera llegó este año, cuando fue seleccionado como uno de los seis Speaker Corner del FDF 2026, uno de los congresos internacionales de fotografía y video más importantes del mundo, realizado en la Nave Cultural de Mendoza. La convocatoria fue abierta y reunió postulantes de distintos países. “Vinieron expositores de España, México, Chile, Brasil, Colombia… había gente de todas partes”, cuenta Lucas.
El proceso de selección duró varios meses y tuvo cuatro etapas eliminatorias. Primero presentó su proyecto “Ventana al Mundo”, luego debió mostrar material concreto de sus producciones y más tarde atravesó una instancia de exposición frente a un jurado internacional mediante videollamada. “En la tercera etapa ya tenías que explicar cómo iba a ser tu charla, cómo ibas a transmitir la idea. Y después quedamos muy pocos”, recuerda.
Finalmente, en enero de este año recibió la noticia: había sido elegido entre los seis seleccionados del FDF 2026 y, además, fue el único mendocino en lograrlo. “Después te hacen mentorías, te preparan para exponer, para manejar los tiempos y la presentación. Fue una experiencia enorme”, resume.
Lucas pertenece a una generación que aprendió trabajando, equivocándose y adaptándose constantemente a tecnologías que cambiaban a velocidades vertiginosas. Vivió el paso del VHS a las plataformas digitales, de las cámaras pesadas a los drones inteligentes y de la edición manual a la inteligencia artificial.
Y nunca dejó de reinventarse.
Su Instagram: @castroaudiovisuales
Hoy prepara nuevos desafíos: el lanzamiento de workshops audiovisuales para filmmakers de todo el país y la apertura de su propio estudio fotográfico y oficina comercial con proyección internacional.
Pero en esencia sigue siendo aquel chico mendocino que recorría canchas de fútbol con una cámara al hombro mientras aprendía a capturar historias.
Sólo que ahora, después de 25 años, entendió algo fundamental: las cámaras cambian, la tecnología avanza y los formatos evolucionan, pero la emoción detrás de cada imagen sigue siendo exactamente la misma.









