Una fábrica de sardinas cerró en Estados Unidos y una donación de US$57 millones la convirtió en uno de los acuarios más visitados del mundo

La antigua fábrica de conservas, reconvertida gracias a una millonaria donación familiar, se transformó en un icono de la conservación marina y el turismo en California.

El lugar es el Monterey Bay Aquarium, inaugurado el 20 de octubre de 1984. Su creación fue posible gracias a una donación de David y Lucile Packard, quienes aportaron los recursos necesarios para hacer realidad un proyecto que llevaba años de planificación. La Fundación Packard cifra esa contribución en US$57 millones, mientras que el propio acuario registra US$55 millones como coste inicial de construcción.

De una fábrica de sardinas a un edificio abandonado

La historia comenzó el 7 de julio de 1916, cuando Knut Hovden abrió una fábrica de conservas en Cannery Row. Con el tiempo, el establecimiento llegó a convertirse en la mayor conservera de sardinas de la zona.

Sin embargo, la situación cambió a comienzos de la década de 1950, cuando el colapso de las poblaciones de sardinas golpeó a la industria pesquera. La empresa intentó adaptarse y comenzó a procesar calamares, pero no consiguió mantener el negocio y cerró definitivamente en 1973.

El edificio quedó como recuerdo de una época en la que la actividad pesquera marcaba el ritmo de la ciudad. La propuesta de darle un nuevo uso comenzó a tomar forma en 1977, cuando científicos marinos y residentes de la zona imaginaron un espacio dedicado a mostrar la biodiversidad de la bahía de Monterey.

Una donación familiar hizo posible el proyecto

Entre las impulsoras de la iniciativa estaba Nancy Burnett, hija de David y Lucile Packard. Su hermana, Julie Packard, también participó en el proyecto. Ambas tenían formación en biología marina y compartían el interés por acercar el conocimiento científico al público.

La aportación económica de sus padres permitió financiar la construcción. Tras seis años de planificación, el acuario abrió sus puertas y recibió a 10.681 visitantes durante su primera jornada.

El Monterey Bay Aquarium se distingue por sus exhibiciones de los ecosistemas de la costa californiana. Entre ellas destaca un bosque vivo de algas kelp, que permite observar de cerca uno de los ambientes marinos más característicos de la región.

La institución también ha desarrollado programas de conservación de nutrias marinas y ha logrado exhibir ejemplares juveniles de tiburón blanco para después devolverlos al océano. Su trabajo contribuyó, además, a despertar interés público por la protección de la bahía, declarada santuario marino nacional en 1992.

La transformación tuvo también un impacto educativo. Según las cifras oficiales, hasta finales de 2023 el acuario había recibido más de 70 millones de visitantes y sus programas escolares habían acogido a más de 2,75 millones de estudiantes.

En pocas palabras

  • Fábrica reconvertida: Una antigua fábrica de conservas de sardinas se transformó en un acuario marino.
  • Donación millonaria: Una inversión de US$57 millones de la familia Packard posibilitó el proyecto.
  • Impacto turístico y educativo: El acuario se convirtió en un ícono de la conservación y recibió más de 70 millones de visitantes.
Resumen generado por Thinkindot AI

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