La muerte de una joven durante un salto de bungee jumping en Brasil volvió a poner el foco sobre las medidas de seguridad que rodean a este tipo de actividades. La víctima, Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, cayó al vacío luego de ser lanzada sin estar conectada al sistema principal de seguridad, un hecho que derivó en una investigación judicial y en la detención de tres personas.
Tras el salto mortal en Brasil, así se prepara cada lanzamiento en Mendoza para minimizar riesgos
La empresa que opera en Cacheuta aseguró que cada salto es controlado por al menos dos instructores y cuenta con sistemas redundantes

El dueño de Puenting Mendoza explicó los controles de seguridad en la actividad.
En Mendoza, donde el jumping se practica desde hace más de una década en un antiguo puente ferroviario de Cacheuta, los operadores aseguran que existen protocolos diseñados específicamente para evitar errores humanos de ese tipo.
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"Siempre son al menos dos los que están a cargo de preparar a la persona para saltar y, al momento del salto, hay uno que permanece al lado del participante por si necesita asistencia", señaló.
Según detalló, el procedimiento incluye la revisión de los arneses, los sistemas de anclaje y la conexión con las cuerdas antes de autorizar el salto.
La cantidad de personal involucrado también forma parte de la estrategia de seguridad. En una jornada habitual trabajan tres personas: dos instructores en la parte superior del puente y un tercero en la zona de recepción, a orillas del río Mendoza.
"Las posiciones van rotando durante el día para evitar el agotamiento o que determinadas tareas se vuelvan automáticas", explicó Villegas.
Otro de los mecanismos implementados es la utilización de listas de verificación escritas. Aunque los instructores conocen los procedimientos de memoria, el checklist permanece disponible durante la actividad.
"No ocultamos esos controles. Incluso, si es necesario, el listado queda a la vista de las personas. Siempre es bueno contar con una ayuda memoria para minimizar errores", sostuvo.
Respecto del equipamiento, Villegas indicó que cerca del 90% de los elementos utilizados corresponden a material de escalada, montañismo y trabajos verticales fabricado por marcas internacionales homologadas. El resto incluye componentes específicos para el salto bungee, como las cuerdas elásticas fabricadas por proveedores especializados de Estados Unidos.
La empresa también aplica protocolos de revisión periódica y reemplazo preventivo del material.
"Las cuerdas que utilizamos para los saltos pendulares se cambian cada tres meses. Las cuerdas elásticas se reemplazan cada 12 o 18 meses, dependiendo del uso. Nunca llegamos a la cantidad máxima de saltos recomendada por el fabricante", afirmó.
Los controles se realizan diariamente antes del inicio de las actividades y continúan durante toda la jornada. Si algún elemento presenta desgaste o genera dudas, es retirado inmediatamente de circulación.
En relación con la supervisión estatal, Villegas explicó que la actividad cuenta con habilitación municipal y una resolución emitida por el Ente Mendoza Turismo (Emetur), para la cual debieron presentar estudios estructurales del puente, seguros, planes de contingencia, convenios de asistencia médica y documentación técnica de los equipos utilizados.
"No existe una legislación específica para el bungee jumping o el puenting, pero sí una normativa provincial de turismo aventura que establece los requisitos para operar", indicó.
Uno de los aspectos que más inquietan a quienes observan este tipo de actividades es qué ocurre si surge una emergencia durante el salto. Sobre este punto, el empresario aseguró que existe un protocolo de rescate diseñado para actuar rápidamente.
"El sistema está preparado para bajar a una persona en menos de 30 segundos a una zona segura donde pueda recibir asistencia y primeros auxilios", explicó.
Según detalló, el personal cuenta con capacitación en rescate en zonas agrestes, primeros auxilios y emergencias médicas. Además, la empresa mantiene convenios con centros asistenciales para eventuales derivaciones.
La actividad puede ser realizada por personas que se encuentren en buen estado de salud y no tengan enfermedades o limitaciones que les impidan realizar actividad física. En el caso del puenting, pueden participar niños desde los 4 años utilizando equipamiento adaptado. También se realizan saltos en tándem y existen antecedentes de participantes de hasta 150 kilos.
Para el salto bungee, en cambio, las restricciones están vinculadas al peso corporal, ya que las cuerdas se fabrican para trabajar dentro de parámetros específicos. Actualmente, la empresa opera con equipos aptos para personas de entre 50 y 100 kilos.
Diferencia entre el bungee jumping y el puenting
Puenting
En el puenting, la persona salta desde un puente o estructura similar utilizando una cuerda dinámica o semiestática. Cuando la cuerda entra en tensión, el saltador no rebota verticalmente, sino que describe un movimiento pendular, similar al de un gran columpio.
Por lo general, el arnés se coloca en la cintura o en el cuerpo y la experiencia combina una breve sensación de caída libre con un desplazamiento horizontal bajo el puente.
Bungee jumping
En el bungee jumping, en cambio, la persona está conectada a una cuerda elástica diseñada para estirarse y recuperar su forma original. Tras la caída, la cuerda absorbe la energía y provoca varios rebotes verticales antes de detenerse.
Tradicionalmente el sistema se fija a los tobillos, aunque muchos operadores comerciales incorporan arneses corporales como medida de respaldo.