Todo comenzó hace 40 años cuando Viviana Gutiérrez, de 16 años, quería aprender a tocar la guitarra y la madre le dijo que el sobrino de una amiga podía enseñarle. Así, ella conoció a Horacio, un muchacho de casi 22 al que casi todos llamaban Marciano y que tocaba y cantaba en una banda que comenzaba a despegar desde Mendoza: Los Enanitos Verdes.
Viviana, la esposa de Marciano Cantero: "Él fue, es y será mi gran amor de toda la vida"
A un mes de la muerte de Marciano Cantero (62) -este sábado Maipú le puso su nombre al auditorio municipal- Viviana acepta un café con Diario UNO. Es la primera vez que habla con la prensa. Bajo perfil.
Aunque pasaron los años, es aquella jovencita del barrio Bancario que escribió "las viejas cartas" de las que habla la canción y que en 2016 se casó con el músico, aquel muchacho de la calle Cayentano Silva de la Sexta, tras una separación de 32 años y un reencuentro de novela.
El sol del piedemonte le ilumina los ojos claros y tristes de a ratos.
- Hace un mes que duermo con la luz encendida -cuenta la mujer en voz baja, algo apagada-. Así, abrazada a las cosas de Horacio, porque para mí siempre fue y será Horacio. El amor de mi vida. Abrazada a cosas que quedaron sobre la cama. Ropa, objetos ... Qué cosa, ¿no? -pregunta-.
- ¿Cómo te sentís?
- Como puedo -dice Viviana y respira profundo para no dejar escapar ni una lágrima-.
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El primer beso con Horacio (Marciano Cantero)
- ¿Aprendiste a tocar la guitarra aquella vez?
- Noooo, porque en una de las clases Horacio me dio el primer beso. Yo estaba tratando de tocar... (recuerda) Rasguña las piedras.
- ¿Cómo eran entonces?
- Muy jóvenes: yo tenía 16, él 6 años más y Los Enanitos Verdes ya estaban empezando a despegar hacia Buenos Aires. Lo acompañé un par de veces cuando se llevaban los instrumentos. Íbamos en tren. Me acompañaba mi mamá porque yo era menor de edad.
- ¿Por qué se separaron?
- Él me propuso casamiento pero mis padres no quisieron. Yo era muy chica y hubo que decidir. Sufrimos mucho cada uno por su lado. Me costó recuperarme.
- ¿Qué sentías al escuchar la canción Tus viejas cartas? Vos eras la autora de esas líneas...
- Nos escribíamos mucho y hablábamos por teléfono de larga distancia. ¡Otras épocas! Esas cartas iban por correo postal a Buenos Aires. Sufrimos mucho...
- ¿Dónde quedaron esas cartas que vos le mandabas?
- Nunca las pudimos encontrar... Fueron muchísimas y yo siempre le hablaba de amor, como dice la canción.
- ¿Ahí terminó todo? Al menos en esa etapa...
- Sí. A mí me costó superarlo; rehice mi vida, después me casé y tuve 2 hermosos hijos. Nunca más volvimos a tener contacto.
- ¿Y qué sentías al saber de Los Enanitos Verdes y el esplendor de ese amor que habías perdido?
- Siempre disfruté de su carrera, aun a la distancia. Todos sabían que siempre estuve muy enamorada de él, incluso mi familia. Para muchos era algo así como un fantasma.
- ¿Cómo fue el reencuentro? ¿Cuántos años pasaron?
- Treinta y dos años. En 2015, yo ya estaba divorciada y él me escribió por Facebook: Hola, ¿cómo estás?. Y me compartió un trabajo musical sinfónico.
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Juntos, otra vez
Por entonces, Cantero estaba de regreso en el país tras muchos años en México. Visitaba a su hijo Javier en Buenos Aires y cuando venía a Mendoza para estar con sus hermanos y demás familiares se alojaba en el hotel Diplomatic. Ahí se reencontraron.
La confitería donde sucede esta conversación entre Viviana Gutiérrez y Diario UNO se va poblando de a poco. Una mujer que ha escuchado buena parte de lo dicho interviene, saluda y le confiesa su profunda emoción por la historia de amor. Y agrega: "En los '80 yo y mis amigos pasábamos por la vereda de donde ensayaban Los Enanitos y nos quedábamos horas y horas escuchándolos".
La loca rueda de la vida
En un tramo de Tus viejas cartas alguna vez Cantero escribió: ... Y sigue y sigue dando vueltas y vueltas, la loca rueda de la vida..." Así fue: la vida siguió girando, Viviana y Horacio volvieron a amarse y él dejó de parar en el hotel de la calle Belgrano y empezó a quedarse días enteros en aquella casa del barrio Bancario, la que había pisado por primera vez en la juventud.
- ¿Cómo fue eso?
- Cuando él volvió a mi casa se reencontró con mi papá, que era súper rockero, y se lo dijo: mi papá le explicó que había intentado preservar a la familia que yo ya había formado. Y le dijo: todos sabíamos que el día que Viviana se encontrara con vos se iba a ir con vos. Yo me enteré ahí de todo eso. No sabés cómo me enojé en ese momento.
Cada vez más juntos
- ¿Lo acompañaste en alguna gira?
- La primera vez fue en Santiago de Chile. Fue impresionante verlo actuar, con todo el despliegue y dedicación, y el cariño del público. Para mí siempre fue Horacio. Después a México y Estados Unidos y fue el boom de Los Enanitos Verdes y estuve ahí.
- ¿Cómo fue tu reencuentro con el resto de la banda?
- Muy bonito. Eran los mismos de antes.
- ¿Habían cambiado mucho?
- No, no, para nada. Me faltaba Daniel Píccolo -risas- pero Jotita (Morelli) es un genio, un genio. Ya lo conocía de chica. De chicos íbamos a la casa de Felipe (Staiti) a comer asado.
- ¿Te gustaban las letras de las canciones más allá de que muchas hablan de ustedes?
- ¡Por supuesto! Horacio es un gran poeta. ¿Te gusta esta frase?, me preguntaba. Sos un poeta, mi amor, le decía yo -y la voz de Viviana suena a ternura-. Fui testigo de cómo hizo varias canciones. Compartía sus creaciones.
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Marido y mujer
- ¿Cómo fue el casamiento?
- Muy sencillo. Por civil. Hubo gente amiga. La madrina fue Anita, la mamá de Mario Araniti, y el padrino fue Eduardo, el hermano de Horacio.
- ¿Cómo te lo propuso?
- Con este anillo -extiende una mano y muestra la alianza-. Y un ramo de flores hermoso y champagne y me propuso si me quería casar con él. Y yo le dije: Vamos despacito, por favor te lo pido, vamos despacito. Y él me dijo: Con todos los años que no hemos estado juntos y que nos hemos extrañado, ¿a vos te parece que tenemos que ir despacito? Mi amor... Hermoso mío. Hay algo que todo el mundo sabe: no habrá otra persona en la tierra como Marciano; es mi gran amor y lo será toda mi vida. Y eso el papá de mis hijos siempre lo supo: fue y será mi gran amor -o el fantasma, como lo llamaban muchos-.
En familia
- ¿Cómo era la vida familiar con tus hijos, por ejemplo?
- Poco antes de casarnos, Tomás, uno de mis hijos, nos dio la sorpresa a Marciano y a mí de que me iba a dar una nieta. Estábamos cenando y llegó él con la novia y dijo Marciano, disculpá, tengo que hablar con mi mamá. Entonces, Marciano preguntó si él podía estar ahí y le dijeron 'Claro, si sos parte de la familia'. Tras el anuncio, Marciano levantó la copa de vino y dijo 'Bienvenida o bienvenido sea'. Mi nieta se llama Bianca Francesca y tiene 6 años.
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La despedida
Cantero murió el 8 de septiembre en la Clínica de Cuyo después de una operación. Poco antes había regresado de una gira de varias semanas de actuaciones en el exterior, en Estados Unidos.
- ¿Volvió igual que como se había ido?
- No, definitivamente. Él volvía cansado de las giras pero se recuperaba rápido. Pero esta vez, no. Pasaban los días y seguía agotado; tenía problemas para dormir. Eso lo tenía mal.
- ¿Cómo fue su último cumpleaños, el 25 de agosto?
- Me pidió que no hiciéramos ninguna reunión porque no se sentía bien: se sentía muy cansado. Que dejáramos eso para más adelante y le dije 'Bueno, amor, podemos salir a comer todos más adelante'. No se sentía como para festejar el cumple.
- ¿Costó que se hiciera ver por un médico?
- Sí; a él no le gustaba eso. Era muy terco. Incluso el mánager le ofreció llevarlo al médico durante la gira pero no quiso. El decía 'Esto no es para médicos, estoy agotado por la gira y me quiero ir a mi casa'. Finalmente, con el hermano (Eduardo Cantero) lo convencimos. Le hicieron una batería de estudios y chequeos.
Una ecografía reveló que Marciano Cantero tenía una afección renal. Se abrieron dos caminos posibles para solucionar el cuadro: tratamiento con quimio o cirugía. Finalmente, lo operaron de un riñón el lunes 5.
- ¿Qué has sentido en este primer mes, aparte del dolor y la ausencia?
- Muchísimo cariño de la gente hacia Marciano; muchísimo cariño y respeto hacia mí. He tenido que contestarle a tantas personas, pero con mucho cariño porque ha sido gente muy respetuosa. Sobre todo, de México y Estados Unidos. Muchísimos. En Estados Unidos nos habíamos hecho amigos de una pareja argentina. Me llamaban llorando muchos desde allá. Fue muy emotivo.
- Más allá de la esposa de Marciano Cantero, ¿quién sos?
- ¿Quién soy? -se pregunta y alza la mirada-. Soy una persona humilde, sencilla. Común. He trabajado como secretaria de médicos para llevar adelante mi casa. Soy muy amistosa; tengo muchísimas amigas muy queridas. Soy tan sencilla como Marciano.
- ¿Cómo sigue ahora tu vida?
- No te podría decir nada en este momento. Dedicarme a mis nietas, a mi hijo más chico. Me siento contenida por la familia, mis amigas y los fans de Los Enanitos.
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La fama
- Javier, el hijo, ¿se parece a aquel Marciano de la juventud?
- No, no.
- ¿Cómo era aquel profe de guitarra que finalmente fue el amor de tu vida?
- ¿Cómo era? Era hermoso -los gestos y los ojos de Viviana dan un salto notable, evidente, pleno de ternura. De pronto, es otra mujer- Era hermoso. Para mí era el hombre más divino, con sus lentecitos redondos. Con los años se operó de la vista. Lo operó Zaldivar poco después de que nos reencontramos.
- Y él siguió usando los anteojos...
- Sí, porque siempre lo habían visto así, pero veía muy bien. Los usaba no en el diario andar sino en el escenario.
- ¿Cómo vivía Marciano el tema de la fama fuera de un escenario?
- Muy bien... Acá no pasaba tanto pero sí en México, por ejemplo, le pedían una foto y yo, como siempre le dije, Soy la que saca las fotos -risas-. Siempre tuve bajo perfil.
- Con 40 años de carrera y de shows, ¿a Marciano le fue bien con la música? En términos económicos, digo...
- Le fue bien con la música pero se tuvo que romper mucho. Le fue normal.
- ¿Qué sentía él acerca de Mendoza y su éxito?
- Al comienzo, cuando nos casamos, no sé si estaba muy contento de vivir en Mendoza. A veces me decía ¿Y si nos vamos a México? Y yo le decía, Amor, ¿y los chicos? Ahora lo tenés cerca a Javi -vive en Buenos Aires-. Creo que nos quedamos por nuestros hijos. Después aceptó eso de volver a su tierra, aunque siempre pensamos en irnos a México algún día.
- ¿Quedaron giras programadas?
- Sí. El año que viene Los Enanitos Verdes iban a hacer una gira con Maná y con los españoles de Hombres G.
La loca rueda de la vida (parte II y final)
Muchos se preguntan si Los Enanitos Verdes volverán a subir a un escenario ya sin la voz ni la impronta musical y humana de Marciano Cantero.
Por ahora es un misterio reservado a las decisiones de los artistas y sus familiares. No será lo mismo. Pero, como dice la canción, sigue y sigue dando vueltas y vueltas la loca rueda de la vida. Y quién sabe...
Es la misma loca rueda de la vida que hace tantos años convirtió a aquella Viviana y a aquel Horacio en protagonistas de una historia de amor que trascendió los tiempos y que hace que muchos se vean reflejados en cada gesto, cada acto. Cada encuentro y desencuentro para volverse a encontrar.
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